Avenida del Río, cronología del primer aniversario

Liliana Cardona Marín

Hasta ese día, el peligro era el río

Foto: El Diario
Foto: El Diario

Día 1: cuando la tierra explotó

*6:03 a.m. Stella Chavarriaga se levantó, un poco aperezada, la noche anterior habían estado reunidos charlando en familia y comiendo torta por el cumpleaños de su hija mayor. Se asomó por la ventana y al ver la lluvia recordó que en el colegio permitían la entrada un poco tarde cuando hacía invierno, por lo que dejó que su hijo menor durmiera otro rato.
La casa ubicada en la Avenida del Río de Pereira # 25 – 26, cimbraba cada que pasaban camiones grandes, pero esta vez ese movimiento fue diferente ¿eran varios camiones o estaba temblando?

 

*6:14 a.m. Stella volvió a ver por la ventana y el panorama había cambiado radicalmente, era una avenida de barro, piedras y palos. En medio del aturdimiento se fue a sacarlos de la cama y a ayudar a su mamá a salir. Cuando abrieron la puerta, el lodo les subió más arriba de las rodillas, todo era un caos y empezaron a ver esparcidos algunos de los 15 cuerpos de los vecinos de toda la vida.

 

*6:40 a.m. Llegó al lugar de la emergencia el fotógrafo Andrés Otálvaro, fue el primero, la vista lo dejó sin palabras y le puso a prueba la capacidad de reacción ¿botas? se quedaron en la oficina, así que para adentro del desastre en tenis, porque ya todos los grupos de emergencia actuaban al tiempo con los habitantes del lugar que sabían perfectamente cómo estaban repartidas las viviendas y cuántas personas a esa hora todavía se encontraban en lo que a esa hora eran pedazos de material y no casas en pie.

 

*7:00 a.m. Los medios nacionales informaron en la primera emisión de noticias que había sucedido una emergencia en Pereira, que se hablaba de varios muertos y que se irían entregando boletines informativos. La lluvia en la ciudad no paraba, las sirenas de las ambulancias no descansaban, se empezó a movilizar la más grande cadena humanitaria que había conocido la ciudad hasta entonces, la comida llovió por toneladas: preparada y en mercados, pero como todos querían ayudar, los aprovechados también llegaron en taxis a recoger ayudas.

 

7:30 a.m. La acequia
Aparece en la escena el barrio La Esneda de Dosquebradas, porque lo que los habitantes de estas riberas del río Otún, siempre temieron fue a una gran creciente o una avalancha que bajara desde La Florida, donde está la cuenca, una zona muy lluviosa y donde caen unos aguaceros de los que se tiene noticia en Pereira, apenas horas después. Nadie pensó en el morro, como los lugareños llaman al terreno en el que empieza el Municipio Industrial en sentido sur – norte. Y es que la gran distancia que abarca el Viaducto, metros abajo por la orilla del río, se reduce tanto que basta atravesar un pequeño puente amarillo para pasar de un municipio a otro.

 

No fue la furia de la naturaleza, el mal y olvidado mantenimiento de la acequia era una amenaza latente, que el invierno puso la gota que derramó el vaso es otra cosa. Este sistema de generación energética atraviesa el filo de un terreno que está conformado en tramos por tierra y en otros por peña, esta fue una de las razones por las que el derrumbe que cayó no fue más grande.

 

Los vecinos comentan que los líderes que han subido hasta la acequia cuando llegan los encargados de monitorear, han visto que la peña tiene tres grietas. En cuanto al agua que todavía baja por el lugar hay tres versiones: que ese un nacimiento que nace arriba por Levapan, donde anteriormente quedaban los potreros del señor Gerardo Montoya, la segunda que es desagüe de construcciones en Dosquebradas, que todavía no han corregido y la tercera, que con tanto invierno es normal que escurra algo.

