Renace el Osario de la iglesia La Valvanera

Con el objetivo de preservar la dignidad de estos restos, la parroquia opta por la cremación, generando cenizas que son tratadas con el respeto que merecen.

Espacios como las criptas se instituyen como testigos de este compromiso de conservar a los seres queridos y rendir homenaje a su existencia en esta realidad temporal. La iglesia La Valvanera experimenta una transformación, tras tres décadas de cierre, el espacio del osario, hogar de los restos de las distinguidas familias pioneras, se somete a una esperada remodelación.

Bajo la dirección del padre Pacho, emerge un renacimiento que tiene como objetivo rescatar no solo la historia sepultada, sino también la esencia misma de la comunidad que reposa en esos corredores llenos de recuerdos. Además, diariamente se ofrecen eucaristías que, antes de la remodelación, raramente eran celebradas, brindando ahora a los habitantes de Pereira la oportunidad de asistir con regularidad.

El sacerdote Francisco Gilberto Arias Escudero, conocido como Padre Pacho, es el párroco de Nuestra Señora de Valvanera, importante destacar que el objetivo general es recuperar la comprensión de que somos templos del Espíritu, tras la muerte, queda un remanente que es el cuerpo, usualmente enterrado en lugares dignos.

A pesar de que el cuerpo ya no tiene vida, el padre expresa que cree en la importancia de brindar respeto a esos restos, una práctica presente en diversas culturas. “Optamos por la cremación, generando cenizas que consideramos deben tratarse con respeto. Creamos espacios, como las criptas, para conservar a nuestros seres queridos y rendir homenaje a su existencia en esta realidad temporal”.

También es importante visualizar que las personas no sientan temor al venir aquí, generalmente, cuando llegaban, los nichitos estaban abiertos, y se podían ver los restos. Cuenta que muchas personas, naturalmente, sienten cierto temor hacia el tema de la muerte; al ver los restos y, a veces, calaveras en el suelo debido a caídas desde los nichos, empezamos a tapar todos los nichos.

Así pues, organizaron una capilla especial para que todas las personas puedan asistir y participar en las eucaristías con los fieles difuntos. “Deseamos dignificar a las personas que descansan aquí, al mismo tiempo, queremos que quienes nos visitan se sientan en un espacio higiénico y estéticamente agradable para participar en la celebración”.

Toda la inversión de esta bonita obra, la comunidad ha hecho parte al participar, ese primer paso que están dando aquí cuesta 27 millones de pesos, las personas han estado colaborando y ayudando. Dice el padre Pacho que cuando ven que hay un trabajo y que sus seres queridos descansan ahí, no están imponiendo contribuciones.

Este proyecto no solo rescata la historia sepultada, sino también la esencia comunitaria. El respeto a los restos, reflejado en la opción de cremación, se materializa en la reapertura de la cripta cerrada por casi dos décadas. La creación de espacios higiénicos y estéticamente agradables busca que las personas participen en la celebración sin temores. La inversión comunitaria, destacando la colaboración espontánea, muestra el compromiso de preservar la memoria y dignificar a quienes descansan en este lugar.

Dato

Al asumir la administración de la parroquia, decidimos reabrir la cripta cerrada durante casi 20 años. Invitamos a las personas a celebrar y recuperar el espacio para honrar a los difuntos.

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