Carlos Ramírez, coordinador de proyectos de la Asociación Colombiana de Universidades, explicó que el objetivo del foro es dejar una reflexión sobre lo que ha significado estos 200 años de historia en la construcción de las regiones (en este caso Eje Cafetero) y la importancia y el rol de la universidad en pensarse en evolucionar acorde a las necesidades de los estudiantes, es decir, deben rediseñar sus programas, pues es el reto en los próximos 100 años.
“Las universidades tienen que empezar a comprender el territorio. Si las carreras no se adaptan al desarrollo de la cuarta y, dentro de poco, la quinta revolución industrial, muy probablemente van a desaparecer”, indicó Ramírez a El Diario.
Indecisión de los jóvenes
Parte del foro se destinó a hablar sobre el futuro laboral de los jóvenes y la incertidumbre de estos al momento de escoger una carrera universitaria, técnica o tecnológica. Y es que muchos estudiantes cuando terminan el bachillerato no saben qué estudiar, o saben que es lo que quieren pero la carrera que desean realizar es fuertemente criticada por su familia, pues no ven en ella un futuro ‘prometedor’.
“Los estudiantes tienen que tener un buen ejercicio de orientación partiendo de sus competencias, anhelos y qué es lo que los hace felices. En el siglo XX nos crearon el paradigma de que todos teníamos que ser profesionales (tener el cartón) y si un joven estudia sólo porque es un requisito en la casa, probablemente va a ser un profesional frustrado”, agregó el coordinador de proyectos de la Asociación Colombiana de Universidades.
Ahora bien, en la actualidad muchos padres de familia tienen la idea de que estudiar derecho, medicina, agronomía, entre otras carreras tradicionales es la ruta que sus hijos deben tomar para ser exitosos, pero resulta que en el país hay más de 10.000 programas y muchos tienen gran potencial a futuro; además los jóvenes de ahora le apuestan a carrerras de desarrollo tecnológico, de software, trabajo con comunidades, diseño, entre otras. Esto hace parte de la cuarta revolución industrial, es más, hay programas que aún no se han creado y serán las necesidades de los jóvenes el que las universidades los implementen, se tienen que adaptar a los cambios.