 

Ellos que conocen el terreno que habitaron toda la vida dicen que contaron 96 desagües que caían para este lado, que hace unos días llegaron de Aguas y Aguas para taponar donde fue el desastre para que no chorreara más. La función de la acequia era conducir el agua hasta a planta en Belmonte, pero cuando la misma ladera se derrumbó en 1975, la lección no quedó aprendida y por ese mismo lugar se siguieron vertiendo aguas que llevó a que se colmatara y reventara, así el agua se fue sobre la tierra y la arrojó al río.

 

Alexander Galindo, director de la Diger Pereira explica desde el punto técnico qué había en el lugar: “Allá (acequia) teníamos varios factores, uno de ellos es el manejo inadecuado de aguas superficiales, lo que corresponde a escorrentía, allá tenemos una institución educativa, un seminario, la cárcel y que ese canal a cielo abierto estaba lleno de todo tipo de cosas que generaron la sobresaturación en el punto del talud y ocasionaron un deslizamiento de pequeñas proporciones”.

 

Cuando ellos se refieren a menores proporciones, lo hacen con estimación a los metros cúbicos de tierra que se desprenden, para esta ocasión estuvo cercano a 3.000 metros cúbicos. Pero sumados a la hora y al nivel demográfico de la zona, fue lo que ocasionó que tuviera la proporción de pérdida de vidas humanas en un área tan pequeña.

 

Sin embargo, según el funcionario, fue la altura y velocidad de la caída la que permite que caiga y pase al otro lado del río. “Allá tenemos alrededor de 82 familias, más los arrendatarios. Ya en el lugar no quedan viviendas y se evacuaron otras adicionales que teníamos como margen de un posible fenómeno adicional”.

 

Día 2: las víctimas

1 Medardo Antonio Ochoa Ozorno, 77 años.

2 Doralba Idárraga Ocampo, 58 años.

3 Carol Mariana Ochoa Andrade, 13 años.

4 Ernesto Franco Toro, 55 años.

5 Humberto Franco Toro.

6 Gloria Inés Gómez, 54 años.

7 Andrés Felipe Giraldo Gómez, 28 años.

8 Silvana Suárez Buitrago, 6 años.

9 David de Jesús Alzate Grisales, 80 años.

10 César Augusto Alzate Gaspar, 55 años.

11 Natalia Ayala Gutiérrez, 23 años.

12 Ednuar Eduardo Porras, 67 años.

13 Cástulo de Jesús Chiquito, 59 años.

14 Kelly Dahianna López Chavarriaga, 21 años.

15 Geovanny Sánchez Gallo.

16 Consuelo (La Esneda – Dosquebradas).

17 Franky (La Esneda – Dosquebradas).

 

Un mes después: la incertidumbre 

En marzo la comunidad llamó a los medios de comunicación, porque se sentían a la deriva, nadie les decía nada de un proceso que a un año, le falta todo. Por esos días se necesitaba la presencia de un grupo interdisciplinario de atención social que ellos aseguran no haber visto nunca, la señora Chavarriaga dice que “Ni abuelos, ni niños fueron atendidos por un psicólogo, aunque los inscribimos y nos decían que el apoyo en ese tema iba a llegar pero nunca lo hemos visto. Si usted en este momento va y habla con ellos sobre este tema la gente llora (a ella se le hace agua la mirada)”.

 

El temor de todos ellos era que el río se subiera, que se saliera, jamás se imaginaron que la montaña se les iba a venir encima. Cada día se asombraban de cómo aumentaban los chorros. De la alcaldía solo los llaman para que vayan a llevar documentos y cuentan que para los bonos les toca insistir para que no se les olvide, son $100.000 que solo se pueden reclamar en el Éxito y  aliados, lo que pone a pensar qué tipo de cálculo hicieron, si sabían que eran familias numerosas.

