Gracias a la variedad de sus pisos térmicos y a sus condiciones naturales, Risaralda es un territorio de aves. Aquí habitan decenas de especies, muchas de ellas endémicas, es decir propias de esta zona.
Óscar Osorio Ospina
Hay una actividad turística basada en la riqueza natural muy propia de la región que, con el paso de los años, se ha venido consolidando en Risaralda: el avistamiento de aves o, como algunos lo han simplificado, el aviturismo.
Y no es para menos, puesto que este departamento se ha venido posicionando en el escalafón nacional como una de las regiones con mayor riqueza de especies, tal como lo demostraron los más recientes resultados del Global Big Day donde fueron observadas y documentadas en el mundo 7.558 especies de aves, de las cuales 1.484 registros corresponden a nuestro país.
Hay que señalar que aunque Colombia ocupa apenas el 0.1% del total del planeta, tiene cerca del 20% de las aves, convirtiéndose en el paraíso para los observadores que en este territorio pueden observar alrededor de 1.900 especies oficialmente reportadas. En el mundo hay alrededor de 10.000 especies.
Colombia ofrece al mundo y a los amantes de las aves, un abanico de posibilidades para disfrutar de una naturaleza excepcional, adornada de miles de colores y ambientada por el cantar de los pájaros. Esta diversidad se ve favorecida por su compleja geografía.
El nuestro es un país biológicamente megadiverso y con la mayor diversidad de aves a nivel mundial. Le sigue el Perú con 1.862 especies oficialmente registradas de las cuales 131 son endémicas de dicho país y Brasil con 1.767.

Del total de 1.900 especies de aves de Colombia, 90 son endémicas o exclusivas del país y aproximadamente 275 son migratorias. Hay 10 especies en categoría de amenaza por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
De las 275 especies de aves migratorias registradas en el país, 154 provienen de Norteamérica.
Sergio Ocampo Tobón, de la Red Nacional de Observadores de Aves de Colombia, afirma que “el triángulo cafetero se baña con el agua de los páramos, donde hay cerca de 40 tipos de pájaros pertenecientes a clima frío. En el bosque de niebla existen casi 400 especies y en el territorio cafetero marginal alto y bajo hay alrededor de 200”.
Del total del inventario de aves de Colombia, Risaralda alberga un poco menos de la mitad. El departamento posee alrededor de 750 especies, aunque el registro no es total. Sin embargo, a pesar de la cantidad de pájaros, hay especies en estado crítico, lo que significa el grado de amenaza que existe para ellos en una tabla que mide su vulnerabilidad.
En la pasada jornada del Global Big Day, en Risaralda se documentaron y reportaron 529 especies, que equivalen al 37% del total del país, lo cual es muy significativo. Y toda esa riqueza faunística quedó en evidencia durante el Cuarto Festival de Aves del Paisaje Cultural Cafetero que se realizó en la ciudad por iniciativa de la Universidad Tecnológica de Pereira y su Jardín Botánico, y cuyo telón de actividades cayó precisamente este domingo.
Entre los municipios con mayor auge en el aviturismo están Mistrató, Apía, Pereira en el Santuario de Flora y Fauna Otún Quimbaya y últimamente ha tomado mucha fuerza Santa Rosa de Cabal, en la vía entre Termales San Vicente y la Laguna del Otún.
No obstante, la mano del hombre y el crecimiento desmedido del área urbana, han generado amenazas a los ecosistemas. De acuerdo con el Observatorio de Aves en Áreas Protegidas de Risaralda, las especies en peligro crítico en el departamento son: el loro orejiamarillo, observado en las veredas Los Planes y La Baja Esmeralda (Santuario); La Cumbre (Apía); en Sutú (Mistrató) y Providencia (Pueblo Rico), en bandadas de 15 hasta 80 individuos alimentándose de dragos y mantequillos. Es más frecuente observarlo durante los meses de marzo y abril.
Sobre la conservación de las aves, la Corporación Autónoma de Risaralda con el observatorio ha realizado un importante trabajo de fortalecimiento para identificar aquellos viajeros emplumados que se pueden apreciar en el Paisaje Cultural Cafetero, especialmente en lugares como: el Cerro Montezuma (Parque Nacional Natural Tatamá); Reserva Natural del Río Blanco (Manizales); Parque Nacional Natural Los Nevados; Jardín Botánico del Quindío (Calarcá) o en la Reserva Natural Barbas-Bremen (entre Risaralda y Quindío).
Entre las especies endémicas de Risaralda están: el pato colorado observado en la zona de Cerritos (Pereira); pato andino en la Laguna del Otún donde se prohibió la pesca de la trucha como parte de la estrategia para proteger la especie; el cóndor de los andes en la vereda El Bosque del Parque Los Nevados; tororoi bigotudo observado esporádicamente en varias zonas; diglosa pechirrufa avistada en el Páramo de Tatamá y en la parte alta del Cerro de Montezuma.
Mientras tanto, las aves vulnerables en Risaralda son: buhíto nubícola, terlaque andino, perico paramuno, periquito de los nevados, cotorra montañera, hormiguero occidental, tororoi rufocenizo, verderón chocoano, bangsia negra y oro, clorocrisa multicolor, dacnis turquesa, gorrión tangarino y montero verdeamarillo.

Risaralda invita a realizar recorridos inolvidables al ser una ventana con excelente vista a la naturaleza para la práctica del avistamiento de aves, contando con un importante número de especies dentro de las cuales se destacan una gran variedad endémica lo que sin lugar a dudas garantiza una experiencia única integrada con un ecosistema de gran riqueza natural, en áreas protegidas que se constituyen en patrimonio de todos.
Según expertos, los mejores lugares para el avistamiento de aves son el Parque Nacional Natural los Nevados, el Parque Natural Nacional Tatamá en los municipios de Santuario y Pueblo Rico, el Parque Regional Natural Ucumarí justo al borde de la zona de amortiguación del Parque de los Nevados, en Belén de Umbría está el Parque Regional Natural Cuchilla del San Juan, la ruta El Cedral-La Suiza-La Florida, entre otros.



