Autoridades intensifican inspecciones para asegurar condiciones higiénicas en la comercialización de pescado esta temporada.
Con la llegada de la Semana Santa, una época tradicionalmente marcada por el incremento en el consumo de pescado, la Secretaría de Salud de Pereira ha puesto en marcha una serie de operativos de inspección y vigilancia sanitaria en toda la ciudad. Estas acciones buscan garantizar que los productos del mar y de río que llegan a la mesa de los pereiranos cumplan con las condiciones higiénico-sanitarias necesarias para su consumo.
“Es muy importante tener en cuenta los requisitos que todos los establecimientos que venden o distribuyen pescado deben tener, señala Sandra Milena Gómez, directora operativa de salud pública de Pereira. Uno es el concepto sanitario y dos, el carné de manipulación de alimentos junto con el certificado médico que deben tener las personas que los venden”.
La funcionaria explicó que estos operativos se realizan tanto antes como durante toda la Cuaresma, con especial énfasis en los días previos a la Semana Santa. “Nosotros tenemos la obligación de revisar que esos establecimientos comerciales cuenten con ese concepto sanitario y con los documentos requeridos. Además, hacemos verificación de las condiciones de conservación, que son clave para garantizar la inocuidad del alimento”, afirmó.
Conservación del pescado
Uno de los aspectos en los que más énfasis hace la Secretaría de Salud es en la cadena de frío, necesaria para preservar las características del pescado y evitar riesgos para la salud. “Los establecimientos deben tener pescado fresco a temperaturas entre 0 y 4 grados centígrados y el pescado congelado a -18 grados. Además, siempre deben utilizar hielo picado para mantener la frescura del producto que está expuesto en vitrinas”, explicó Gómez.
En cuanto al tiempo de exposición permitido para estos productos, la directora comentó que depende de factores como el clima. “Los productos congelados pueden conservarse entre 8 y 12 días sin problema, siempre y cuando la temperatura se mantenga constante a 0 grados y el pescado esté en contacto directo con el hielo”, agregó.
Control riguroso
Durante la temporada, zonas de alta concentración de comercio informal como plazas de mercado y calles cercanas al centro también son objeto de estrictos controles. “Siempre hemos hecho operativos fuertes en estas zonas porque hay mucha venta de pescado y mucha gente lo adquiere allí. Afortunadamente, la mayoría de vendedores es receptiva a nuestras recomendaciones”, comentó Gómez. “El año pasado yo misma acompañé uno de estos operativos, y este año lo haremos nuevamente con el mismo compromiso”.
La funcionaria fue enfática en señalar que los funcionarios de la Secretaría de Salud tienen la potestad legal de actuar en caso de encontrar irregularidades. “Podemos decomisar productos que no estén en condiciones, cerrar establecimientos que no cumplan con la normativa o retirar a quienes no cuenten con el certificado para manipular alimentos. Lo hacemos de inmediato cuando encontramos incumplimientos”.
Responsabilidad ciudadana
Gómez finalizó con un llamado a la ciudadanía para que participe activamente en este proceso de control. “La Secretaría de Salud tiene la responsabilidad de vigilar, pero los ciudadanos también tienen el deber de exigir condiciones mínimas de salubridad. Tienen todo el derecho de pedirle al vendedor el concepto sanitario o el certificado de manipulación de alimentos. Todos debemos trabajar en equipo para evitar enfermedades transmitidas por alimentos durante esta temporada”, concluyó.
Comerciantes
Mientras las autoridades se enfocan en la vigilancia, los comerciantes del pescado viven una realidad mixta durante esta época. Alberto Agudelo, vendedor de pescado de la carrera 9 con calle 16, comenta que la Semana Santa sí genera un leve aumento en las ventas, pero no como se esperaría. “En esta temporada sí se mueve un poco más el negocio, pero no como antes. Los precios están muy altos, y eso ha afectado el consumo”, aseguró.
Según Agudelo, los productos más vendidos siguen siendo la mojarra y la basa, que son más económicos. “La mojarra grande está en 20.000 pesos el kilo, y también vendemos paquetes de 5 mojarras pequeñas por 10.000 pesos. La basa, que es muy buscada para freír, está a 18.000 pesos el kilo”, indicó.
En términos de servicio, destaca la política del buen trato al cliente: “Si el pescado no sale bueno, le devolvemos la plata. Aquí todo se vende limpio y fresco. Es la palabra que damos”, recalcó.
Por otro lado, Rubiel Gómez, otro comerciante del sector, manifestó que sus ventas aumentan hasta un 100% durante la Semana Santa. “Aquí en Semana Santa vendemos mucho más. El bocachico y la mojarra son los más pedidos”.
Pese al incremento en precios, Rubiel asegura que los productos que ofrecen son de excelente calidad. “Todo está bien organizado. Los pescados se entregan limpios, bien empacados y los clientes confían en nosotros. Sabemos que es una época especial y no podemos fallarles”, concluyó
Recomendaciones
Verifique que el establecimiento cuente con concepto sanitario favorable.
Exija que los vendedores cuenten con carné de manipulación de alimentos.
Revise las características del pescado: ojos brillantes, branquias rojas o rosadas, olor agradable y carne firme.
Evite comprar pescado en lugares donde no se conserve adecuadamente el frío.
Reporte cualquier irregularidad a la Secretaría de Salud.



