Teniendo en cuenta la compleja realidad de la habitancia en calle en Pereira, la Alcaldía ha impulsado un programa que busca transformar vidas a través de sus albergues. Con un enfoque integral, estas instituciones brindan apoyo a quienes desean dejar atrás una vida de vulnerabilidad y exclusión.
El programa ‘Albergues para Habitantes de Calle’, liderado por la Secretaría de Desarrollo Social y Político, cuenta con dos albergues: uno urbano en el centro de Pereira y otro rural en Combia. Cada uno de estos espacios dispone de 100 cupos para personas en situación de calle, tanto hombres como mujeres, y actualmente presentan un 90% de ocupación.
Resocialización
Iván Rendón Giraldo, director del programa, explicó que el primer paso es el restablecimiento de derechos, incluyendo la recuperación de documentos de identidad y la vinculación a los servicios de salud. “La mayoría de las personas llegan sin cédula debido al consumo y otras circunstancias. Además, activamos rutas de atención en salud mental, psiquiatría y psicología, ya que muchas de estas personas presentan trastornos mentales que requieren seguimiento”, señaló.
El programa también ofrece acompañamiento psicosocial, pedagógico y ocupacional para fortalecer la autonomía de los beneficiarios y prepararlos para la reintegración social y laboral.
Manuel Zuluaga, coordinador del programa de habitante de calle, destacó la importancia de la percepción social frente a esta problemática. “La habitancia en calle no es un problema sino un fenómeno social. Debemos cuestionarnos sobre qué acciones tomamos como sociedad para abordarlo de manera efectiva”.
Testimonios de esperanza
Durante el evento, varias personas compartieron sus experiencias de transformación. Roy Andrés Ochoa Higuita relató su proceso de resocialización tras 12 años en la calle. “Fue un proceso lento y difícil, pero si uno pone ganas y esfuerzo, lo logra. Hemos estado bien cuidados, la Alcaldía se ha portado muy bien. Queremos mostrarle a la sociedad que no todos los habitantes de calle son malas personas, algunos tomamos malas decisiones y buscamos una segunda oportunidad”.
José Omar Largo, otro beneficiario, contó cómo el consumo de alcohol y drogas lo llevó a perder su empleo como conductor de carga pesada. “Yo consumí mucho tiempo alcohol y drogas. Ahora en la granja ya pienso salir adelante. Antes era conductor de camión y todo se derrumbó por el consumo”. Largo destacó que el proceso en el albergue le ha permitido recuperar su estabilidad: “Hoy en día pensamos diferente, con ganas de salir adelante”.
Por su parte, Edward Bayona resaltó la importancia del apoyo profesional para reconstruir su vida. “En la calle el estigma es demasiado pesado. Las oportunidades se pierden y es muy difícil encontrar apoyo. Gracias al programa, recuperé la confianza, el propósito y los lazos familiares para hoy en día tener nuevas metas”.
Un modelo diferente
El evento sirvió para mostrar los logros del programa y su impacto en la vida de las personas. A través de acompañamiento integral y oportunidades de formación y empleo, los albergues para habitantes de calle se consolidan como una alternativa efectiva para la reinserción social y la reconstrucción de proyectos de vida.



