La urgencia de proteger la infancia

En la capital risaraldense, cientos de niños y niñas aún enfrentan realidades que vulneran sus derechos fundamentales. 

Aunque las cifras muestran avances en algunos sectores del país, la situación en ciertas zonas urbanas y rurales sigue siendo crítica. Así lo confirmó Ximena Norato, directora de PANDI Comunicación y Derechos Humanos, quien detalló las múltiples formas en que esta práctica vulnera los derechos de niñas, niños y adolescentes.

“El trabajo infantil es todo aquel que priva a los niños de su desarrollo físico, psicológico, educativo o recreativo, y que atenta contra su dignidad o su vida”, explicó Norato. Si bien algunos creen que ayudar en tareas domésticas o actividades familiares es formativo, la especialista aclara que “cuando estas responsabilidades sobrepasan las dos horas diarias, interfieren con la escolarización o ponen en riesgo la salud de los menores, estamos frente a una situación de trabajo infantil”.

Pero este panorama se complica aún más al hablar de las peores formas de trabajo infantil. Según la directora, “en Pereira y otras ciudades hemos detectado niños y niñas instrumentalizados por adultos para el tráfico de drogas, la trata de personas, la explotación sexual o incluso para actuar como campaneros en actividades ilegales”. Estos menores, subraya, “están en riesgo de vida, emocional y moralmente destruidos en etapas clave de su desarrollo”.

Las estadísticas del DANE revelan que, entre octubre y diciembre de 2024, 311 mil niños entre 5 y 17 años trabajaban en Colombia, una cifra que apenas se diferencia del año anterior, lo que muestra un estancamiento preocupante. Más del 56% se concentra en zonas rurales, y el 68,2% son varones. En el rango de 15 a 17 años se presenta la mayor concentración (71,7%), pero el 28,3% restante corresponde a menores entre 5 y 14 años.

Acciones locales

En Pereira, la Alcaldía lideró junto al CIETI una jornada de sensibilización en el sector de Villavicencio, una zona con denuncias frecuentes por explotación infantil. Johana Restrepo, articuladora de Infancia y Adolescencia, explicó que “esta intervención busca alertar sobre el riesgo de que los niños terminen en situación de calle o vinculados a trabajos informales no aptos para su edad”.

Vacaciones escolares

Se advierte que durante las vacaciones escolares se incrementan los casos. “Muchas familias creen que poner a trabajar a los niños los aleja de los vicios, pero lo que realmente los protege es tener entornos seguros, acceso al deporte, al arte, a la recreación”, aseguró Norato.

Un aspecto alarmante es el trabajo infantil doméstico, que afecta principalmente a las niñas. “Cuando se les asignan más de 15 horas semanales de labores domésticas, esto interfiere con su desarrollo. Hay niñas que sufren quemaduras graves cocinando o accidentes al limpiar en altura”, explicó. “Los niños deben aprender a asumir pequeñas responsabilidades en el hogar, sí, pero sin que esto se convierta en una carga, ni mucho menos, que ponga en riesgo su integridad”.

A nivel mundial, según la OIT y UNICEF, 138 millones de niños aún están sometidos al trabajo infantil, de los cuales 54 millones realizan labores peligrosas. Aunque desde 2020 se han reducido en más de 20 millones los casos, el objetivo de erradicar el trabajo infantil para 2025 está lejos de cumplirse.

Finalmente, Norato lanzó una reflexión: “Muchas personas justifican el trabajo infantil diciendo ‘es mejor que estén trabajando a que estén en la calle’. Pero yo les pregunto: ¿y si fuera su hijo? ¿Le parecería seguro verlo vendiendo en un semáforo desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la noche?”. Pereira avanza en su propósito de ser una ciudad libre de trabajo infantil, pero la corresponsabilidad social sigue siendo la clave para lograr que cada niño y niña viva plenamente su derecho a la infancia.

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