La incertidumbre política y económica en Venezuela mantiene en pausa el retorno de migrantes, mientras en Risaralda persisten los retos laborales y legales.
Tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en un operativo de las fuerzas militares de Estados Unidos, se abrió el debate sobre el futuro de la población migrante venezolana que reside en Colombia. La discusión gira en torno a la permanencia en el país o el retorno a Venezuela. En ese contexto, cerca de 1000 personas se reunieron en la Plaza de Bolívar para manifestarse y expresar respaldo a la detención.
En ese escenario, la Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes señala que Colombia es el país de América Latina y el Caribe que más ha recibido población venezolana, con una cifra estimada de 2.828.195 a julio de 2025.
Desde la Asociación de Migrantes Venezolanos de Pereira, explicaron que durante los últimos años la población migrante en Risaralda ha enfrentado barreras relacionadas con la formalización laboral y la homologación de estudios realizados en Venezuela, principalmente por los costos que implican estos procesos. Esta situación llevó a que profesionales con títulos universitarios no lograran acceder a empleos acordes a su formación y terminaran vinculados a actividades informales.
Es difícil retornar luego de echar raíces en Colombia
La cantante venezolana Agua Santa, residente en Pereira desde hace ocho años en Pereira, explicó que uno de los principales retos de la migración es el impacto psicológico del cambio cultural. El proceso de adaptación social, señaló, implica ajustes complejos que van más allá de factores económicos.
Sobre los desafíos legales, indicó que este ha sido uno de los mayores obstáculos. Aunque ingresó al país de manera regular tras un viaje de cerca de 18 horas, aseguró que el limbo jurídico afecta la vida cotidiana de muchos migrantes. Las limitaciones de los permisos dificultan trámites como abrir cuentas bancarias, arrendar vivienda o cumplir obligaciones contractuales, una situación que se agrava por la ausencia de consulados que orienten los procesos administrativos.
En cuanto a su trayectoria laboral, relató que llegó dispuesta a asumir cualquier oficio. Sus primeros ingresos provinieron de actividades informales, como la venta de cupones y presentaciones musicales en restaurantes del centro de Pereira. Un contacto le permitió audicionar en un bar y encaminar su carrera artística. Indicó que, pese a las dificultades, en Pereira encontró respaldo social. Actualmente no contempla regresar a Venezuela, pues ha consolidado su vida y proyectos en Colombia.
“Lo más difícil de ser extranjero es el limbo legal en el que uno queda. Aun así, en Pereira contamos con mucha suerte, porque la gente lo abraza a uno y lo apoya; aquí tengo mis proyectos y no pienso volver del todo”, expresó Agua Santa.
Los migrantes se han reinventado pese a las dificultades
Otto Chourio, vocero de la comunidad migrante venezolana en Pereira, explicó que aunque una gran parte de los venezolanos manifiesta su intención de regresar a su país, el contexto actual no permite que ese retorno se concrete de manera inmediata. El temor, la falta de información clara y la incertidumbre política que se vive en ciudades como Caracas han llevado a que muchas personas opten por esperar.
Chourio señaló que, pese al deseo de volver, existen múltiples factores que frenan esa decisión, entre ellos situaciones de seguridad y restricciones personales que impiden a algunos ingresar a Venezuela. A esto se suma la expectativa sobre cómo se reorganizará el poder político y qué tan rápido podrían generarse condiciones económicas que permitan emprender o acceder a empleo formal.
Sobre los efectos locales, advirtió que un eventual retorno masivo tendría efectos visibles en sectores como el de los domicilios, donde la mano de obra venezolana es mayoritaria. Chourió explicó que muchos migrantes se han reinventado en Colombia ante las dificultades para ejercer sus profesiones, pero que, si el panorama en Venezuela mejora, trabajadores y profesionales considerarían regresar, lo que obligaría a las empresas locales a buscar alternativas.
“Ahorita no es idóneo para regresar. Hay mucho temor en Caracas, la gente no está saliendo a trabajar y está esperando a ver qué dice el gobierno de Estados Unidos y cómo va a quedar el poder en Venezuela. La mayoría se quiere volver, pero no se pueden tomar decisiones rápidas en medio de tanta incertidumbre”, afirmó Otto Chourio.
Salud y empleo:
En materia de salud, Luz Polo, diputada colombo-venezolana, señaló que los migrantes venezolanos con Permiso de Permanencia están siendo atendidos en el sistema de salud, aunque enfrentan las mismas dificultades estructurales que los ciudadanos colombianos. No obstante, advirtió sobre fallas graves en la atención a personas sin este documento, incluso en casos de emergencia, lo que evidencia la necesidad de fortalecer la información y aplicación de las rutas de atención en hospitales y secretarías de salud.
