El Impuesto Saludable empezó a regir en Colombia desde el 1 de noviembre, este gravamen a las bebidas y comestibles ultraprocesados o azucarados, es una medida que varias organizaciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud, el Banco Mundial y la Organización de las Naciones Unidas, han reconocido como costo-efectiva para promover ambientes alimentarios saludables y detener la epidemia mundial de obesidad y diabetes.
Esta medida contribuye a desincentivar el consumo de dichos productos que se relacionan con el aumento de todas las formas de malnutrición y el riesgo de padecer enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) para reemplazarlos por alimentos saludables. El impuesto se implementará de forma gradual, ya que se irá incrementando año a año hasta alcanzar la tasa del 20% en el tercer año y no afectará la economía de los hogares. En la medida que las personas sean más sensibles a los precios es más probable que reduzcan el consumo de estos productos, por lo que experimentarán mayores beneficios en su salud, según las investigaciones de la Red. Esta medida tampoco tendrá un efecto significativo sobre la inflación, ya que su contribución es mínima en comparación con alimentos esenciales en Colombia como el arroz, la papa y la carne.
Colombia ha demostrado ser líder en la implementación de impuestos saludables. El aumento de los impuestos al tabaco por la Reforma Tributaria de 2016, sirvió no solo para aumentar el recaudo, sino también para reducir significativamente el número de fumadores en 16.7%. Esto demuestra el impacto positivo de estas medidas.
Red Papaz informó que la experiencia internacional ha demostrado ser eficiente y los Estudios post implementación han demostrado que los impuestos saludables no afectan a los tenderos, ni al empleo, porque la reducción del consumo de los productos sujetos a impuesto se compensa con un incremento en la demanda de productos sin impuesto.
Por ejemplo en Reino Unido, un estudio identificó que luego de implementar el impuesto se reportó una menor prevalencia de obesidad en niñas de sexto año, con diferencias significativas en aquellas que viven en las zonas más desfavorecidas. Colombia ha demostrado ser líder en la implementación de impuestos saludables. El aumento es en comparación con alimentos esenciales en Colombia como el arroz, la papa y la carne.
Los recursos recaudados a través de los impuestos saludables podrían destinarse a promocionar y garantizar el acceso a agua potable, a programas de salud y nutrición, lo que aportaría a la disminución de las brechas sociales y podría contribuir a la reducción de los gastos en salud relacionados con las enfermedades crónicas no transmisibles.
Para Red Papaz, el Ministerio de Salud, el Ministerio de Hacienda y la DIAN deben hacer pedagogía, explicar y dar tranquilidad a la población colombiana sobre qué son estos impuestos y cuál es su importancia. Además, deben ir acompañados de la implementación de otras estrategias de salud pública, como la incorporación del etiquetado frontal de advertencia (en proceso de implementación en Colombia), la creación de ambientes de juego y aprendizaje saludables para la niñez y la adolescencia, y la regulación de la publicidad, promoción y patrocinio de estos productos dirigidos a niñas, niños y adolescentes.
Según Carolina Piñeros Ospina, directora ejecutiva de Red PaPaz, “Estamos a mitad de camino en las políticas de salud alimentaria recomendadas por las organizaciones mundiales junto con el etiquetado (Ley Comida Chatarra)”. Son dos de las cuatro políticas recomendadas para luchar contra la crisis de malnutrición en el país.



