Plataforma para transformar vidas

En el antiguo Jumbo de Pereira, sector conocido como Bavaria, menores de entre 13 y 21 años viven en condiciones de extrema precariedad, enfrentando problemas como el consumo de pegamento y otras sustancias. Ante esta situación, Jorge Cifuentes, presidente de la Fundación Centro Restaurador, desarrolló una plataforma digital que busca transformar la gestión de estos casos y ofrecer una solución estructural a esta problemática.

Una preocupación que nació de la evidencia

“Mi preocupación nació al observar esta realidad de cerca”, afirma Jorge. Relata cómo casos específicos lo marcaron profundamente. Uno de ellos fue el de Sandra Duncan, una joven que buscó ayudar y que, tras una semana fuera del entorno de riesgo, falleció atropellada en el Viaducto. Otro caso fue el de un joven de 14 años en la Comuna Consotá, quien, a pesar de su corta edad, ya presentaba adicción.

Estos episodios impulsaron a Jorge a desarrollar un sistema que no solo documenta, sino también interconecta las acciones de diversas entidades estatales, como el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), la Comisaría de Familia, la Policía de Infancia y Adolescencia y la Fiscalía.

La plataforma y su funcionamiento

El proyecto, basado en un concepto llamado redarquía, busca la interconexión eficiente entre instituciones. La plataforma permite el registro y seguimiento detallado de menores en situación de riesgo, ofreciendo información como nombres, direcciones y antecedentes de cada caso.

“La plataforma fue diseñada inicialmente en papel”, explica Jorge, quien desarrolló el sistema aprovechando conocimientos adquiridos en el Sena y en Europa. Posteriormente, el proyecto se robusteció gracias a la colaboración con César Henao, un experto de la Policía de Carabineros. Actualmente, el sistema se administra desde la Fundación, pero la Policía Nacional tendría acceso exclusivo para manejar y controlar los datos.

Entre las funcionalidades clave se destacan el registro y caracterización, que permite crear un perfil individual para cada menor con sus antecedentes y circunstancias actuales; las notificaciones automatizadas entre entidades, que facilitan la comunicación sobre novedades en los casos; la consulta de antecedentes, que brinda acceso al historial de cada joven para tomar decisiones basadas en evidencia; y la dirección a programas sociales, un apartado diseñado para vincular a los menores con iniciativas estatales y privadas que apoyen su reintegración.

Tres fases para transformar vidas

El programa se divide en tres fases fundamentales, cada una con objetivos específicos:
Prevención: Policías en las entradas de colegios para garantizar la seguridad de los menores y evitar atropellos.
Acción: Implementación de la plataforma en dispositivos PDA de la Policía para su uso en tiempo real.
Transformación: La Fundación trabaja junto con otras entidades para restituir derechos y fortalecer las capacidades del Estado.

“La prevención es crucial”, enfatiza Jorge, señalando que con una inversión mínima de tiempo y recursos, se pueden lograr grandes cambios.

Retos y logros

Uno de los mayores desafíos ha sido la aceptación de la plataforma por parte de las instituciones. Sin embargo, Jorge destaca que la Policía Nacional ya cuenta con permisos para acceder a bases de datos sensibles, lo que facilita la implementación. “La donación del sistema a la Policía Nacional y la socialización con otras entidades son pasos clave”, agrega.

La plataforma, además, cumple con todas las normativas de protección de datos personales, especialmente en lo referente a menores de edad. Este enfoque garantiza que la información sea utilizada únicamente por entidades autorizadas, respetando los derechos de los involucrados.

Impacto en la sociedad

El impacto del proyecto es evidente. La redarquía permite dejar de depender exclusivamente de decisiones centralizadas desde Bogotá y ofrece una solución local que puede replicarse en otras regiones. “La transformación comienza en lo micro y puede extenderse a lo macro”, reflexiona Jorge.

En última instancia, la iniciativa no solo busca proteger a los menores, sino también ofrecerles una oportunidad de cambiar su futuro. “Si logramos que las entidades del Estado trabajen en conjunto, podemos construir una sociedad más segura y equitativa”, concluye.
Este proyecto, nacido de una preocupación genuina y respaldado por la colaboración interinstitucional, es un ejemplo inspirador de cómo la tecnología y la voluntad pueden converger para enfrentar las problemáticas sociales.

Más detalles
“La plataforma será instalada en los PDA de los policías, según las conversaciones, parece haber una posible falta de personal en la Policía Nacional. Sin embargo, si se socializa adecuadamente, se podrían involucrar los PCJ, los auxiliares de policía o algún otro recurso disponible, teniendo en cuenta que la actividad no tomará más de 20 a 30 minutos. La implementación dependerá de la disponibilidad y voluntad de cada entidad para fortalecer esta iniciativa. Por mi parte, hago la donación a la Policía Nacional y socializo la propuesta, actuando como intermediario para que, a través de convenios interinstitucionales, se logre el objetivo de transformar el futuro”.

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