Cayeron ‘presos’ de la emoción

Pereira está a reventar de alegría, rumba y amistad, sensaciones que no deben ser para unos pocos y así como hay Carnaval del adulto mayor, las personas privadas de la libertad no debían quedarse por fuera de las celebraciones. Ese sentimiento lo tuvo el intérprete vallenato Osmar Pérez, hace un año, cuando en el avión que lo traía para su presentación escuchó la promoción de las Fiestas y pensó en todos aquellos que no pueden asistir a los tablados, pero era muy tarde para la logística.

 

Este es el inicio de una de las rumbas más memorables que ha tenido el artista, se puso en contacto con el abogado Alexander Zapata, director del Centro Penitenciario de Mediana Seguridad de Pereira, alias ‘La 40’, le propuso un concierto con artista sorpresa para las Personas Privadas de la Libertad (PPL), como ellos mismos sugieren que los llamen, a lo que el director de una contestó que sí.

 

Por fin llegó el día

No se sabía quién sentía más emoción en el pecho, si el cantante, el director, los otros funcionarios de Personería, Derechos Humanos, el personal de la Guardia del Inpec o los periodistas.

 

Al contrario de otras celebraciones, como han sido los grados de bachiller y el día de Las Mercedes, la tarima no fue la fija que se encuentra en la parte cubierta del patio #5, porque armaron una pequeña de espaldas al lugar mencionado, había cinta que delimitaba un espacio entre los asistentes y el escenario, la silletería acomodada en L, frente a la garita que corona la Virgen vestida de blanco y azul. El guardia dentro de ella también estaba expectante. 

 

Los PPL de camiseta blanca en su mayoría, lucían bien motilados, afeitados y en un orden pasmoso, no se sabe si la orden era de estar así de juiciosos o el sol canicular los tenía adormecidos. Un gran cartel hecho por los internos daba la bienvenida a todos al Centro. Cuando llegó la avanzada del cantante para instalar sonido, empezaron a abrir las maletas negras y de ellas los primeros que salieron fueron tres sendos acordeones: rojo, azul y café con abano. Ya había una pista, el cantante secreto cantaría vallenato.

 

Una rumba nunca vista en el lugar

Los comentarios entre los asistentes eran: “yo creo que es…”, era tan preciso el orden de los 251 PPL que se leía desde la Guardia, estaban ese día en el patio, que apenas parecía un grupo de 50. Los seis músicos también de blanco en mayoría empezaron a afinar los instrumentos, lo primero que rompió la calma de aquella tarde fue La Caja, con ese sonido propio de la puya y el merengue que llama a la alegría. 

 

Mientras tanto los funcionarios de la Personería, que se quedaron esperando a la jefe, hablaban del fuerte verano y el temblor del día anterior, los monitores (PPL con funciones asignadas) comentaban que ni para la Fiestas de Las Mercedes se veía algo así, “agradecemos este gesto tan maravilloso, porque así es como verdaderamente nos ponen en otro escenario en nuestro proceso de resocialización, para salir pronto a disfrutar de estos eventos, como debe ser, con la familia y en el espacio de es”, dijo Carlos Mario Orozco, miembro del Comité de Derechos Humanos del Penal.

 

Empezó la fiesta

Osmar Pérez con su micrófono bronce y vestido en tonos tierra entró cantando por la puerta del quinto patio cuando faltaban 20 minutos para las 2:00 de la tarde, los PPL tenían rostro de duda de que fuera el verdadero, pero eso no les impidió sonreír de emoción, silbar y aplaudir para recibir al artista que entonaba “yo siento que me provocas, aunque no quieras hacerlo…”, de su reconocido éxito ‘Entre el cielo y la tierra’.

Carlos Mario Orozco, le hace entrega del cuadro a nombre de todos los del patio #5.

Esta es la primera vez que Pérez se presenta con todo su grupo en un centro de reclusión. “Buenas tardes ¿cómo están? Me siento contento, hace rato quería estar aquí y me imagino que ustedes por la radio escuchan cómo están los tablados en los barrios y eso les quisimos traer”.

 

Después de la segunda canción ‘Quédate conmigo’ que se hizo muy popular cuando Osmar era el vocalista de Los Chiches Vallenatos, llegó la pregunta “¿Cuántos hinchas del Pereira hay aquí?”, la respuesta fue de algo así como el 30% de los PPL, pero esta cantidad no desaprovechó para acercarle la camiseta para un autógrafo. “Cuando me preguntan, pero si tu eres costeño ¿por qué eres hincha del Pereira? Mi respuesta es que me hice hincha antes de que ascendiera, un día que me invitaron al Estadio y observé a los niños llorando por el equipo”. A esta explicación le siguió el tema ‘Mi Pereira del Alma’.

 

Ya con el ánimo encendido, el cambio de acordeón del rojo por el azul, llegó el turno para ‘Tierra Mala’ y por fin el tímido público se animó a hacer los coros. La rumba estuvo tan buena que hasta champeta les tocaron y tres internos pasaron la cinta de seguridad para mostrar sus dotes de bailarines, en medio de este jolgorio hubo tiempo para decirles que les había traído kit de aseo, se repartieron las empanadas y hasta cantaron: Soy colombiano, Sanjuanero, Colombia tierra querida y Festival en Guararé, porque “estas canciones saben al sancocho y al tamal del que les traen las familias”.

 

Hubo un tema muy especial compuesto por Iván Calderón, nunca lo había cantado en vivo ‘La cárcel’, que dice: “Nada traes, nada te llevas, en la cárcel te das cuenta…”. Se despidió recomendando que arreglaran la relación con Dios, les dijo: “Afuera hay muchos que están presos de sus propias vidas y de su corazón. No hay tiempo que no se cumpla”. Eran las 3:17 de la tarde y la fiesta terminó. 

 

Cifra

7 años sin rencillas, ni heridos, como resultado de la promoción de la convivencia pacífica al interior de la Penitenciaría, muestra  que el trabajo entre todos influencia en el imaginario colectivo.

 

Dato

Los PPL le regalaron un cuadro pintado por ellos mismos y una manilla de mostacillas con el escudo del Pereira.

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