La rehabilitación es posible, testimonios de quienes dejaron las drogas y reconstruyeron su futuro.
El flagelo de las drogas sigue siendo una realidad latente, un mundo descrito por quienes lo han vivido como oscuro y complejo. Sin embargo, con fuerza de voluntad y ayuda profesional y espiritual, es posible salir de él. La Corporación Creando Vida Construyendo Familias ha demostrado que la esperanza puede renacer. En una ceremonia, 25 jóvenes y adultos culminaron exitosamente su proceso de rehabilitación, simbolizando una segunda oportunidad para ellos y sus familias.
Transformación
Luis Miguel Gómez, gerente de la corporación, enfatizó el impacto de este logro: “En definitiva, se está celebrando la vida porque un chico que sale de la adicción a las drogas es una generación que se transforma. Estamos demostrándole a nuestra ciudad y a nuestro municipio que se puede hacer un trabajo transformador con estos jóvenes, construyendo sociedad y tejido social.”
El proceso de rehabilitación va más allá de la abstinencia; implica acompañamiento emocional y técnico. “El adicto termina siendo como un niño que necesita mucho acompañamiento, amor y asistencia profesional en su desintoxicación. Se le enseñan habilidades para la vida, técnicas de resolución de conflictos y manejo de cravings (deseos irresistibles de consumo). Pero el protagonista de la historia es él, su voluntad y su amor por sí mismo y su familia. Nosotros lo acompañamos, lo orientamos, pero es un trabajo arduo que implica despojarse del pasado y permitirse una nueva vida”, agregó.
Historias de Superación
En entrevista exclusiva, varios graduados compartieron su experiencia.
Carolina Montes, quien estuvo en consumo por siete años, relató su difícil proceso: “Yo caí en las drogas cuando tenía 23 años. Al principio, no me daba cuenta del daño que me estaba haciendo, pero con el tiempo mi vida se derrumbó. Mi familia vive en Manizales y yo, en mi adicción, me alejé de ellos. Llegué a vivir en la calle, a reciclar para sobrevivir. Me sentía completamente sola y sin esperanza. Un día, tocé fondo y entendí que necesitaba ayuda. Llegué a Creando Vida con la autoestima destruida y llena de miedo, pero con la esperanza de cambiar.”
“Fue un proceso muy duro. No solo dejar el consumo, sino enfrentar todo lo que había hecho, pedir perdón, reconstruirme. Fueron muchas sesiones de terapia, mucho llanto, pero también mucha enseñanza. Aprendí a manejar mis emociones, a enfrentar mis miedos y a reencontrarme con mi familia. Al principio, ellos no confiaban en mí. Decía que iba a cambiar, pero no me creían. Pero poco a poco, con acciones, fui demostrando que iba en serio. Hoy, dos años después de estar limpia, soy operadora del programa y ayudo a otras mujeres a salir adelante. La recuperación es posible. Si yo pude, cualquiera puede.”
Santiago Flores Vélez también compartió su proceso: “Ingresé en 2022 con serios problemas de adicción. Desde los 13 años empecé a consumir, sin darme cuenta de que estaba entrando en un abismo. Mi familia sufrió mucho, me alejé de ellos, y llegó un punto en el que pensaba que no tenía salida. Vivía para consumir, no me importaba nada más.”
“Llegar a Creando Vida fue como despertar de una pesadilla. No fue fácil, al contrario, fue lo más difícil que he hecho en mi vida. Pero gracias al acompañamiento profesional y el apoyo de mis compañeros, poco a poco fui reconstruyendo mi camino. Hoy, tras tres años de trabajo y dedicación, me he reeducado como operador terapéutico. He recuperado a mi familia, algo que nunca imaginé. Aceptar que tenía un problema y buscar ayuda fue clave.”
Carlos Julio Álvarez, por su parte, encontró en la corporación una tabla de salvación: “Llegué a los 50 años y caí en una crisis que me llevó a las drogas y al alcohol. Toqué fondo, pero con la ayuda de mi familia y Creando Vida, pude salir adelante. La drogadicción te destruye, te consume el alma, pero con fe y esfuerzo, hoy soy un hombre sobrio, feliz y con ganas de vivir.”
“Durante los años de consumo, perdí todo. Mi estabilidad, mi familia, mi dignidad. No tenía ganas de nada, me encerré en mi propia oscuridad. Me alejé de la gente que me quería y me refugié en un mundo de autodestrucción. Pero Dios me dio otra oportunidad. Cuando entré a Creando Vida, estaba roto, pero cada día fui reconstruyéndome.”
Acción
Creando Vida se ha convertido en un sitio de esperanza en una ciudad y un departamento golpeados por la drogadicción. “En números, estamos muy sumergidos en este problema y hay poca respuesta. Muchos prefieren mirar hacia otro lado, pero es un tema que debe abordarse de frente desde el municipio, el departamento y los líderes”, afirmó Luis Miguel Gómez.
Año tras año, esta corporación trabaja de manera independiente para reconstruir el tejido social, brindando a los jóvenes y sus familias una alternativa real de cambio.
DATO: La Corporación Creando Vida lleva 7 años trabajando y ha graduado a 340 jóvenes, ayudando a sus familias a recuperar la esperanza tras el impacto de las drogas.



