Una nueva tragedia se registra en el territorio risaraldense. El voraz incendio arrasó con todo un barrio al sur del municipio de Santa Rosa de Cabal, las víctimas son personas en condición de vulnerabilidad, perdieron todas sus pertenencias que quedaron reducidas a cenizas. El alcalde Rodrigo Toro anunció las medidas que se tomarán para ayudar a las familias afectadas.
¿Cómo inició?
De acuerdo a los testimonios de residentes de Barranco 1 en el sector de Samaria, las llamas se habría producido en la vivienda de una mujer que estaba fumando sustancias alucinógenas y que prendió una vela. A las 3.00, las llamas pasaron de una vivienda a otra, destruyendo todo en su camino. A esa hora todos se encontraban durmiendo, muchos se percataron de la magnitud de la situación cuando escucharon los gritos desesperados de las personas que evacuaron sus viviendas, varios corrieron de puerta en puerta despertando a los otros vecinos y alertando de la urgencia de abandonar las viviendas. Todos en Barranco 1 empezaron a sentir cómo las llamas llegaban a pocos metros de ellos.
La gente salía con la ropa que llevaban puesta, muchos dejaron atrás sus teléfonos celulares y billeteras con sus documentos de identidad, lo importante era salvaguardar sus vidas. En Santa Rosa de Cabal a la par que las llamas arrasaban todo, caí una fuerte lluvia. La gente en medio del aguacero veía como el fuego acababa con años de esfuerzo y trabajo, convirtiéndolo todo en ceniza.
No quiso salir de la vivienda
José Ramón Londoño Ramírez nació el 24 de marzo de 1938, los vecinos recuerdan que llevaba más de una década viviendo en una casa hecha de material liviano en Barranco 1. Conoció a la que sería su esposa, Marina González una mujer manizalita, cuando él pasaba frente a su casa y se ponían a conversar, así fue durante mucho tiempo hasta que José le pidió que se fueran a vivir juntos y ella aceptó. Londoño Ramírez se ganaba la vida trabajando en oficios varios, reciclaba elementos, vendía chatarra y le ayudaba a la gente haciendo mandados, así llevaba la comida a su hogar. Su esposa indica que era un hombre gentil, servicial y muy amable.
Marina empezó a enfermarse, su hija Ana decidió llevarla para su casa, metros antes de llevar a Barranco 1. Allí se encontraba la tarde del jueves 27 de enero cuando Ramoncito como le decían de cariño en el sector, le pidió que se fuera con ella porque se sentía muy solo en la casa, pero como si de una señal se tratara ella le dijo que no quería ir todavía, eso le salvó la vida.
DATO
Al momento del incendio, Ramoncito estaba solo en la casa, no quiso salir de la vivienda ante la petición de sus vecinos. Murió con los brazos cruzados sobre su pecho, el fuego calcinó su cuerpo, un grupo forense realizó el levantamiento del cuerpo que espera en Medicina Legal para ser identificado.

Se devolvió por una chaqueta
La otra víctima de las llamas fue Gerardo Zuluaga de 80 años, el hombre vivía con su esposa y un hijo en la vivienda de material liviano, llegó al sector de Samaria hace más de 10 años, debido a dificultades de salud permanecía en la casa. Al momento de la tragedia causada por el fuego, en la vivienda estaban solo los dos hombres, la esposa de Gerardo estaba en el hospital. Cuando fue reportado el incendio, al lugar llegó un joven familiar y ayudó a evacuar a Gerardo. Iban saliendo de la zona cuando Zuluaga manifestó que tenía que devolverse por un objeto que se había quedado. La víctima entró a la casa por una chaqueta y quedó atrapado por las llamas, socorristas lograron sacarlo y llevarlo hasta el Hospital San Vicente de Paúl donde falleció minutos después por quemaduras de tercer grado en su cuerpo.
No quieren salir de su casa
Tras la tragedia en Samaria, varias familias expresaron su negativa a irse al albergue temporal establecido por la Alcaldía municipal en el Coliseo, temen que al irse pierden sus lotes o que les impidan regresar a construir otra vez. Gustavo Antonio Zapata tiene 64 años, nació en Caramanta en Antioquía y durante la mayor parte de su vida estuvo recorriendo Colombia buscando empleo como jornalero en el campo, a Barranco 1 llegó hace 11 años cuando trajo a su esposa para que le realizaran una operación. Zapata estuvo 4 años recorriendo hospitales y EPS en busca de los documentos para tratar a su esposa, quien finalmente falleció.
El hombre volvió a encontrar una pareja, con quien reside en la casa que fue consumida por las llamas, cuando vieron que el fuego estaba demasiado cerca lo único que sacaron fueron dos pipas de gas, evitaron que la tragedia fuese aún mayor. Gustavo indica que “por lo pronto no podemos movernos de aquí porque nos sacan del todo, nos llevan para el Coliseo 8 o 15 días ayudando con comida y dormida pero después venimos a edificar y no nos van a dejar”.
La atención de Bomberos
El Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Santa de Cabal atendió la llamada de la comunidad, en el lugar hicieron presencia 4 máquinas que inicialmente usaron 3.000 galones de agua que resultaron pocos ante el poder del fuego. Unidades de Pereira y Dosquebradas apoyaron la titánica tarea de apagar las llamas, dos carros más arribaron al sitio y se usaron 8.000 galones más de agua.

Las ayudas
En Santa Rosa de Cabal, una iniciativa ciudadana busca reunir elementos de hogar, alimentos y ropa el domingo a las 8.00 de la mañana frente a la Basílica Menor de Nuestra Señora de Las Victorias. Durante el consejo extraordinario de Gestión del riesgo, las autoridades municipales establecieron un albergue temporal en el Coliseo, que será además el centro de acopio de las ayudas humanitarias, se espera reunir prendas de vestir, kits de aseo, mantas, alimentos no perecederos y comida para perros y gatos.
DATO
Para las personas que desean realizar transferencias para apoyar a los damnificados fue habilitada la cuenta corriente de la Cruz Roja Colombiana # 912 065 562 del Banco de Bogotá.
Mascotas también fueron afectadas.
Milton Franco, secretario de Gobierno y Movilidad de Santa Rosa de Cabal indicó que en el sector hay una presencia elevada de gatos y perros. Los animales que resultaron afectados fueron llevados a clínicas veterinarias para evaluar y tratar las lesiones provocadas por el incendio.



