Jaime Osorio: El artesano que mantiene viva la tradición de los muñecos de año viejo en Pereira

En las calles de Pereira, donde las tradiciones aún encuentran su espacio entre el bullicio del día a día, Jaime Osorio mantiene viva una práctica artesanal que ha cautivado a la comunidad local por más de 25 años, la creación de “muñecos de año viejo”, muñecos elaborados a mano con materiales ecológicos.

Jaime, quien durante las noches trabaja como vendedor de alimentos y bebidas en restaurantes y discotecas de la ciudad, dedica sus días a este laborioso oficio. Los muñecos están hechos de puro papel periódico, cartón, engrudo y hojas de plátano, además de pasto seco. Son completamente ecológicos y no contaminan, ya que el material es biodegradable”, comenta orgulloso mientras detalla el proceso.

A pesar de las dificultades económicas, Jaime asegura que la tradición del año viejo no se pierde. “La situación está un poquito dura, pero la gente sigue buscando muñecos al tamaño de su bolsillo. Tenemos desde $30,000 hasta $150,000, dependiendo del personaje y su nivel de detalle”. Este año, los más pedidos han sido personajes como “Daddy”, “Petro” y “Maduro”, quienes marcan la tendencia de la temporada.

Desde el 7 de diciembre, Jaime se instala en la rotonda de Pinares, un punto donde ya es conocido por muchos. “Aquí estoy todos los años. La gente viene no solo a comprar, sino también a tomar fotos y admirar los muñecos. Esto se ha vuelto como una vitrina típica de Pereira”, explica. Jaime resalta que no ha tenido problemas con las autoridades, ya que su actividad es temporal, limitada a los últimos 20 o 25 días del año.

El nivel de detalle en cada muñeco es impresionante. Jaime invierte tiempo y recursos para que los personajes luzcan impecables. “Hay personajes más complicados de vestir, y eso requiere un poco más de inversión. Pero vale la pena cuando la gente aprecia el trabajo”, asegura.

Más allá de su venta, los muñecos de año viejo se han convertido en un punto de encuentro para los pereiranos y turistas. “Mucha gente viene solo a mirar, a recordar y a disfrutar de los personajes. Esto ya es parte de nuestra identidad”, concluye Jaime, quien mañana cerrará su temporada anual con la satisfacción de haber compartido una vez más su arte con la ciudad.

Con sus manos y su creatividad, Jaime Osorio no solo mantiene viva una tradición, sino que también refuerza el valor de lo artesanal en una época donde lo efímero parece dominar. En cada muñeco, hecho con cuidado y dedicación, se encuentra un pedazo del corazón de Pereira.

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