 

Relatan que no saben cómo hacen para levantarse todos los días a seguir luchándola, los primeros días imposible cerrar los ojos, los pasaron sentados en las puertas, la alerta era inminente. De otro lado estaban los ladrones y ellos como pudieron se organizaron para que no se llevaran nada. La mayoría de las familias damnificadas totalmente perdieron de a dos miembros ¿dónde está el seguimiento psicológico a las familias? “Nadie se ocupó de la estabilidad emocional por ejemplo de una de las gemelas, quien está de allá para acá, porque la abuela que las crió falleció un mes antes de la tragedia y apenas un mes después de eso cumplieron la mayoría de edad”.

 

*Marzo 26: el bloqueo

La orden que debía hacer cumplir la Inspección Primera Municipal de Policía emitida el 8 de marzo de 2022, estaba amparada en la Ley 1523 de 2012, por medio de la cual el Alcalde Carlos Maya apelaba a la Gestión del riesgo de desastres y que por decreto ordenaba la desocupación de inmuebles entre las calles 25 y 27 con Avenida del Río, debido al deslizamiento de la ladera norte del río Otún, que ocurrió el pasado 8 de febrero y que debía hacerse efectiva ayer 25 de marzo a partir de las 8:00 a.m.

 

Los propietarios y tenedores de los inmuebles fueron avisados del procedimiento, dicen ellos, ocho días antes mediante fotocopias que les pegaron en los portones de las viviendas, porque aseguran que no firmaron ningún documento que los diera por notificados.

 

*5 de abril: el desalojo y las demoliciones

Entre las calles 24 y la 26 dice Stella Chavarriaga que había 14 viviendas y 17 familias. “Todos quedamos dispersos por diferentes sectores, pagando arriendo, la alcaldía entrega $332.000 cada tres meses y debemos ir a firmar pero solo los reclama el que le arrienda a uno, hacen una visita y nos toca llevar papeles cada vez. La cosa es que la mayoría pagamos arriendos de $450 y $500 mil, porque en el sector no se consiguen casas de $350.000, las familias tuvieron que dividirse, porque no alquilan para tantos”.

 

Para que desalojaran hicieron presencia Defensoría del Pueblo, Bienestar Familiar, hasta cordón militar hubo, pero no se preguntaron si los niños siguieron escolarizados o no. “Es una desobligación de la administración con nosotros las víctimas”.

 

Paula Andrea Rodríguez “No hemos visto ningún esquema de seguridad, a las casas desocupadas se les están robando todo. Queremos es una solución, podrían empezar por traernos un psicólogo, porque suena un trueno y todos nos levantamos, los niños lloran, estamos muy afectados”.

 

Días y días de espera

La tragedia pasó a dos construcciones de José Jair Grajales, que recuerda no haber sentido un ruido igual en su vida en los 65 años que ocuparon el lugar, porque sus suegros fueron de los primeros habitantes, adquirieron la tierra por $300 pesos. “Después del estruendo me levanté y miré por el patio, fue cuando vi ese peladero, por el frente estaba todo inundado y los cadáveres, ahí fue cuando llegaron los bomberos”, relata el señor Grajales.

 

La casa de José Jair tenía la nomenclatura 27 – 28, él a sus 83 años, pasa los días sentado mirando el lote vacío donde estaba construida, lo hace desde la escalinata de entrada al primer piso que tiene en arriendo su cuñada. La vivienda fue demolida por prevención y él fue uno de los que aceptó la oferta de compra que hizo la alcaldía de Pereira, no podía ser reubicado, porque la casa era herencia de la esposa que falleció en 2019, para él y un hijo de crianza. “El río hacía borrascas muy aterradoras, pero nunca nos afectó para nada, fue la tierra la que nos sacó”.

 

Como no se le podía reubicar a cada uno, vendieron para partir el dinero, “eso lo avaluaron muy barato, nos compararon a como quisieron”. El problema es que aunque este proceso se hizo en noviembre de 2022, con el levantamiento de la sucesión, al sábado 4 de febrero de este año, el señor Grajales afirmó que a otros vecinos ya les entregaron el cheque y que el de ellos aún no llega. “Para qué que sí nos han cumplido con el arriendo y el bono de alimentos, ya hicimos un nuevo contrato de arrendamiento”.

