El sector que hasta hace 10 años era el orgullo de ciudad ‘lo de mostrar’, hoy por hoy lentamente a la vista de ciudadanos y autoridades se convierte en lo de esconder. Las vías circunvalares por excelencia fueron pensadas como esos espacios de expansión y recorrido favorable que denotan progreso acceso y retorno.
La bella arquitectura de la zona heredada en casaquintas de las familias que impulsaron el crecimiento empresarial y económico, no solo de la ciudad, sino de toda una región, por ese mismo veloz crecimiento de una modernidad que llegó a Colombia, no por desarrollo en sí mismo sino por una mala copia de los países modernos produjo que esas casas que antes acogieron a núcleos de muchos y reconocidos hijos, se transformaran en sedes comerciales, consultorios o restaurantes.
Hasta ahí todo muy bien. El crecimiento favorece a toda la sociedad, los problemas empiezan cuando quienes deben regular el tránsito de ciudad pequeña a intermedia con tintes de grande, no regulan, y la omisión convierte el futuro promisorio en tierra de nadie.
¿Y las normas? Bien, gracias
Todo lo que pudo invertir el aparato administrativo y jurídico de Pereira, en años anteriores por dejar consignado lo que es o no permitido en el espacio público, simple y llanamente se convirtió en letra muerta. El Plan de Ordenamiento Territorial (POT) tiene toda la normativa que se debe ejecutar desde la Alcaldía, pero como hasta hoy eso no ha sido del todo posible, es donde cobran fuerza las iniciativas cívicas de ciudadanos preocupados por su entorno y el respeto de sus derechos.
‘Todos por la Circunvalar, comuna Universitaria’ agrupa a personas que con el suficiente conocimiento y estudio de los problemas que atañen a esta comunidad se exponen a continuación y que para darles orden, se tratarán desde lo que pasa en el día, hasta lo que sucede en las noches.

En lo que refiere al espacio público, va más allá de una mera cuestión estética en la que sombrillas de todos los colores y plásticos que hacen las veces de división entre negocios generan percepción de desorden o se interponen para buscar una dirección, hasta el punto de ocupar la acera y obligar al peatón a bajar a la vía vehicular. Al respecto, se da la inobservancia de los mandatos de los Acuerdos 035 de 2016 y 078 de 2018.
En cuanto a las actividades comerciales se encuentra que se ha hecho la entrega de obligaciones de la Administración a un privado que desconoce su obligación de negar registros mercantiles y que por lo tanto se le debería exigir a la Cámara de Comercio de Pereira que se ajuste a los mandatos de la Circular 100-000002 del 25 abril de 2022 de la Superintendencia Nacional de Sociedades.
Para finalizar, en el POT se define cómo puede la ciudad hacer uso del suelo y dónde están las áreas protegidas, en qué condiciones se puede ubicar vivienda, actividades productivas, culturales y de esparcimiento. De ahí que, si un establecimiento de comercio no cumple con todo lo anteriormente mencionado, es claro que la Cámara de Comercio debe abstenerse de inscribir y registrar nuevos comerciantes o aquellos que modifiquen su actividad comercial que violan las normas del POT.
Para el caso de los vendedores informales, el solo accionar de la dirección de Espacio Público o de Control Físico adscritas a la Secretaría de Gobierno, haría la mitad del trabajo que se necesita en este sector. En entregas posteriores se hará el respectivo ejercicio de mostrar las afectaciones a los derechos cuando cae la noche en la Circunvalar y las peticiones concretas del Colectivo.



