“Este vitral es un faro de fe y esperanza para Santa Rosa de Cabal”.
Para entender el significado del impresionante vitral del Santuario Nacional de la Milagrosa en Santa Rosa de Cabal, es necesario remontarse a su origen histórico. El padre Ricardo Antonio Querubín Marín, rector del santuario, explica que la instalación de esta obra monumental tiene raíces en un momento crítico de la historia colombiana: el Bogotazo, ocurrido el 9 de abril de 1948.
“En ese entonces, la comunidad de los Misioneros Vicentinos, ubicada en la Carrera 13 con Calle 27 en Bogotá, vivía la convulsión del país tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán. La violencia escaló rápidamente, y un grupo de aproximadamente 67 religiosos fue llevado como rehén a la estación de policía para evitar un bombardeo. Durante tres días de incertidumbre y angustia, el padre Martiniano Trujillo hizo un voto a la Virgen María: si lograban salir con vida, construirían un santuario en su honor en algún lugar de Colombia. El destino de esta promesa cayó sobre Santa Rosa de Cabal, donde se levantó la majestuosa iglesia con su icónico vitral” explicó el padre Querubín.
Un vitral con un mensaje celestial
Este vitral, que adorna la fachada del santuario, representa el reverso de la medalla milagrosa. Es una obra de arte de gran valor no solo espiritual, sino también artístico, que atrae a fieles y turistas de todo el país e incluso del extranjero.
“Este vitral es muy valorado, no solo por los santarrosanos, sino por visitantes de todas partes. Además de su belleza, es un testimonio de la devoción a la Virgen de la Milagrosa”, destaca el padre.
Por las noches, el vitral es iluminado y se convierte en un faro de fe en la Carrera 14, vía a los termales, un corredor turístico de gran importancia. Más allá de su función estética, su significado espiritual es profundo. “En él se pueden observar símbolos poderosos: una cruz sobre la letra “M” con una barra horizontal, representando la unión de Cristo y María; doce estrellas en cobre que evocan la corona celestial de la Virgen; y los corazones de Jesús y María, coronados de espinas y atravesados por una espada, respectivamente, en referencia a las palabras del anciano Simeón en el Evangelio”.
Este vitral no solo es un testimonio de fe, sino que también encierra un mensaje ecológico. Su diseño evoca la naturaleza en tres niveles: en la parte inferior, el verdor de la selva y la tierra; en el centro, la luz que simboliza la presencia divina; y en la parte superior, el cielo infinito. “Es como un anticipo de la Laudato Sì del Papa Francisco sobre el cuidado de nuestra casa común”, señala el rector del santuario.
Restauración de una joya histórica
El vitral ha sido testigo del paso del tiempo y de los embates de la naturaleza. En 1999, el terremoto que sacudió el Eje Cafetero causó daños significativos en su estructura. Sin embargo, fue restaurado para devolverle su esplendor.
Walter Wolf, un artista alemán reconocido, fue el encargado de diseñar y construir este vitral de 123 metros cuadrados en vidrio alemán de alta calidad. Sin embargo, con el paso de los años, la estructura metálica que lo sostenía comenzó a deteriorarse, lo que hizo necesario un nuevo proceso de restauración.
En la remodelación más reciente, que inició en diciembre de 2024, el vitral fue desmontado completamente para restaurarlo y reforzar su estructura. El proceso estuvo a cargo de los maestros vidrieros Arcos de Medellín, quienes lograron devolverle su esplendor. “Fue un trabajo arduo y costoso, pero hoy podemos verlo nuevamente en su sitio, aunque aún esté protegido por plásticos debido a las obras en la fachada”, explica el padre Querubín.
La restauración del vitral y del santuario en general ha tenido un costo aproximado de entre 400 y 500 millones de pesos. “Ha sido posible gracias a la colaboración de la comunidad, y todos los aportes que vienen de los fieles”, agrega el rector.
Un mensaje de fe y esperanza
El padre Querubín extiende una invitación a todos los ciudadanos y visitantes a conocer esta joya arquitectónica y espiritual. “El mensaje que nos deja la Virgen María con este santuario es claro: hacer lo que el Señor nos pide. La medalla milagrosa que ella entregó a Santa Catalina Labouré es una fuente de gracia para quienes la lleven con fe.”
El santuario pronto abrirá sus puertas para las celebraciones religiosas, y se espera que en un par de semanas pueda retomarse el culto en su interior. “Es un lugar muy querido por la gente, y muy pronto volverá a estar disponible para todos aquellos que buscan refugio en la fe”, concluye el rector.
Este santuario, con su impresionante vitral, es más que una obra de arte, es un testimonio de la devoción de un pueblo, de su historia y de su esperanza en tiempos difíciles. Un faro de fe que seguirá iluminando el corazón de Santa Rosa de Cabal.
Este vitral de más de 18 metros representa “Alfa y Omega” (Α-Ω), símbolos griegos del principio y el fin.
El 27 de noviembre de 1961 se levantaron los primeros arcos del edificio, donde se celebraría la primera misa. Durante esa misma década se instaló la estructura metálica de 4 toneladas con el vitral del frontis.



