Liliana Cardona MarínUna temporada invernal que estaba vaticinada como fuerte y larga, sigue tomando por sorpresa a los habitantes de las riberas de los ríos en Pereira, a los mandatarios locales y a los encargados de la gestión del riesgo.
La noche del 26 de diciembre a las 7:30 el río se volvió a meter a las humildes viviendas, no solo en el Rocío, también en la zona conocida como San Fernando – La Playa y el Futuro bajo. En otras partes de la ciudad, los pereiranos del Remanso sacan agua con baldes cada que llueve y en La Florida, las laderas hacen lo propio cayendo sobre la vía.
El Rocío bajo parte 33 ⅓
Cuando la prensa llega a este sector en las mañanas siguientes a los aguaceros que hacen crecer el Consota, no genera ninguna reacción en los habitantes que también rutinariamente sacan lodo de sus viviendas y tratan de rescatar lo poco que deja el paso del agua. Para los reporteros llegar y saludar por tercera o cuarta vez a las mismas personas es un dejavu.

Fueron muchos más los barrios afectados, pero los bomberos hicieron lavado y limpieza casi instantáneamente en San Fernando – La Playa y Cortés. El asentamiento ilegal denominado Futuro Bajo sufrió las mayores afectaciones a pesar de que la mayoría de construcciones está sobre palafitos como en el Pacífico colombiano.
El elefante blanco del Rocío
Lo que más molestos tiene a los habitantes de este barrio, es que la gobernación, la UTP y la Dirección Nacional de Gestión del Riesgo instalaron una estación de alarma temprana para monitorear las crecientes del río, la que en teoría debería debería disparar el sonido de alerta para que los vecinos tengan tiempo de alzar los enseres, el mercado y salir a un punto seguro, pero no funciona.

Las charlas sobre esta estación se dictaron y les explicaron en qué consistía, lo que ignoran los damnificados es si solo se dispara cuando el agua alcanza proporciones de desastre total.
Las noches no son remanso de paz
En la comuna Villasantana, el agua lluvia también hace de las suyas, desde hace 12 años que entregaron el barrio el sumidero de la vía principal quedó tapado y se desconoce la causa, en tiempo seco los vecinos han intentado sacar toda la tierra, pero de nada vale. Esta vía es tan controversial que da vergüenza ajena tocar el tema una y otra vez, como si se tratara de un tema menor.
El 16 de septiembre la comunidad taponó la vía de entrada a Las Brisas, exigían que se les atendiera la petición de la pavimentación, porque ya no aguantaba más afirmado levantando polvo y causando gripas en verano, y menos los lodazales del invierno. El secretario de Infraestructura se comprometió a enviar la maquinaria amarilla que se encontraba en la vía a Combia, cada que lo requirieran, hasta marzo de 2023 en que se podía hacer la pavimentación definitiva, pero esto resultó otra promesa incumplida.
La casa de don Aldemar
Este ciudadano no pone pantuflas al lado de la cama, sino botas pantaneras, porque cada vez que llueve en Pereira, se debe levantar sin importar la hora a sacar el agua de su casa. ¿La construcción de estas viviendas se realizó pensada en que jamás se pavimentaría la calle? Las casas están bajo el nivel por donde supuestamente quedaría la calle, la recámara también está por fuera del terreno y según Aldemar López, el propietario más afectado, esta también es la causa del reflujo de aguas negras hacia el interior de su hogar.

Los andenes en vez de escalones tienen una especie de extrañas rampas, lo que afirma que la intención inicial fue que por ahí se movilizaran sillas de ruedas, coches de bebé y motocicletas, porque la capa asfáltica sería solo un sueño.
Han sido innumerables los derechos de petición que han dirigido a diferentes dependencias de la alcaldía, las respuestas han sido que se solucionará a futuro, pero ese momento nunca llega.



