La trata de personas continúa siendo uno de los delitos más invisibles y silenciados del mundo y Pereira no es la excepción. Aunque en el 2025 solo se ha registrado un caso, las autoridades locales y organizaciones como la Fundación Pandi advierten que la baja cifra no significa ausencia del delito, sino una grave subnotificación.
Ximena Norato, directora de la Fundación Pandi, experta en comunicación y derechos humanos, alerta sobre la invisibilidad del fenómeno: “La trata de personas es uno de los delitos con mayor subregistro e invisibilidad tanto en las instituciones como en los medios. Las víctimas no denuncian por miedo, vergüenza o porque han sido captadas por personas de su entorno más cercano”.
Según datos de la fundación, entre el 2005 y el 2024 se han iniciado apenas 2.900 procesos judiciales en Colombia relacionados con trata de personas. “Son muy pocos procesos para casi 20 años. De esos, la mayoría están inactivos y solo nueve en Pereira han llegado a ejecución de pena”, explicó Norato.
La mayoría de las víctimas son mujeres jóvenes captadas con fines de explotación sexual. “El 37% de las víctimas son captadas por su pareja, el 29% por familiares y el 15% por amigos. Es decir, el captor muchas veces hace parte del círculo más íntimo de confianza de la víctima”, añadió.
La situación socioeconómica también influye. “De cada 100 bebés que nacen en Risaralda, 16 tienen una madre adolescente, y el 68% tienen una madre cuyo máximo nivel educativo es bachillerato. Esas mujeres tienen pocas oportunidades de desarrollo personal y profesional, lo que las hace más vulnerables a caer en redes de trata”, enfatizó Norato.
Desde la institucionalidad, Sandra Patricia Ospina Vera, enlace municipal del Comité de Lucha contra la Trata de Personas en Pereira, destacó que en el 2024 se atendieron nueve víctimas, mientras que en lo corrido del 2025 se ha activado una sola ruta de protección: “Se trata de una víctima proveniente de Francia, captada con fines de explotación sexual”.
Ospina explicó que las modalidades más comunes son la interna, externa y mixta, siendo la finalidad más frecuente la explotación sexual, seguida de los trabajos forzosos, el matrimonio servil y la mendicidad con lucro ajeno. Las mujeres entre los 20 y 30 años son las más afectadas.
Casos emblemáticos
Entre los casos más recordados está el de una ciudadana nicaragüense que, aunque fue víctima de trata en Costa Rica, llegó a Pereira con su hijo de cuatro años. “Ella ha recibido protección integral por parte del comité. Su hijo ya cuenta con registro civil colombiano y asiste a un CDI, mientras se define su situación migratoria”, comentó Ospina.
Otro caso relevante fue el de un sargento colombiano en retiro que fue víctima de trata en México con fines de trabajos forzosos. “Él recibió atención en salud mental y protección por parte del municipio”, añadió.
Un tercer caso fue el de un joven venezolano con una situación de salud mental compleja, quien permaneció en Pereira por más de dos meses antes de ser repatriado con el acompañamiento de su hermana. “Este caso requirió atención especializada y coordinaciones interinstitucionales a nivel internacional”, explicó la funcionaria.
Prevención
Ambas voceras coincidieron en la importancia de la prevención. “Es urgente que la institucionalidad promueva campañas educativas que alerten a las personas sobre los verdaderos riesgos de la trata. Muchas víctimas acceden a salir del país con la promesa de un trabajo, sin saber que perderán sus documentos, serán explotadas sexualmente y quedarán endeudadas”, dijo Norato.
Por su parte, Ospina hizo un llamado a la ciudadanía: “Es fundamental protegerse y proteger a los suyos. Hay que supervisar el uso de redes sociales por parte de menores y estar atentos a señales de alerta. El comité municipal está disponible para activar rutas de atención”.
Las denuncias pueden realizarse a través de la línea nacional 01 8000 52 20 20, la aplicación LibertApp de Migración Colombia, o al correo electrónico tratadepersonas@pereira.gov.co. También pueden acudir directamente a la Alcaldía de Pereira, Secretaría de Gobierno, cuarto piso.
“Una sociedad que protege a las mujeres protege a la familia. El bienestar de los niños depende en gran medida de la situación de sus madres. Solo rechazando toda forma de explotación podemos avanzar hacia una comunidad más segura y justa”, concluyó Norato.
A tener en cuenta
Un caso para recordar es el de seis jóvenes colombianas que fueron víctimas de una red de trata de personas entre Colombia y México. Fueron engañadas con falsas promesas de trabajo en modelaje y trasladadas a Veracruz, donde las aislaron, les retuvieron los documentos y las amenazaron. El caso evidencia la existencia de redes transnacionales bien organizadas.