En el ámbito económico y social, Polo destacó que más de 2,8 millones de migrantes venezolanos en Colombia aportan activamente a la economía nacional mediante el consumo, el pago de impuestos, la seguridad social y el arriendo de vivienda. Subrayó que una eventual salida masiva de esta población tendría efectos directos en sectores como el inmobiliario y que, además, las familias venezolanas representan un factor clave frente al envejecimiento poblacional y la baja natalidad, especialmente en departamentos como Risaralda.
La diputada afirmó que Pereira enfrenta retos asociados a la falta de grandes industrias y oportunidades de desarrollo profesional, lo que impulsa la migración de jóvenes locales. En este contexto, consideró clave atraer inversión extranjera y aprovechar el escenario de reconstrucción de Venezuela, donde Colombia —y particularmente Risaralda— podría jugar un papel estratégico como proveedor cercano de bienes e insumos, generando beneficios económicos para ambas naciones.
“Los migrantes venezolanos aportan a la economía, pagan impuestos, arriendos y seguridad social, y además son una esperanza frente al problema de natalidad en Risaralda. Hoy Colombia puede beneficiarse de la reconstrucción de Venezuela, porque somos su proveedor más cercano y nuestros empresarios tienen mucho que aportar”, afirmó Luz Polo, diputada colombo-venezolana.
Cuando pase la euforia
El analista político, Marco Pérez señala que el escenario venezolano pasará rápidamente de la euforia inicial a una etapa de incertidumbre, en la que el principal desafío es la reorganización del poder político y administrativo. La transición, que incluye la restitución de las instituciones democráticas tras la salida de Nicolás Maduro, será un proceso prolongado y no tendrá resultados inmediatos.
En el ámbito económico, Pérez advierte que el aparato productivo del país se encuentra debilitado y su recuperación será gradual. Esta situación limita la generación de empleo y reduce la posibilidad de cambios significativos en el corto plazo, lo que incide directamente en las decisiones de retorno de la población migrante.
“No se ve un proceso de migración inmediata a gran escala. Algunas familias retornarán buscando tranquilidad o reencontrarse con los suyos, pero el aparato productivo, especialmente sectores como el petróleo, los bienes y los servicios, necesita al menos seis meses o un año para empezar a recuperarse”, afirmó Marco Pérez.

El retorno a Venezuela no sería inmediato
Desde el análisis económico, Jhonier Cardona afirmó que un eventual retorno de población venezolana no sería inmediato y que, de producirse de manera masiva, tendría impactos directos sobre el tejido empresarial de Pereira y su área metropolitana. Explicó que cerca del 95 % de las empresas de la ciudad son MIPYMES, muchas de las cuales han contenido sus costos de producción gracias a la contratación de mano de obra venezolana, en gran parte vinculada a esquemas de informalidad laboral.
“Ese retorno hacia Venezuela no se va a dar de manera inmediata. El caos que hay hoy en Venezuela genera más incertidumbre y no permite que la gente tome decisiones rápidas; además, la recuperación económica y la llegada de inversión extranjera no son procesos de la noche a la mañana”, explicó Cardona.
La salida de esta población podría generar una escasez de mano de obra que no sería fácilmente reemplazada por trabajadores locales, lo que presionaría al alza los salarios en Pereira. Cardona alertó que las MIPYMES tendrían que contratar personas de mayor edad, en una ciudad con población envejecida, enfrentar un aumento del salario mínimo y asumir menores niveles de productividad.
El economista argumentó que la estabilización de Venezuela dependerá de la reorganización política, la apertura a la inversión extranjera —especialmente en petróleo y gas— y la reconstrucción gradual de la confianza interna, procesos que requerirán tiempo y un manejo cuidadoso de las tensiones sociales.
DATO
En Risaralda se calcula la presencia de alrededor de 40.000 migrantes que llegaron durante los diferentes desplazamientos asociados a la crisis política del país vecino, aunque no existen registros oficiales consolidados sobre el número exacto en el departamento.
DATO
De acuerdo con la Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes, en Pereira 5.090 niños, niñas y adolescentes están matriculados en el sistema escolar. El 85% tiene estatus regular, mientras que el 14%, aproximadamente 1.266 se encuentran con estatus migratorio irregular.
DATO
El Ministerio de Salud y Protección Social indicó que existe una alta tasa de informalidad laboral, cerca del 70% y una tasa de desempleo superior al 10% entre migrantes en Risaralda.