 

A doña Idaly, no le toca nada

Fueron muchos años los que vivieron Humberto e Idaly, en la casa que les arrendaban los esposos Medardo y Doralba (fallecidos). En ese lugar levantaron la familia y echaron a andar por 10 años la tienda, asadero de arepas y especie de cafetería. Humberto y Néstor trabajaban con esmero día a día desde muy temprano para tenerles a los clientes café caliente, buñuelos y lo que necesitaran.

 

Pero a Idaly no le corresponde nada según el gobierno local, porque era arrendataria, así haya perdido al esposo y el cuñado, más el negocio por el que trabajó muchos años. Ella es esa señora que en el recuento de los hechos salió con poca ropa y que no murió, porque un accidente la tenía incapacitada. Es la misma que debió ser ingresada esa semana de la tragedia en el Hospital Mental de Risaralda (Homeris), en donde permaneció por 20 días.

 

“Que yo no tengo derecho a una vivienda digna, por el negocio que perdimos tampoco hemos recibido auxilio y tengo todos los papeles de Cámara de Comercio. Me dieron seis meses de arriendo y que ya no tenía derecho a más nada, para mí eso no es justo. Fuimos tres sobrevivientes de ahí, ocupábamos dos predios unidos la 26 – 68 y la 26 – 70”.

 

Ella estaba en la cama medio dormida y sintió ese ‘temblor’, recuerda que llamó a don Humberto, pero cuando abrió los ojos se dio cuenta que había atrapada hasta el cuello. “Me sumergí para sacar los pies y salí, nadie me vio, como fue en segundos que todo pasó, cuando llegué a la mitad de la carretera, sentí que alguien me cogió y era uno de mis hijos y le pregunté por el papá, porque no me acordé de más nadie”.

 

Esta mujer, como si supiera le salvó la vida a su nieto, porque la noche anterior llamó a la hija para decirle que el niño no quería hacer tareas y ella pasó a recogerlo.

 

Hernando, otro de los rescatados, estuvo hospitalizado dos meses y medio, pero como es una persona sola, nadie pudo hacerle el papeleo a tiempo y según la administración perdió el derecho a reclamar. 

 

Quieren saber de Consuelo y Rodrigo

Son dos adultos mayores que tres días después fueron trasladados a una fundación, porque no tienen núcleo familiar cercano que se haga cargo de ellos y aunque los vecinos en un principio los acogieron, no tenían energía, ni agua para atenderlos y la vivienda que ocupaban se partió a la mitad.

 

La comunidad dice que no saben qué fue de su suerte, pues les gustaría visitarlos y saber cómo ha sido su vida durante el último año, la única información que poseen es que están por Combia. Ante esta petición, desde el periódico se hizo la averiguación en la Secretaría de Desarrollo Social, allí respondieron desde el área de comunicaciones:

 

“Ellos están en un centro de adulto mayor, están bien. No los podemos llevar a la Avenida del Río, porque apenas se está haciendo el proceso de contratación de personal diferente a las que permanecen diariamente con ellos. En las ocasiones que salen, lo hacen con los gestores de adulto mayor y con ese equipo de acompañantes es que no contamos, así como tampoco hay contrato para el transporte y salir con ellos así sería muy complejo”.

 

Sobre otros temas que atañen a esta oficina, como es el acompañamiento psicológico, se hizo contacto desde el jueves 2 de febrero, pero la información solicitada jamás llegó.

 

El tiempo pasó veloz por La Esneda

Al llegar nuevamente a La Esneda, esa ladera amenazante ahora ha cambiado de vestido, la capa vegetal creció rápido como la manigua en las novelas sobre el Amazonas, las plantas alcanzan ya los dos metros de altura, casi que cubren las rocas que quedaron como testigos silentes de lo que pasó.

