La tala se justificó por riesgo de caída, aunque la decisión despierta críticas por la ausencia de claridad en los informes técnicos y en la protección del patrimonio.
En Santa Rosa de Cabal, el Parque de las Araucarias vivió un hecho que tocó la memoria colectiva de sus habitantes: la tala de una de las doce emblemáticas araucarias, sembradas hace más de 90 años para simbolizar a los apóstoles en el corazón de la plaza principal.El alcalde, Paulo César Gómez, explicó que la decisión obedeció a un proceso técnico riguroso que determinó que el árbol ya no tenía vida y representaba un riesgo para la comunidad. “Nuestro Parque de las Araucarias tiene, desde hace más de 90 años, doce ejemplares que provienen de la isla de Norfolk, en Australia. La que tuvimos que talar presentaba un proceso de acronicrosis, una necrosis desde la copa hacia abajo y estaba completamente muerta”, afirmó.
Según estudios del Jardín Botánico de Medellín, confirmados por ingenieros forestales, once de los árboles conservan buen estado, pero el número doce ya no tenía vitalidad. “El riesgo de caída era inminente y podía ocasionar una tragedia. Por eso el Consejo Municipal de Gestión del Riesgo avaló la decisión, al igual que el ICA y la Carder”, agregó el mandatario.
El proceso de tala
La operación se realizó en horas de la noche y de manera segmentada. “Se procedió a cortar el árbol desde la parte alta hacia abajo y se comprobó que estaba hueco por dentro, sin estructura de sostén. Era un árbol muerto que debía ser retirado”, explicó Gómez. Tras la intervención, el municipio inició labores para adecuar el terreno y evitar que el espacio quedara vacío. “Se está preparando la base para sembrar una nueva araucaria. Estamos en proceso con el ICA para traer semillas desde Australia, no solo para este reemplazo, sino para crear un jardín de preparación que nos dé disponibilidad en el futuro”, anunció.
Los cuestionamientos
La decisión no estuvo exenta de críticas. El concejal Steven García señaló que desde la corporación edilicia han pedido claridad. “La administración municipal tomó la decisión de talar una araucaria que es parte del ícono de Santa Rosa de Cabal, pero en el control político de esta semana preguntamos: ¿dónde están los informes técnicos y fitosanitarios previos? Curiosamente, el concepto de la Secretaría de Medio Ambiente nos llegó el 21 de agosto, un día después de la tala”.
El concejal recordó que el Parque de Bolívar y sus árboles fueron declarados bienes patrimoniales en el Acuerdo 05 de 2005, lo que obligaba a un manejo más cuidadoso. También planteó dudas sobre responsabilidades: “La CARDER manifestó que, presuntamente, la araucaria presentaba daños físicos y mecánicos. Eso quiere decir que, posiblemente, el contrato de remodelación de parques afectó las raíces del árbol, acelerando su deterioro”.
Aseguró, además, que existían recomendaciones técnicas que no se cumplieron. “Lo que aconsejaban era un tratamiento silvicultural y no la tala inmediata. Esta intervención se pudo evitar. No hay documentos que demuestren cuántas veces se abonó, fertilizó o trató fitosanitariamente a la araucaria. Incluso, en 2020 hubo un mantenimiento donde se exhortaba a realizar esos procesos y la administración brilló por su ausencia”.
García también cuestionó la desinformación. “Algunos vecinos creían que la talada era la que había recibido un rayo, pero no es así. Esa sigue viva. La que se taló nunca recibió tratamiento ni abonos; lo único que hicieron fue quitarle la ‘melena de león’, un parásito, pero nada más”.
La mirada de los expertos
Desde el Jardín Botánico de la Universidad Tecnológica de Pereira emplican: “Las araucarias fueron sembradas en la década de 1930. Sin embargo, es difícil determinar cuánto puede durar una especie de este tipo en un entorno urbano, especialmente en un parque donde requieren poda y mantenimiento constante. A diferencia de su desarrollo en un bosque o en estado natural, las especies sembradas en ciudades suelen vivir menos tiempo, además de presentar tamaños, diámetros y copas más reducidas”.
Patrimonio natural y cultural
La tala de la araucaria número doce no solo fue un hecho ambiental, sino también cultural. Estos árboles son símbolos de identidad para Santa Rosa de Cabal. La administración municipal insiste en que el legado se mantendrá con una nueva siembra, mientras sectores de la comunidad y el Concejo exigen mayor rigor técnico y transparencia en las decisiones.
Con este hecho, Santa Rosa abre un debate sobre cómo cuidar y garantizar la continuidad de su patrimonio verde, que no solo embellece el paisaje urbano, sino que también hace parte de la historia y la identidad local.
Qué piensa
Gustavo Jiménez

“Las araucarias eran muy lindas cuando estaban bien, pero ya se estaban secando. Yo creo que no les hacen el mantenimiento que deberían”.
Héctor Galvis

“Si la araucaria estaba mala, como dice la administración municipal, había que cortarla porque generaba peligro”.
Eladia González

“Las araucarias embellecen el entorno, nos dan oxígeno y vida. Pero también tienen su tiempo de vida. Si ya estaba dañada y representaba un riesgo, lo mejor fue retirarla y sembrar otra”.
José Orlando García

“Hace un tiempo le cayó un rayo y empezó a debilitarse. Al final ya no tenía savia ni follaje. Era un peligro para todos los que pasamos por allí”.



