Las fallas de seguridad y la falta de respuesta estatal agravan una situación que ya ha generado múltiples fugas en lo que va del año.
Con preocupación y firmeza, el personero municipal de Pereira, Leonardo Fabio Reales Chacón, denunció la gravedad de lo que está ocurriendo en el Centro de Resocialización de Menores Marceliano Ossa, tras un nuevo intento de fuga protagonizado por 13 adolescentes. “Lo más lamentable es que esta situación se ha venido presentando de forma reiterada. No se trata solo de intentos, se trata de fugas reales que evidencian un problema estructural que no se ha querido enfrentar con seriedad”, señaló el funcionario.
Reales fue enfático al atribuir la responsabilidad al sistema institucional que debería garantizar los derechos y la rehabilitación de los jóvenes. “Aquí no se le puede echar la culpa a quienes están en proceso de resocialización. La responsabilidad es del Estado, especialmente del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), que por mandato de la Ley 1098 debe liderar este proceso”, recalcó.
En entrevista con el Diario del Otún, el personero también informó que ya se convocó una reunión para la próxima semana con todos los actores del Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente (SRPA), en la que se espera establecer una ruta de acción definitiva. “Esto no se puede seguir tratando con pañitos de agua tibia. Se necesita inversión, compromiso y una articulación real entre las entidades. De lo contrario, estos hechos seguirán ocurriendo”, afirmó.
Marceliano Ossa responde
Jorge Orrego, responsable del servicio por parte de la Fundación Hogares Claret, operador pedagógico del Marceliano Ossa, aclaró que su misión es educativa y psicosocial, pero no operativa en seguridad. “Nuestro contrato con el ICBF es para desarrollar procesos pedagógicos. No contamos con personal experto en seguridad. Esa función, por ley, le corresponde a la Policía de Infancia y Adolescencia”, explicó.
Orrego detalló que en el centro hay 60 usuarios, entre ellos 51 en el Centro de Atención Especializada y nueve en Internación Preventiva. El equipo de trabajo incluye psicólogos, trabajadores sociales, pedagogos, instructores y auxiliares, pero no agentes de seguridad. “Contamos con protocolos disciplinarios, pero cuando se presentan alteraciones graves del orden, la intervención debe venir desde el Puesto de Mando Unificado, con Policía y demás autoridades”, puntualizó.
El funcionario informó que, tras una tutela interpuesta por la Procuraduría y el ICBF, se ordenó el regreso del puesto de Policía de Infancia y Adolescencia a las afueras del centro, el cual debería restablecerse esta misma semana. Además, anunció que tanto la Alcaldía de Pereira como el ICBF realizarán intervenciones en la planta física para reforzar los muros, mejorar el sistema de cámaras y adecuar espacios educativos.
Recuento de fugas
En lo que va de 2025, el centro de atención para menores de Pereira ha registrado al menos tres intentos de fuga. El primero ocurrió en marzo, cuando 20 adolescentes protagonizaron una fuga masiva. Posteriormente, en junio, 12 jóvenes escaparon del lugar y, hasta la fecha, no todos han sido recapturados. La fuga más reciente se produjo en julio, con un nuevo intento frustrado por parte de varios internos, algunos de los cuales ya tenían antecedentes de evasión.
Conclusión
Mientras las autoridades siguen discutiendo responsabilidades y acciones, la seguridad del centro y el bienestar de los jóvenes continúan en riesgo. “La solución no puede seguir aplazándose”, concluyó el personero Reales. “Cada intento de fuga es una señal de alarma que no podemos ignorar. El Marceliano Ossa no necesita más promesas, necesita acciones ya”. Esta situación ha mostrado las fallas de un sistema que tambalea entre la negligencia institucional y la urgencia de proteger y resocializar a una población juvenil cada vez más vulnerable.



