Jabones Aseito tiene, así como su fundadora, todo el camino por delante. A mitad del año pasado, Gabriela Hernández Hernández con tan solo 9 años de edad le dijo a la mamá que quería tener un emprendimiento, fue así como empezaron a ver videos en YouTube para saber qué le quedaba fácil a la niña.
“Mi mamá y yo vimos una señora que hacía jabones y nos gustó. Cuando empecé solo tenía cuatro moldes”. Pero Gabriela no se quedó ahí, buscó asesoría y acompañamiento por parte de la Gobernación, Alcaldía, la Cámara de Comercio y el Sena, donde le ayudaron con las etiquetas y todavía siguen muy pendientes de su proceso, lo que le permite tener ya 22 moldes y tres líneas de jabones entre las que se cuentan: jabones para juguetes, jabones para mascotas a base de salvia para evitar las pulgas y jabón con un juguete para incentivar el lavado de manos en los niños.

Han sido 16 meses en esta experiencia y Gabriela a pesar de su corta edad es muy juiciosa con las ganancias, porque reinvierte en materiales y ahorra lo restante en una cuenta a su nombre, pues su próxima meta es la certificación Invima. Tampoco siente ninguna timidez a la hora de atender a los visitantes de las casi 20 ferias de emprendimiento a la que ha sido invitada.
Una luchadora nata
Gabriela ha padecido condiciones particulares de salud que la han hecho entrar cuatro veces al quirófano y por esta razón estuvo en colegio en casa con el apoyo de la Secretaría de Educación, pero a mitad de este año se vinculó al colegio Alfonso Jaramillo sede La Villa y todo ha salido de maravilla, sus compañeros la admiran por el emprendimiento y ella se refiere a ellos como “son muy lindos conmigo”.

Dato
Antes se demoraba cuatro horas para sacar pocos jabones y ahora con las capacitaciones que recibe constantemente saca entre 22 y 44 jabones en una hora y media.
Cifra
$4 millones cuesta obtener el certificado Invima.



