Después de tres décadas, el Viacrucis de Dosquebradas renace como un espacio de fe, tradición y turismo religioso, fortaleciendo la comunidad.
Después de más de 20 años, el Viacrucis de Dosquebradas vuelve a ser una realidad. La tradición, que se había perdido por casi tres décadas, ha sido recuperada gracias a la gestión de la diócesis de Pereira, la Alcaldía Municipal de Dosquebradas y Pereira y diversas entidades.
El padre Nelson Giraldo recordó la historia de este Viacrucis, señalando que “cuando monseñor Báltasar Álvarez Restrepo era obispo de Pereira, la gente se entusiasmó con la idea y, a través de una cuenta que abrió la Cámara de Comercio, se reunieron fondos para que la señora Fanny Aristizábal, quien había construido el santuario de Jesús de la Buena Esperanza, se encargara de las imágenes que por años formaron parte de este recorrido de fe.”
Una ruta de devoción
Esta ruta se convirtió en un espacio de devoción, atrayendo peregrinos de Chinchiná, Santa Rosa y Armenia, quienes subían a pie, descalzos e incluso de rodillas. Sin embargo, con el paso del tiempo, el Viacrucis fue abandonado y las imágenes originales fueron destruidas. “La gente ociosa las quebró para sacar el hierro, esa es la realidad, y no quedó nada de esas imágenes”, lamentó el padre Nelson.
Pese a los años de abandono, el padre nunca perdió la esperanza de ver esta tradición restaurada. Su impulso encontró eco en las autoridades locales. “El señor alcalde de Dosquebradas supo de mi interés y me contactó. Así fue como monseñor Rigoberto Corredor delegó al padre Aníbal Hurtado y a mí para esta tarea”, explicó.
El apoyo de la diócesis ha sido clave. Aunque monseñor Rigoberto tuvo que retirarse por edad, monseñor Jair Cardona continuó respaldando la iniciativa, logrando que hoy el Viacrucis sea nuevamente una realidad.
Un trabajo conjunto
La recuperación de este espacio sagrado ha contado con la participación activa de la Alcaldía de Dosquebradas. “Cada secretaría del municipio asumió la responsabilidad de una estación, logrando un trabajo coordinado y significativo”, destacó el alcalde Roberto Jiménez. Además, la Alcaldía de Pereira ha apoyado con la restauración del puente que permite el acceso seguro a la zona.
A pesar de esta reinauguración, el Viacrucis aún no está completo. La meta es restaurar las imágenes originales y consolidar este espacio como un sitio histórico, religioso y cultural. “Queremos que Risaralda sea un destino turístico religioso, así como lo son Cartagena y Popayán. La Semana Santa en Pereira ya es reconocida a nivel nacional e incluso mundial, y con este Viacrucis ampliamos la oferta de espacios de fe”, señaló el alcalde.
Seguridad y prevención en la zona
Dado que la reapertura del Viacrucis coincide con la temporada de lluvias, las autoridades han implementado medidas de seguridad para garantizar la tranquilidad de los peregrinos. Luz Adriana Mejía González, directora de la Diger Dos Quebradas, explicó que “se ha realizado un uso temporal del sector con intervenciones correctivas y evaluaciones de gestión del riesgo, con el apoyo de la Corporación Autónoma Regional de Risaralda.”
Entre las acciones tomadas, se han manejado los flujos de agua, estabilizado pequeñas zonas de socavación y podado algunas especies forestales para evitar riesgos. Además, se ha trabajado en la señalización, embellecimiento y medidas de seguridad.
Durante la Semana Santa, se instalará un Puesto de Mando Unificado en la zona, con la presencia de organismos de socorro, policía y personal de salud para atender cualquier eventualidad. “Todo estará monitoreado las 24 horas para garantizar el uso seguro del Viacrucis”, aseguró Mejía González.
Desde la Corporación Autónoma Regional de Risaralda confirmaron que “tras un recorrido por toda la ruta en compañía del alcalde, se verificó que las actividades se desarrollan con normalidad y que la ladera no presenta signos de afectación.”
La recuperación del Viacrucis de Dosquebradas no solo significa la reactivación de un importante espacio de fe, sino también una oportunidad para fortalecer el turismo religioso en la región y devolverle a la comunidad un símbolo de devoción y tradición.



