Legado femenino que impulsa el café de alta calidad

 Un proyecto que dignifica el papel de la mujer campesina en la industria cafetera.

En el sector cafetero, una mujer ha luchado por ser ejemplo de perseverancia. Juliana Rivera, gerente de Paloma Rivera, lidera un proyecto que no solo busca producir café de alta calidad, sino dignificar el papel de la mujer campesina en la industria cafetera.

La historia que inspira este proyecto tiene raíces profundas. Paloma Rivera fue una mujer chapolera que hace más de 150 años, se destacó por su fuerza, carácter y disciplina en la recolección del café. Su legado, transmitido por generaciones entre los recolectores de la región, se ha convertido en el estandarte de una empresa que honra el papel de las mujeres en el campo.

Una apuesta por las mujeres rurales

La Hacienda Paloma Rivera, ubicada a 1.600 metros sobre el nivel del mar, emplea principalmente a mujeres en sus cafetales. Durante las dos cosechas anuales, la traviesa en abril y la cosecha principal en agosto, hasta 150 personas trabajan en la finca, de las cuales el 70% son mujeres. “Desde el inicio del proyecto quisimos que las protagonistas fueran las mujeres. Ellas, con su dedicación y detalle, son quienes garantizan la calidad del café, seleccionando cada grano en su punto óptimo de maduración”, destaca Juliana Rivera.

Más allá de las temporadas de cosecha, la empresa ha creado empleos permanentes con labores de mantenimiento y renovación de cultivos, brindando estabilidad económica a las familias campesinas.

Café con propósito

El giro hacia los cafés de especialidad marcó un antes y un después para la compañía. Variedades como Castillo y Geisha, altamente valoradas en el mercado internacional, se cultivan con procesos cuidadosos que resaltan los sabores únicos de la región.

“Antes solo vendíamos café comercial a la cooperativa, pero decidimos darle valor a nuestra producción. Queremos ofrecer un café que no solo se destaque por su calidad, sino por la historia que hay detrás: la historia de las mujeres que lo cultivan”, explica Juliana.

El reto de liderar en una industria masculina

Abrirse camino en un sector tradicionalmente dominado por hombres ha sido uno de los mayores desafíos para Juliana. Sin embargo, su visión de trabajo colaborativo y redes de apoyo ha sido clave para superar estas barreras. “Las mujeres tenemos la capacidad física e intelectual para desempeñarnos en el campo. Lo más difícil ha sido romper los celos entre mujeres y fomentar la colaboración. Cuando logramos unirnos, somos imparables”, afirma.

Un mensaje para las mujeres

En el marco del Día Internacional de la Mujer, Juliana Rivera envía un mensaje inspirador a todas las mujeres que sueñan con emprender. “No hay que tener miedo. El peor fracaso es no intentarlo. Si se cierra una puerta, se abrirán mil más. Las mujeres tenemos un instinto único para hacer las cosas bien, solo hay que seguirlo, dar el paso y luchar por nuestros sueños.”

Este proyecto es un ejemplo de cómo la equidad de género puede transformar una comunidad, brindando oportunidades y tejiendo redes que generan impacto social y económico en la región.

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