La comunidad de Combia Alta, conformada por 11 veredas, está enfrentando una crisis de movilidad a raíz del deterioro progresivo de su vía principal hace más de un año. Recientemente, las lluvias han afectado varios tramos de la carretera, provocando la pérdida significativa de la banca y aumentando el riesgo de accidentes para quienes transitan por la zona.
El tramo más crítico se encuentra entre La Bodega y la vereda La Convención, donde la vía se ha reducido drásticamente en al menos seis puntos. Edward Manrique, habitante del sector, describe la situación como “muy delicada”, pues con cada ola invernal se incrementa la posibilidad de que la carretera colapse, dejando incomunicadas a las veredas. A esto se suma una preocupación, a pesar de que los residentes pagan el alumbrado público en sus facturas de servicios, las vías permanecen en absoluta oscuridad, aumentando la inseguridad y las dificultades para transitar de noche.
“Desde hace dos administraciones estamos así”, denuncia Manrique, haciendo énfasis en el abandono del sector rural por parte de las autoridades municipales. Además de la problemática vial, la comunidad se ha visto relegada en el acceso a programas de vivienda, auxilios, pozos sépticos y actividades recreativas, afectando la calidad de vida de sus habitantes.
Falta de gestión
Otro problema que aqueja a Combia Alta es la inoperancia de la Junta de Acción Comunal. Si bien la comunidad cuenta con una junta constituida, sus miembros actuales han sido criticados por su falta de acción.
“La sede comunal por ejemplo, debería ser un espacio de organización y gestión de recursos y se encuentra en un estado lamentable, le entra pantano, agua, mejor dicho, hay todo por hacer en este sector”, concluye Manrique.
Un clamor colectivo
Luz Stella Quiceno Carvajal, residente de la vereda La Convención, refuerza la preocupación de la comunidad y destaca que la situación ha llegado a un punto crítico. “Las vías de acceso están en un estado deplorable. Hay huecos enormes, ayer una buseta escolar quedó atascada en uno de ellos”, relata.
La problemática no solo afecta el transporte de productos agrícolas, sino también el acceso a servicios esenciales como la salud y la educación. “Las citas médicas se pierden porque llegamos tarde, y los niños tienen dificultades para llegar a sus escuelas”, agrega Quiceno.
Además, la comunidad ha denunciado la ausencia de la maquinaria amarilla, la cual fue anunciada por la administración municipal como parte de un programa de mantenimiento vial por distritos. “No la hemos visto. No han venido a limpiar ni a remover los derrumbes”, afirma la habitante.
Llamado a la acción
Ante esto la secretaria de infraestructura, Diana Osorio dijo que, “desde el año pasado constituimos cuatro distritos para mantenimiento vial en Pereira. Un distrito atiende Combia baja y Combia alta. Hemos trabajado en derrumbes y pérdida de banca en La Convención; nuestro equipo ya interviene. Pedimos paciencia, pues antes no había maquinaria permanente; hoy sí. Hemos atendido derrumbes en toda la ciudad y, cuando la capacidad operativa se ve superada, aplicamos soluciones estructurales. Sobre luminarias, la Alcaldía avanza en un proceso licitatorio para renovar y expandir el alumbrado priorizando zonas rurales. En mayo esperamos adjudicar el proyecto y en agosto iniciar la ejecución de obras.”
Mientras tanto, la comunidad sigue organizándose, dispuesta a exigir sus derechos y a trabajar de manera colectiva por el bienestar de todos. “No podemos esperar a que ocurra una tragedia para que nos presten atención. Necesitamos soluciones definitivas, no pañitos de agua tibia”, enfatizan. La esperanza está puesta en que su voz sea escuchada y que las entidades responsables tomen cartas en el asunto con la celeridad que esta crisis amerita.
OPINES
“Nos sentimos abandonados, se tapó la vía hace 15 días y eso se quedó así. Aquí nadie colabora con nada, entonces, lo que queremos es que nos ayuden con toda la situación, las vías, también con el alumbrado, con todo” Rosa Myriam.
“Estamos muy perjudicados con la vía porque, la verdad, ha habido muchos derrumbes. Hay mucho peligro cuando pasa el transporte afectando a todas las veredas, solicitamos que la máquina amarilla que mandó el alcalde esté más pendiente de todas esas partes peligrosas. Que, si hay un derrumbe, esté ahí para destapar la vía, y no que tenga que ser la comunidad la que baje a hacerlo” Gloria García.



