Todo iba a ser una tarde de disfraces y risas, pero terminó en tragedia. La curiosidad, una silla y un descuido bastaron para que una niña de 10 años cayera desde un cuarto piso.
¿Qué pasó?
El accidente ocurrió la tarde del jueves en una vivienda del centro de Pereira, cuando una pequeña de 10 años se alistaba junto a su hermana mayor para salir a comprar un disfraz para disfrutar el día de Halloween. Según, mientras se preparaban, la niña escuchó una pelea de gatos en el techo vecino, entre ellos su mascota, un felino llamado Tommy.
La hermana le dijo que esperara un momento mientras se maquillaba para salir y que mejor se pusiera a lavar unas medias, pero la menor hizo caso omiso y decidió ir a espantar los gatos echándoles agua, ya que no quería que lastimaran a su mascota.
En un descuidito de segundos, la niña arrimó una silla hasta el balcón del apartamento, una zona que no tiene protección, solo dos barandas que no cubren del todo el vacío. La pequeña se subió, puso un pie mal, perdió el equilibrio y cayó al vacío desde el cuarto piso.
El susto
El grito desgarrador se escuchó por todo el edificio. La hermana, al voltear, solo vio el vacío y la silla tirada, corrió desesperada hacia la calle y la encontró en el piso, boca abajo, con las piernas torcidas y sin poder moverse. Ella, horrorizada, trató de auxiliarla, pero la niña no podía respirar bien y apenas alcanzó a pronunciar un nombre antes de desmayarse y se pudo morada.
El caos para atenderla
Lo que dicen los familiares