 

Aunque una puerta con candado mantiene separada a la comunidad y sobre todo a los niños del primer lugar por el que pasó la avalancha, de forma extraña en el lugar hay inservibles y ropa tirada.

 

La principal queja de la comunidad se centra en la poca información que reciben del proceso, Sandra Cristina Restrepo dice: “Seguimos en el mismo olvido de siempre, no nos han cumplido y menos certeza de cuándo será la reubicación y qué tipo de vivienda es que nos van a dar. Por el momento sentimos mucha zozobra cada que llueve, porque vemos que todavía en la cascada del fondo bajan los chorros de agua”.

 

La inquietud que ellos refieren por la unidad habitacional que se les entregará es a razón de la cantidad de adultos mayores con caminadores o hasta en sillas de rueda ¿cómo harán para subir a un quinto piso? Esto sin contar a las personas que tienen una tienda, porque a un tercer piso los clientes no llegarán. “La última reunión que tuvimos fue en noviembre dentro de Ukumarí, nunca nos han mostrado el terreno y el único avance que vimos fue que se firmó el contrato”, opina la señora Restrepo.

 

A Jhised Chica, otra de las voces que hablan en nombre de la comunidad, se le preguntó ¿Cómo ha sido este año para ustedes? “(suspira) Ha sido duro y pagar arriendo peor, no pude con lo del subsidio, porque los mismos dueños tienen que ir a cobrar y a mi me arrienda alguien que está en el exterior. Además, que nos iban a congelar el pago de los servicios, porque la casa está desocupada, pero tengo recibos con corte por más de un millón”.

 

Cuando se le pregunta a Stella qué sabe de las casas que les prometieron contesta: “Aparentemente ya iniciaron, pero no sabemos en dónde iniciaron, ni qué fue lo que iniciaron, que supuestamente ya estaban en lo del alcantarillado. El alcalde incluso en una reunión que estuvo con nosotros un mes después (fue solo esa vez) y eso que se comprometió a que cada mes nos íbamos a reunir para informarnos cómo iba la construcción de las viviendas, pero ahorita todo es incertidumbre, no sabemos a ciencia cierta qué es lo que hay”.

 

La mayoría de personas que usted normalmente ve con ventas estacionarias en el centro de la ciudad, eran o son todavía residentes en la Avenida del Río, por eso cuando les dijeron que sus casas estarían ubicadas en Cerritos, solo pensaron en cómo se les complicará todavía más la vida, porque algunos tienen clientes desde hace más de 20 años, que no estarán por allá y de viajar a diario, gran parte de las pocas ganancias quedarán en el transporte público.

 

“Toda mi vida he estado en esta esquina (calle 20 con carrera 7), mi mamá vendió lotería por 32 años y aquí me crió, yo tengo 39 y con este trabajo de las frutas he levantado a mis dos hijos también, llegué a la Avenida del Río a los 12 años y ahora todo cambiará, yo no creo que por allá uno se salga con $200.000 para pagar todos los servicios”, manifiesta Stella con preocupación.

 

Stella también contó que la mayoría de las personas piensan que trabajar en la calle es muy fácil, pero no se detienen a pensar que alguien como ella debe estar en Impala a las 5:00 a.m. para conseguir frutas buenas, pagar el kilo de mango a $3.000 y la lecherita a $8.000, por eso la tuvo que sacar de los productos que ofrece. Después de llegar de la mayorista hay que hacer 10 cosas más a un mango para poderlo poner a la venta.

 

“Todavía cierro los ojos y veo a las personas de ese día, es como raro pensar que pudimos ser uno de los que estaban sin vida, ese día uno quería hacer mucho pero el cuerpo no respondía”, por eso también cuando ve los simulacros en la Plaza de Bolívar, desde su puesto de frutas, sabe que sirven muy poco “pueden haber mil simulacros, pero nunca nadie va a estar preparado para vivir una tragedia de esa magnitud”.

