Cuentan los libros de historia que al territorio que hoy ocupa el departamento de Risaralda, el café entró por Marsella hace ya 137 años. Los primeros caficultores fueron José María Mejía y Nicasio López, que tenían fincas en Segovia (hoy Marsella) y Juan Bautista González en su predio “La Fonda”.
Desde entonces el café ha hecho parte fundamental de la actividad económica de la región, al punto que hoy por hoy es el segundo renglón de sus exportaciones.
Cada año el departamento produce alrededor de cuatro millones de arrobas de café, de las cuales unos tres millones se recolectan en el segundo semestre en la llamada gran cosecha y los restantes en el primer semestre del año siguiente durante la cosecha de mitaca o traviesa, con un valor anual estimado entre $900.000 millones y un billón de pesos, lo que beneficia directamente a las 19.500 familias cultivadoras del grano que cuentan en sus 22.000 fincas con 43.000 hectáreas sembradas.
Aunque en el pasado reciente, Risaralda tenía alrededor de 80.000 hectáreas en café y Pereira era la capital cafetera de Colombia con 18.000 hectáreas que actualmente se han reducido a 4.000.
En los últimos 11 años, Jorge Humberto Echeverry Marulanda, estuvo al frente del Comité Departamental de Cafeteros de Risaralda, dejando un importante legado del fortalecimiento de la caficultura.
“El Eje Cafetero, del cual somos parte, tendrá que seguir siendo el Eje, con una producción de dos millones de sacos, que nos posicionan como el segundo productor de café. Es un título que no nos podrán quitar”, anota el dirigente cafetero.
En tal sentido recuerda que desde acá se irradió el desarrollo para el país y que con recursos de la economía cafetera, se ejecutaron grandes proyectos que transformaron el territorio, tanto de esta zona del país como del país entero: “desde los inicios de la colonización antioqueña, las familias campesinas encontraron en el café la posibilidad de desarrollar estos pueblos”, señala Echeverri Marulanda.
Esta última época estamos regresando en el departamento al auge del café, mediante estrategias como “Risaralda, Diversidad de Perfiles” que lideran el Comité de Cafeteros, la Gobernación de Risaralda y la Cooperativa de Caficultores de Pereira, la cual ha inspirado a las nuevas generaciones a través de una red de laboratorios, la asociatividad, los programas de la mujer cafetera,los jóvenes cafeteros, los centros de industrialización y de tostión que hay por todo el departamento, así como las tiendas de café que son algo que no se veían anteriormente y las que ahora se encuentran en casi todos los municipios.
Sobre la variante Condina, el Comité Departamental de Cafeteros de Risaralda cuenta con una sede de más de 20.000 metros cuadrados, donde se destaca una hermosa y colorida casona de dos plantas de arquitectura paisa, que se ha convertido en un punto de quiebre de esta nueva etapa de caficultura de la región.
Además de ser un enclave estratégico del Paisaje Cultural Cafetero, allí se ubica el centro de tostión del Comité, que les presta un importante servicio a los cultivadores del grano del departamento.
“El mensaje para los caficultores es claro: que se tomen su propio café, aquí el Comité les presta el servicio de tostión y maquila, a los caficultores y a los no caficultores. Por cada una arroba de café pergamino seco que traigan se les entregan 17 libras empacadas de café tostado y molido o en grano”, dice el dirigente cafetero.
En la actualidad, el centro de tostión del Comité de Cafeteros cuenta con alrededor de 100 clientes, muchos de ellos para el consumo familiar, en un escenario donde pueden encontrar el proceso del café desde la siembra hasta la tasa, pasando por el beneficio, secado, tostión y preparación.
Echeverri Marualnda destaca el impulso que bajo el mandato del Gobernador Juan Diego Patiño Ochoa ha encontrado la caficultura de Risaralda, gracias a su participación en eventos como la Feria Cafés Expo Bogotá a la cual concurrieron el año pasado 80 marcas de café.
Para este año el stand de Risaralda será el doble de grande y contará con el concurso de la Cooperativa de Caficultores y la Gobernación de Risaralda. A ello se suma un trabajo articulado que ha permitido llevar el café local a varias ferias del mundo.
“Las nuevas generaciones están viendo en la caficultura una opción de vida y ese es el futuro del café”, dice Echeverri Marulanda al destacar que en el departamento tenemos mucho más de 500 marcas de café: solamente en la Calle del Café de Apía salen unas 100 marcas en una feria, a lo cual se suma el comportamiento de las calles del café de Pereira y Santa Rosa de Cabal.
Y otro hecho significativo, es que Risaralda le apuntó a la diversidad de perfiles, por lo que nuestro café no tiene un único sabor, sino una amplia gama de sabores.
“Siempre desde que llegamos, algunas regiones apostaron por la denominación de origen que era tener un café con un sabor único, pero nosotros a través de los laboratorios encontramos que el departamento sabe a todo el país, por eso hablamos de diversidad de perfiles. Este es un gol que anotamos, una estrategia registrada cuyos dueños son todos los cafeteros”.



