Su partida, ocurrida en plena Pascua, conmueve a muchos fieles que lo recuerdan como un pastor humilde, cercano y valiente.
A los 88 años, Jorge Mario Bergoglio, el primer Papa latinoamericano, falleció tras sufrir una serie de complicaciones respiratorias que lo mantuvieron hospitalizado desde mediados de febrero. Aunque había recibido de alta, su salud continuaba deteriorándose, hasta que, finalmente, su cuerpo no resistió más. Esta noticia sorprendió al mundo católico en plena celebración pascual: “El Santo Pontífice ha muerto a las 7:35 de este Lunes de Pascua en la Casa Santa Marta”, confirmó oficialmente el Vaticano, sellando así el final de una era marcada por la humildad y la firmeza pastoral del Papa Francisco.
Su última aparición pública tuvo lugar apenas este Domingo de Resurrección, cuando impartió la tradicional bendición Urbi et Orbi desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, ante miles de fieles congregados. Lo hizo sin la cánula nasal que lo acompañó durante semanas, dando la impresión de una leve recuperación. Sin embargo, esa imagen quedará ahora como su despedida definitiva del pueblo que lo siguió.
Una Pascua doblemente simbólica
En medio de la celebración católica más importante del calendario, el fallecimiento del Papa le da a esta Pascua un sentido aún más profundo. “Estamos en un acontecimiento de Iglesia sumamente importante que es la Pascua del Señor, y unida a ello está también la Pascua de nuestro padre y pastor, el Papa Francisco. Es un mensaje también de esperanza en medio del sufrimiento, del dolor y de la muerte. El Papa retorna a los brazos del Padre”, expresó el Sacerdote, Víctor Daniel Ángel Valencia.
El Papa Francisco falleció a causa de un ictus cerebral que le provocó un coma y un colapso cardiovascular irreversible, según lo certificó el profesor Andrea Arcangeli, director de la Dirección de Sanidad e Higiene del Estado de la Ciudad del Vaticano. El Santo Padre presentaba antecedentes de insuficiencia respiratoria aguda en el contexto de una neumonía bilateral multimicrobiana, bronquiectasias múltiples, hipertensión arterial y diabetes tipo II. A pesar de estas condiciones médicas y las recomendaciones de reposo, el Papa insistió en mantenerse cercano al pueblo hasta el final de su vida, participando activamente en celebraciones públicas y manteniendo su compromiso pastoral.
El eco del dolor y la esperanza en Pereira
En la Diócesis de Pereira, esta noticia también se ha hecho sentir profundamente. En un comunicado oficial, el obispo de Pereira, Monseñor Nelson Jair Cardona Ramírez, expresó: “Elevamos nuestra oración agradecida por la vida y el ministerio del Sucesor de Pedro, quien, con sabiduría, humildad y amor, guió a la Iglesia en estos tiempos desafiantes, siendo para todos nosotros un testimonio vivo de fe, esperanza y caridad.”
El Obispo convocó a todas las parroquias, comunidades religiosas y movimientos apostólicos a unirse en oración por el eterno descanso del Santo Padre, al tiempo que invitó a caminar con fe hacia la elección de su sucesor.
REACCIONES
Sacerdote, Juan José Mendoza

“Este es un mensaje de esperanza. Toca orar mucho para que podamos pedirle a Dios que nos siga regalando un santo padre con un corazón como este que se nos fue a la casa del Padre. Mucha esperanza y mucha fe en estos momentos, porque esto es un acontecimiento para toda la Iglesia, para estar más unidos ahora más que antes.”
Sacerdote, Rubén Darío Herrera Marín

“Nos da mucha tristeza porque fue un papa que abrió las puertas en la Iglesia, nos ayudó mucho a salir de muchas dificultades. Evangelizó demasiado. Fue el primer papa latino y nos hizo sentir muy bien en América Latina. Él siempre acogió a todo el mundo, nunca discriminó a nadie, siempre fue una persona alerta. Nos ayudó demasiado.”
Sacerdote, John Dalfer Salazar González, vicario general de la Diócesis de Pereira

“Tuvo una incidencia grande para todos nosotros. Sus encíclicas, sus sínodos, todo su magisterio estuvo enfocado hacia lo social, hacia la acogida generosa. Hasta el último momento lo tuvo, en su sencillez, en el despojo, en salir sin vestiduras ostentosas, en su bendición final del domingo. Esos gestos de cercanía y ternura nos conmovieron.”
Presidente, Gustavo Petro

“Se me fue un gran amigo. Me siento algo solo. Comprendió perfectamente su papel como líder espiritual en la gran lucha por la vida. En las causas codiciosas de la extinción. Sus encíclicas pasarán a la historia si somos capaces de construir una humanidad que defienda su mayor bien: la Vida. Hasta siempre: Francisco.”
Sacerdote, Jesús Hernán Orjuela (Chucho)

“Hoy mi corazón llora y al mismo tiempo doy gracias a Dios. Tuve el regalo de conocer al Papa Francisco, de mirar sus ojos llenos de misericordia, de sentir su cercanía de padre y pastor. Gracias, Santo Padre, por guiarnos con ternura, por enseñarnos a ser pastores con olor a oveja. En mi oración y en mi gratitud eterna. Descansa en la paz del Buen Pastor.”
Un legado imborrable
El Papa Francisco será recordado como un pastor valiente y cercano, un profeta de la paz y la justicia. Su lucha contra la exclusión, su sensibilidad con el medio ambiente y su apertura al diálogo con otras religiones, dejan huellas profundas en la historia del catolicismo.
En medio de la tristeza, la Iglesia levanta la mirada con esperanza. Porque como él mismo dijo tantas veces: “La esperanza es audaz, sabe mirar más allá de la comodidad personal, de las pequeñas seguridades y recompensas que estrechan el horizonte.”
El pueblo católico reza por su eterno descanso, pero también le pide a Dios para que una vez más, guíe a la Iglesia en la elección del nuevo pastor que caminará sobre las huellas que dejó Francisco, el Papa que impactó de manera positiva al mundo.



