En su versión número 36, el premio Mujer Comfamiliar destacó la trayectoria de lideresas que trabajan por las comunidades más vulnerables.
El premio Mujer Comfamiliar llegó este año a su versión número 36, consolidándose como uno de los reconocimientos más importantes para las lideresas sociales, culturales y comunitarias de Risaralda. Para Juan Carlos Romero, subdirector de Servicios Sociales de Comfamiliar, este galardón es una apuesta sostenida por visibilizar el trabajo de las mujeres que transforman el territorio. “Este ha sido una apuesta por la mujer de la caja de compensación. Este año llegamos a la versión número 36, 36 años donde la caja ha venido destacando el trabajo de muchas mujeres que desde los territorios vienen trabajando socialmente por comunidades vulnerables”, expresó Romero.
El directivo resaltó que este reconocimiento también representa un compromiso institucional: “Nos enorgullece y nos compromete a seguir acompañando estos esfuerzos y a promover impacto social en las comunidades más marginales”.
Los criterios para elegir
La elección de la ganadora está en manos de un jurado que, de acuerdo con Romero, evalúa criterios relacionados con trascendencia, impacto y aporte social. “Ellos valoran desde los impactos sociales, la trascendencia y otros componentes que hacen parte del ejercicio interno del jurado. Cuando vimos los resultados del año pasado y los de este año, nos damos cuenta de que el proceso ha sido muy acertado”, señaló.
Este año, nuevamente el jurado estuvo compuesto por profesionales con trayectoria en trabajo comunitario, cultura, educación y filantropía.
Para María Teresa Romero, gerente de la Fundación La Liga Ama Salvar Vidas y jurado, esta iniciativa de Comfamiliar es fundamental para dar visibilidad a labores que normalmente no tienen reflectores. “Este evento es espectacular. Me parece muy importante porque reconoce a tantas mujeres que hacen una labor silenciosa, altruista, filantrópica y que definitivamente deja huella”, afirmó.
La fuerza transformadora del arte urbano
El jurado calificador otorgó un reconocimiento especial a la labor de Natalia Cano Giraldo, representante legal de la Corporación Khuyay, una mujer que ha convertido el arte callejero en un vehículo de transformación social, cultural y educativa. Fue exaltada “por demostrar la capacidad transformadora del arte para los diferentes entornos de una ciudad y por visibilizar las expresiones urbanas del área metropolitana”.
Durante el evento, el director administrativo suplente, Juan Carlos Romero, entregó la estatuilla que la acredita como Mujer Comfamiliar 2025, además de una retribución económica de $32.511.000, destinada al fortalecimiento de su proyecto artístico y comunitario.
El significado del premio
Al recibir el reconocimiento, Natalia Cano Giraldo destacó que este galardón no solo representa su trayectoria, sino el valor del arte como eje de construcción colectiva. “Creo que este premio es un reconocimiento a la labor, a la constancia, a la disciplina y al amor por lo que hago. También es un reconocimiento a la existencia del arte y la cultura en Pereira, que es una ciudad vibrante y llena de personas talentosas”, expresó.
Respecto al futuro, la ganadora adelantó que el galardón abrirá nuevas oportunidades. “La idea es seguir gestando este proyecto que busca cambiar la vida de jóvenes, dignificar la labor de los artistas y fortalecer las redes culturales para que la cultura sea una cultura de paz y bienestar”.
Por otro lado envió un mensaje directo a las mujeres risaraldenses: “La constancia es clave. Debemos seguir desde nuestro rol como mujeres, desde lo que sentimos, desde la reivindicación de nuestros derechos. Estamos en un mundo con desigualdades y somos nosotras quienes debemos ser las actrices de esta transformación”.
Un premio que sigue construyendo territorio
La versión 36 del premio Mujer Comfamiliar reafirma el compromiso de la caja de compensación por promover igualdad, inclusión y oportunidades para las mujeres. La historia de Natalia Cano Giraldo demuestra que el arte, cuando se pone al servicio de la comunidad, se convierte en una herramienta poderosa para transformar vidas y territorios



