Pereira es una de las ciudades del país con más población habitante de calle. Aunque muchos de ellos se quedan en las calles realizando diferentes acciones, algunas de ellas ilegales como es el caso del hurto, otro reciben atención integral en el albergue rural o el urbano que tiene la ciudad.
Ser habitante de calle es una opción de vida, por ello para hacer parte de los procesos de resocialización, estas personas deben manifestar su voluntad de avanzar en este sentido. Por supuesto esto dificulta adelantar las acciones de atención de estos individuos.
Y aunque la habitabilidad de calle es una opción de vida, estas personas generan diferentes problemáticas sociales, especialmente en ciudades como Pereira donde hay una significativa presencia de habitantes de calle.
En la capital risaraldense se viene implementando una estrategia para resocializar a cientos de habitantes de calle, concretamente a quienes manifiesten su deseo de hacer parte de los programas que hay para estas personas.
La iniciativa en Pereira consiste en la operación de dos albergues, uno de ellos urbano y otro rural, los cuales son operados por la Asociación Ciudad Futuro, llevando a cabo diferentes procesos de resocialización y capacitación con el apoyo de diferentes entidades como la institución educativa Combia, el SENA, entre otros.
Procesos
En entrevista con el Diario del Otún, Juan David Bolívar, uno de los encargados de los distintos procesos que se adelantan con los habitantes de calle en el albergue rural, manifestó que “Es una atención integral la que le brindamos a los usuarios del albergue, los llevamos a sus citas médicas, aquí preparamos los alimentos para quienes están en la finca, y también para los beneficiarios del albergue urbano. Contamos con psicólogos, enfermeras, pedágogos, todo un equipo interdisciplinario que garantiza que los procesos se hagan de manera correcta e integral”.
En el albergue rural los habitantes de calle cuentan con cultivos de frijol, papaya, fresas, acelgas, entre otros. Todos estos sembrados por parte de los habitantes de calle. A esto se suma la producción de huevos, compostaje orgánico, espacios pa el esparcimiento.
Además de recibir 5 raciones de alimentos al día, los beneficiarios de los albergues también reciben kit de aseo, y los medicamentos para sus enfermedades, así como para mitigar el síndrome de abstinencia en el caso de ser consumidores de sustancias alucinógenas.
Uno de los procesos más destacados es el educativo. Muchas de estas personas llegaron a las calles sin terminar sus estudios, por eso en el albergue tienen la posibilidad de culminar esta fase, son alrededor de 40 personas las que actualmente hacen parte de este proceso.
Autoestima y familia
Dos de los pilares para que los procesos de resocialización sean efectivos, tienen que ver con la autoestima y el apoyo familiar.
Señaló Juan David Bolívar que uno de las primeras acciones que se adelanta cuando un habitante de calle llega al albergue rural, es devolverles su autoestima, enseñándoles a quererse, a sentirse importantes para la sociedad, mostrándoles que pueden volver a ser personas capaces.
Los familiares de estas personas al saber que están en un proceso de resocialización, los visitan, los apoyan en este proceso y eso lleva a mejores resultados.
Es importante mencionar que no todos los habitantes de calle que llegan a los albergues en Pereira, son consumidores de drogas, hay algunos que llegan a esta condición por problemas familiares, falta de oportunidades laborales, por problemas mentales, entre otros, así se ha evidenciado en la caracterización de esta población.
Destacado
Actualmente en el albergue rural hay 73 habitantes de calle en proceso de resocialización, mientras que en el albergue urbano hay 96. Ambos cuentan con capacidad para 100 individuos.
Reacciones
Fredy Betancur
“Estuve 30 años en las drogas, viviendo en las calles, pero hoy puedo decir que estoy en un proceso de resocialización que me ha servido mucho, he aprendido sobre los cultivos, incluso hidropónicos, todo el tema de la producción avícola, entre otros”.
José Correal
“La atención que recibimos en el albergue rural es excelente, no solo nos dan la alimentación, los medicamentos, también nos brindan esparcimiento, nos capacitan y sobretodo podemos compartir con otras personas y tenemos un techo y una cama”.
Juan José Gil
“Es muy importante el proceso que adelantamos aquí en el albergue rural porque nos permite volver a ser productivos, poder incorporarnos nuevamente a la sociedad, volver a estar con nuestras familias, por eso nos gusta estar en este lugar, recibir la atención”.
Pie de foto 1: Trabajar la tierra y sacar sus frutos, es una tarea que fortalece los procesos de resocialización de los habitantes de calle, y es una de las actividades que se desarrolla actualmente en el albergue rural de Pereira.
Pie de foto 2: En albergue rural de habitante de calle ya cuenta con un invernadero para el cultivo hidropónico, son ellos los beneficiarios, después de recibir la respectiva capacitación, los que se encargan de cultivar los productos por medio de esta técnica.
Pie de foto 3: Muchos de los habitantes de calle en el albergue rural aprenden manualidades, la elaboración de manillas, collares, artesanías, entre otros, les permite avanzar en su proceso de resocialización.