 

A raíz de la tragedia, Stella no pudo estar con sus frutas por dos meses en el lugar de siempre, cada día de parqueadero para su carrito le costó $6.000, lo que le generó una deuda que todavía intenta pagar. Agradecen infinitamente las ayudas, pero vieron que también fueron escaseando de a poco y la ciudadanía empezó a olvidarlos, hasta los criticaban cuando cerraban el paso vehicular en las protestas.

 

*Día 365. Balance desde la administración

En la zona de mayor proyección urbanística de Pereira, en el sector de Cerritos, se harán las construcciones para las familias que perdieron su vivienda. Serán vecinos de Ukumarí y el Hospital de cuarto nivel.

 

“El proceso de compra de predios avanza positivamente, a corte de diciembre llevábamos de las más de 60 familias que teníamos para la negociación, tenemos 15 compras y 30 aceptaron apartamento, lo que quiere decir que nos faltan 15 aproximadamente para acabar de completar”, refiere el director de la Diger Pereira, Alexander Galindo.

 

El director dice que se han adelantado muchas gestiones por parte de la alcaldía, en lo referente al tema de las viviendas, porque fue un compromiso que adquirió la presidencia anterior y se adelanta con la Dirección Nacional de Gestión del Riesgo, con las contrapartidas que corresponden a Dosquebradas, Pereira y el departamento.

 

“Uno de los más altos valores de esta asignación está representado por el terreno que entregó la alcaldía de Pereira, toda la posibilidad de servicios públicos en el lote. Además, de los recursos que teníamos que poner como Diger, que son $500 millones que están en la fiducia en Bogotá”. 

 

El deslizamiento en la calle 34, ocurrido en junio, es otro de los fenómenos que suman 22 familias más por relocalizar. A todos se les hizo oferta de compra comentó Galindo, pero ninguno ha querido evacuar y es una de las zonas que ellos determinan como más complejas, porque están expuestos a una situación de emergencia. “Ellos manifiestan que hasta que no les entreguemos el apartamento o el dinero, no se van y hay un proceso de desalojo ya ordenado por el inspector, ratificado por los jueces que se les ha entutelado al respecto”. 

 

La entrevista se aprovechó para exponer el caso de los arrendatarios que no tienen más derecho que a unos pocos meses de arriendo. “La condición normativa específicamente establece que no es por la pérdida humana, sino por la pérdida de la vivienda como tal. Las pérdidas humanas son importantes, claro está, sino que la condición del subsidio o del soporte está específicamente en la estructura de la vivienda”.

 

Toda la zona de la Avenida del Río está en condición de riesgo por deslizamiento, entre la 27 y la 34, hay unos puntos más críticos que otros dice Alexander Galindo. “Este año se va a construir el Malecón del río Otún, porque estamos a días de salir los estudios y diseños fase 3, y de iniciar el proceso. Toda la Avenida tiene condición de riesgo no mitigable por influencia del río, cuando se suba inundará el mirador pero no arrastrará viviendas”.

 

En cuanto al trabajo con Dosquebradas, Galindo comentó que se hacen mesas de trabajo lideradas por la Gobernación, para llegar a acuerdos entre la empresa de energía y los entes gubernamentales locales para hacer mantenimientos y limpiezas. La Diger Pereira entregó recursos para estudios de obras de estabilización en la ladera, la alcaldía de Dosquebradas entregó $100 millones y la Gobernación $350 millones, porque la totalidad del estudio es de $900 millones con interventoría.

Irán a Rincón de Galicia

A la Secretaría de Vivienda Social llegó hace pocos meses Andrés España, quien será el encargado de dar inicio al proyecto de vivienda para las víctimas de la tragedia al que le han dado el nombre de Rincón de Galicia. Serán 18 meses de obras, lo que indica que esta alcaldía no alcanzará a entregarlas y ante esta inquietud, el secretario dijo que: “Las 138 iniciales están absolutamente habilitadas, porque el convenio con el Ministerio está firmado y al ser recursos del orden nacional, más los de la región, las ejecución no debe tener contratiempos, ya que encontrar lotes para la construcción de viviendas de interés prioritario en Pereira, no es fácil”.

