Aún hay estigmatización contra la población LGBT

Por esta razón, no resulta extraño que las diversidades y disidencias sexuales sean reconocidas, pero también existe cierta invisibilización y discriminación. A nivel de algunas instituciones políticas existe una mayor apertura, no obstante, también es evidente que existen ciertos sectores con visiones que aún promueven la exclusión.

“Más allá de lo político, muchos trabajos académicos realizados en la ciudad nos muestran que la vida y la socialización afectiva de los grupos diversos sexualmente en Pereira es vibrante y con un valor social y cultural importante”, indicó Edisson Orozco Villa, psicólogo y profesor de la Universidad Cooperativa.
Por su parte, Mauricio Gómez Villegas, psicólogo, magíster en Desarrollo Humano y docente de la facultad de Psicología de la Universidad Andina indicó que uno de los principales argumentos para atacar a la comunidad LGTB es que la homosexualidad es vista como algo antinatural, entendiendo antinatural como aquello que no está presente en la naturaleza.

“La ciencia ha demostrado que en la naturaleza se ha observado a diversas especies, entre ellas los delfines, primates y muchos otros teniendo prácticas homosexuales, no solo en lo que se refiere a la sexualidad, sino también en los vínculos afectivos que se forman con miembros de su mismo sexo y que son para toda la vida, como en el caso de las parejas de pingüinos homosexuales”, explicó el docente de la Universidad Andina.

De igual forma, afirma que decir que una persona elige ser homosexual es uno de los ataques más generalizados para condenar y deshumanizar a la comunidad LGTB, equiparándolos incluso con los asesinos o pedófilos.
Un estudio descriptivo realizado en 1984 encontró que la gran mayoría de los abusos sexuales en menores son perpetrados por hombres heterosexuales que generalmente son parientes cercanos a la víctima.

Construcción de identidad
En la actualidad existen muchos malentendidos sobre el significado del enunciado ‘el género es una construcción social’. “Muchos críticos de esta posición suelen usar ejemplos extremos para explicar esta situación. Suelen decir, siempre a modo de burla, que, si hoy me identifico con un gato, entonces sería un gato; mientras que mañana puedo ser perro o águila”, dijo Orozco.

Así mismo, el docente precisa que ese argumento demuestra una torpeza intelectual marcada, pues cuando se dice que el género es una construcción social, no es tan sencillo como decir que es una decisión voluntaria y marcada por la pura identificación. Por tanto, el género es una construcción social debido que la sociedad nos provee de un repertorio de significados para comportarnos de cierta forma y, la mayoría de esos significados, no se asumen de manera intencional. Aquello que entendemos como ser hombre y ser mujer está ligado con la historia y la cultura, son cosas tan presentes y cotidianas que justamente por eso resulta tan difícil evidenciarlas.

Dato

En cuanto a la idea de que la homosexualidad es una enfermedad mental que debe ser curada, la Organización Mundial de la Salud eliminó a la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales desde 1991, pues no es algo que interfiera con las relaciones humanas, sociales y de vida de una persona, por lo tanto, no está enfermo

‘Yo soy todo un varón, no una loca’

Este tipo de expresiones se escuchan con bastante frecuencia y son utilizadas por hombres que adulan su supuesta heterosexualidad. Cuando se afirma que las personas homofóbicas en el fondo son homosexuales es un argumento que hay que interpretarlo en varios niveles y alejándose completamente de las generalizaciones. Inicialmente, muchas personas que pertenecen a la comunidad Lgbtiq, señalan que este tipo de comentarios son innecesarios y que generan mayor discriminación debido a que la responsabilidad de la homofobia caería, paradójicamente, en las personas con sexualidades diversas.

“Es importante tener cuidado con esa idea porque el odio, en sí mismo, no es un problema de la orientación sexual es un problema vinculado con las maneras en que una sociedad educa a sus miembros”, explicó Edisson Orozco Villa, psicólogo y profesor de la Universidad Cooperativa.

En la psicología se ha evidenciado una noción muy importante que se conoce como “homofobia internalizada” que se caracteriza por un rechazo marcado a la condición sexual propia. Este tipo de homofobia puede desencadenar en comportamientos asociados al daño propio hasta el odio a personas que comporten la misma orientación sexual. Quizás el gran peligro de la homofobia internalizada sea precisamente un odio dirigido hacia sí mismo y los demás por no lograr asumir una orientación sexual que no debería generar ningún problema.

Frases despectivas

El uso de frases despectivas en contra de las personas con diversidad sexual y de género es parte de una estructura de discriminación más compleja, ya que el lenguaje sirve para plantear un distanciamiento sobre aquello que se considera como diferente. Debido a muchas condiciones históricas y sociales, influenciadas por ciertas visiones religiosas, la diversidad sexual es vista como algo extraño. Pero el lenguaje no sólo sirve para excluir y menoscabar las diferencias de género.

También se hace algo parecido con otro tipo de personas como ocurre con los extranjeros o grupos étnicos. Sí pues, el lenguaje tiene una potencia productiva, pero también puede dañar con mucha facilidad.

Homosexualidad egodistónica

Consiste en el reconocimiento de la orientación sexual propia, pero no su aceptación, es decir, la persona sabe ya cuál es su orientación sexual, pero ante la presión social y familiar, y ante la dificultad que representa no cumplir con las expectativas sociales, los roles estereotipados o aquellos comportamientos que nosotros mismos como sociedad establecemos como “normales”, la persona vive una profunda crisis emocional que lo lleva a la no autoaceptación, al autorechazo y consecuentemente al desarrollo de enfermedades mentales como depresión, ansiedad, trastornos de la personalidad, e incluso suicidio como último recurso ante la impotencia de no encajar en el grupo social.

“En Colombia tenemos el caso representativo del estudiante bogotano Sergio Urrego quien en agosto de 2014 se lanzó desde el último piso del centro comercial Titán Plaza tras ser víctima de homofobia en la institución educativa en la cual estaba adelantando su bachillerato. En varias cartas que el estudiante escribió antes de suicidarse afirma que los directivos de la institución lo discriminaron por su orientación sexual”, dijo Mauricio Gómez Villegas, psicólogo, magíster en Desarrollo Humano y docente de la facultad de Psicología de la Universidad Andina. Actualmente hay varios directivos del colegio vinculados a procesos judiciales por este hecho.

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