Risaralda en la mira del cambio climático

La Corporación Autónoma Regional de Risaralda Carder llevó a cabo el V Foro ‘¿Hacia dónde vamos en Risaralda con el cambio climático?’, un espacio clave para analizar los impactos del fenómeno en el departamento y trazar líneas de acción frente a este desafío global.

Julio César Gómez, director de la Carder, destacó la necesidad de incluir estrategias de conservación y vigilancia del territorio en los planes básicos de ordenamiento territorial. “Es fundamental identificar las fragilidades del territorio. Con fenómenos como El Niño enfrentaremos problemas de evaporación, baja calidad del agua en acueductos comunitarios y la aparición de enfermedades tropicales. No será el fin del mundo, pero sí una oportunidad para construir una sociedad más resiliente y comprometida con la protección ambiental”, afirmó.

Economía circular como alternativa

El foro también abordó la urgencia de transformar el modelo económico actual hacia una economía circular, basada en el reciclaje y el reaprovechamiento de recursos. Gómez subrayó la importancia de abandonar la cultura del consumo y desecho. “Debemos usar nuestras capacidades para revertir los daños que hemos causado al planeta. Este es el desafío para nuestra sociedad: adaptarnos y desarrollar soluciones sostenibles”, explicó.

Uno de los temas más relevantes fue el impacto del cambio climático en la caficultura, principal motor económico de Risaralda. Los fenómenos climáticos extremos, como sequías e inundaciones, ya han causado problemas graves, incluyendo la proliferación de plagas como la broca y enfermedades como el mal del Paleo. Estos desafíos han llevado a los agricultores a desplazarse a zonas más altas, poniendo en riesgo los ecosistemas de protección.

Desde Cenicafé se planteó la necesidad de investigar y desarrollar variedades de café resistentes al cambio climático. Sin embargo, la variabilidad climática también afecta la floración y producción del café, pues las plantas requieren el estrés térmico que genera el calor para realizar su proceso de fotosíntesis.

Una adaptación necesaria

El foro concluyó con un llamado a la acción para implementar estrategias de adaptación que aseguren la sostenibilidad del territorio. Desde la Carder, se insistió en que estos cambios son inevitables, pero también representan una oportunidad para reinventar la relación de las comunidades con su entorno y fortalecer la economía local de manera sostenible.

Este evento evidenció que el cambio climático no solo es un reto ambiental, sino también un desafío social y económico que exige respuestas inmediatas y colectivas.

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