Transportadores reportan millonarias pérdidas y riesgo de confrontación

El cierre en la vía que comunica a Risaralda con el Chocó completa más de una semana y mantiene paralizados a transportadores y pasajeros. 

El bloqueo en la vía que conecta a Risaralda con el Chocó ya supera la primera semana sin soluciones concretas. Transportadores, comunidades y autoridades locales denuncian la ausencia de respuestas del Gobierno Nacional frente a un problema que escala en pérdidas económicas, desabastecimiento e inseguridad.

Juan Diego Ortiz Pérez, secretario nacional de la Confederación Colombiana de Transportadores, no ocultó su preocupación al calificar el panorama como “oscuro y de muy baja esperanza”. Según explicó, el bloqueo no solo ha afectado a miles de pasajeros, sino que amenaza con convertirse en un foco de confrontación. “Hace días hemos estado en permanente bloqueo y con un grave problema de inseguridad. Ya llevamos muchos días en esta situación. Tenemos carros detenidos en la vía, alimentos perecederos represados, y estamos perdiendo más o menos entre 1.500 y 2.000 millones de pesos diarios”.

El dirigente gremial subrayó que la falta de respuestas ha elevado el malestar. “No tenemos ninguna respuesta del Gobierno Nacional. Ellos dicen que quieren sentarse a dialogar, pero hasta el momento no vemos cuáles son esas intenciones. Los transportadores ya se quieren sublevar en contra de los mismos indígenas, y eso puede generar un problema mayor”.

Inseguridad y desabastecimiento

A la crisis económica se suma un delicado componente de orden público. Ortiz alertó que “tenemos temas de extorsión, de vehículos pintados, de permanente zozobra para el transportador porque ya la subversión está saliendo en la vía. Hasta Santa Cecilia tenemos acompañamiento, pero de ahí en adelante ya es territorio de nadie”.

El cálculo de pérdidas es grande para el transporte de carga: cerca de 600 vehículos diarios han quedado sin paso hacia Quibdó y el resto del Chocó. “Esto trae desabastecimiento, afecta la industria, el comercio y golpea la economía en general”, precisó Ortiz. Además, recordó que los bloqueos son recurrentes: “Llevamos este año más o menos diez bloqueos en la vía. No podemos seguir en este juego que siempre termina perjudicando a los transportadores y a la ciudadanía”.

Pasajeros atrapados

El transporte de pasajeros también enfrenta un fuerte impacto. Héctor Fabio Artunduaga Mejía, gerente del Terminal de Transportes de Pereira, confirmó que cada día dejan de salir 16 buses hacia el Chocó. “Desde el terminal enviamos aproximadamente 450 personas todos los días hacia esa región. Hoy miles de usuarios están siendo afectados porque no tienen cómo movilizarse. El recorrido incluye poblaciones como La Virginia, Apía y Pueblo Rico, que también se quedan sin servicio”, explicó.

Actualmente, las rutas solo alcanzan a llegar hasta Pueblo Rico, pues incluso la alternativa de Santa Cecilia fue cerrada en días recientes. “Estamos a la espera de que las autoridades intermedien para restablecer la movilidad”, agregó el directivo.

El llamado al Gobierno

Ortiz fue categórico al exigir una salida estructural: “Necesitamos razones serias del Gobierno Nacional con respecto a los indígenas y las comunidades. No podemos estar cada dos o tres meses en lo mismo. Se requiere un diálogo real y compromisos firmes para que esto no se repita”.

Las razones del bloqueo

Del otro lado, las comunidades que mantienen el cierre defienden su protesta. Víctor Miguel Moreno, líder del Consejo Comunitario de Santa Cecilia, sostuvo que “este es el sexto día de protesta y aquí vamos a estar. No es ceder, es cumplir lo pactado. El Gobierno nos ha mentido y engañado durante años. Tuvimos el gesto de levantar la vía tres horas, pero no vamos a aceptar más incumplimientos. Ni un paso atrás”.

El día de ayer se desarrollaron reuniones entre representantes del Gobierno, la Procuraduría y líderes indígenas y afrodescendientes, en las que se lograron avances parciales. Según versiones oficiales, el paso fue habilitado por tres horas como muestra de voluntad mientras se revisaban actas de compromiso. Sin embargo, las comunidades han advertido que el levantamiento definitivo solo ocurrirá cuando se consoliden los acuerdos en temas de educación, infraestructura, tierras y seguridad.

Un punto de tensión nacional

Mientras la incertidumbre se prolonga, transportadores y pasajeros permanecen atrapados en una vía clave para la conexión entre Risaralda y el Chocó. Las voces de inconformidad coinciden en señalar la necesidad de un acuerdo definitivo y duradero que evite que los bloqueos sigan siendo la medida recurrente de presión.

“Si no hay soluciones serias, vamos a seguir en lo mismo dentro de unas semanas o meses”, advirtió Ortiz. Entretanto, cada día que pasa, los costos humanos y económicos del bloqueo aumentan, mientras las comunidades esperan que los compromisos oficiales se traduzcan en hechos concretos y no en nuevas promesas incumplidas.

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