 

Entre las propuestas  que el alcalde Maya, ha enviado al gobierno nacional para esta zona, ha hecho saber que tiene a disposición un lote se para la construcción de un megacolegio y así sustentar las necesidades educativas de las primeras familias que llegarán al lugar.

 

“En el lote que está destinado se pueden construir cerca de 500 o 600 apartamentos, porque el proyecto está diseñado para apartamentos, en un primer convenio con la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, alcaldía de Dosquebradas, Gobernación, Pereira y Ministerio de Vivienda, se realizarán 138 unidades de solución familiar. Son torres de cinco pisos según la norma técnica y 20 apartamentos por torre”, informa el secretario.

 

Este proyecto debe tener un fuerte proceso de socialización mediante el cual se les hará la pedagogía sobre el cambio de vivienda, en los que dejan amplios espacios sin sueño tranquilo, para vivir con tranquilidad en un espacio digno. “Son unidades básicas familiares ciertamente, son unidades de tres alcobas, pero creemos que ese cambio va a ser positivo”, refiere España.

 

Las cargas generales (acueducto y alcantarillado) por el momento no se están ejecutando, porque se pueden empezar al obtener las licencias urbanísticas. Estas están próximas a emitirse por la curaduría urbana, que esta semana pueden estar publicadas y estarán fijadas por 10 días por si hay alguna objeción.

 

El secretario explicó: “Se radicó desde el 30 de octubre de 2022, salieron objeciones iniciando diciembre, se corrigieron y ya estamos pendientes de la publicación. Posterior a la licencia, se sabrá cuáles son las cargas generales del terreno. A la fecha se tiene una red de acueducto provisional para las obras”. 

 

Las objeciones que se dieron el año pasado fueron de tipo técnico, sobre todo de ubicación de las torres, porque la norma explica en qué dirección debe entrar el sol en ciertas posiciones y lo que pedía el curador era la aplicación de esa norma, por lo que se tuvo que hacer un rediseño de todo el proyecto para ajustar el impacto del sol. Ahí radica la importancia de que los profesionales reciban actualizaciones de las normas en cualquier rama de acción, para evitar el desgaste, que para este caso específico involucra los recursos en subsidios y tiempo de ejecución.

 

El total del proyecto será de 546 unidades habitacionales, que si se multiplica por 5 habitantes en promedio indica que allí vivirán a futuro 2.730 personas. “El tema contractual de las obras las hace el gobierno nacional, por lo que no depende de nosotros quién va a ser el contratista y por eso no debe haber riesgo ante el cambio de administración municipal”. 

 

El convenio está alrededor de los $18 mil millones, conformados por todos los recursos que han puesto las partes, que fuera del valor del lote estuvo en igual monto entre la Gobernación y las dos alcaldías y sumó $1.500 millones.  

 

Cifra

50 heridos.

13 viviendas arrasó la empalizada, 11 en Pereira y 2 en Dosquebradas.

16 casas evacuadas por prevención en Pereira y 52 en el vecino municipio.

18 familias de la 34 no aceptaron subsidio de arrendamiento.

 

Dato

La lluvia que cayó la noche del 7 y mañana del 8 de febrero del año anterior duró 12 horas y una acumulación de 93 milímetros que es el equivalente a 15 días de precipitaciones en este zona del país. 

 

El aniversario

La velada en conmemoración por el eterno descanso de los vecinos que perdieron la vida, tendrá lugar esta noche a las 7:00 en punto en la calle 26. Será una forma de recordarlos por tantos momentos compartidos, muchos de ellos sin ser familiares directos de los que aún viven y los guardan para siempre en el corazón.

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