Así lo evidenció un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Kansas, la Universidad Nacional de Colombia, la Pontificia Universidad Javeriana y la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, que fue publicado el pasado mes de noviembre por la Revista Public Health Nutrition.
Desde la corporación Red Papaz, señalaron que estos resultados muestran la sobreexposición a la que están sometidas niñas y niños colombianos de publicidad de productos nocivos para su salud.
Carolina Piñeros, directora ejecutiva de la Red, afirmó que “es imposible lograr las metas que tenemos como país de cambiar la gravísima tendencia hacia el exceso de peso en la infancia y la adolescencia, si no somos capaces de proteger a esta población del engaño con el que son cautivados a través de esta excesiva publicidad”.
El estudio también encontró que las bebidas y los productos lácteos, fueron las categorías más publicitadas, representado el 54,4 % de todos los comerciales de televisión de alimentos y bebidas. Adicionalmente, las niñas y niños de niveles socioeconómicos bajo, medio y alto estuvieron igualmente expuestos a anuncios de comestibles y bebidas no saludables.
Sobrepeso
En los últimos 15 años, el sobrepeso y la obesidad han aumentado en Colombia. La encuesta de Salud Nutricional, señala que 1 de cada 4 escolares entre los 5 y 12 años de edad, tiene exceso de peso y más de la mitad de los adultos afrontan esta situación. A pesar de que el país cuenta con pautas de autorregulación sobre la publicidad dirigida a personas menores de 18 años de edad, la evidencia local y global muestra que no es efectiva para reducir la exposición de menores de edad a la publicidad potencialmente nociva.
Ante este panorama, mencionan desde la Red Papaz y desde la misma encuesta, es necesario implementar políticas que busquen restringir la publicidad de comestibles no saludables dirigidos a la población infantil, para proteger la salud pública y reducir la carga de la obesidad y otras enfermedades no transmisibles.
Políticas en salud pública como el etiquetado frontal de advertencia para identificar si un producto contiene exceso de azúcar, sodio, grasas saturadas o edulcorantes, y la restricción de la venta de estos productos en los colegios, complementarían la regulación a la publicidad y serían un complemento para lograr el objetivo de disminuir el consumo de productos no saludables.
Mercedes Mora y Luis Fernando Gómez, coautores del estudio mencionado, recalcan que se requieren políticas estatutarias estrictas, con una amplia cobertura en todos los canales de marketing y estándares nutricionales adecuados. Estas políticas deben considerar la prohibición de mensajes de marketing y publicidad de todo tipo de comida chatarra dirigida a niñas, niños y adolescentes, por todos los canales de televisión públicos y privados nacionales y extranjeros.
Además resaltan que es urgente que esta regulación contemple el uso de definiciones amplias de “audiencia infantil”, aumentando los límites de edad de manera que se incluya a la población adolescente. Adicionalmente, se deben generar criterios más estrictos para definir las franjas infantiles televisivas, para evitar que un importante porcentaje de niñas, niños, y adolescentes, estén expuestos a marketing de comestibles y bebidas no saludables en horarios clasificados como “familiares”.
Pie de foto: Muchas de las marcas de alimentos poco saludables, son propiedad de grandes multinacionales que son quienes tienen la capacidad de publicitar sus producto de manera masiva por medio de la televisión



