En El Diario hemos contado la historia de Alana Toro. La música siempre la ha acompañado y cada año nos ha sorprendido con un nuevo logro que consigue gracias a su talento y a su dedicación.
Hace poco, en el mes de julio, publicamos la noticia de que Alana había dejado atrás una etapa muy importante de su vida que la llevó a conseguir 25 primeros lugares a nivel nacional participando como solista vocal infantil e interpretando canciones del folclor colombiano, que en su mayoría han sido escritas por su padre, el autor, compositor y escritor quindiano radicado en Pereira, Francisco Javier Toro Benjumea.
Alana nació en Dosquebradas, pero siempre vivió en la capital de Risaralda y ahora con 14 años de edad, se enfrentaba a un nuevo reto, pero, sobre todo, a una oportunidad de seguir aprendiendo de la experiencia de sus compañeros y compañeras de concurso. En su primer intento como solista vocal juvenil, ocupó el segundo lugar, esto fue en el municipio de Puerto Salgar (Cundinamarca), un logro que la ubicó en un lugar muy especial dentro de su nueva categoría.
Más reconocimientos
Los triunfos no culminaron allí, Alana viajó con su familia a comienzos de octubre, hacia el municipio de Norcasia (Caldas), con la esperanza de conseguir una anécdota más. Los cuatro jurados del concurso que estuvieron a cargo, decidieron que el primer lugar en la categoría juvenil sería para la representante de Risaralda, la joven artista Alana Toro Guarnizo. La historia se repetiría y las lágrimas esta vez harían parte de la emoción, pues el aplauso del público fue espontáneo y muy sincero.
Pero faltaba otra gran sorpresa. Y es que mientras preparábamos la noticia para todos nuestros lectores, Alana, junto a su familia, viajaba de nuevo, pero esta vez al municipio de Duitama en el departamento de Boyacá, allí se lleva a cabo El Cacique Tundama, que es uno de los más importantes concursos de la música colombiana por su antigüedad y por supuesto por la calidad de sus participantes. En Duitama, Alana y su padre, clasificaron en dos modalidades, la de vocal juvenil y la de obra inédita. Solo habían pasado siete días, después de Norcasia y ya estaban listos para otra gran final.
El 13 de octubre, Alana conseguiría no solo un triunfo, sino dos, porque ganó en ambas modalidades, la de solista vocal juvenil con un gran valor para ella, pues era la más joven del grupo de finalistas y la segunda, porque había defendió una obra inédita de su padre, que traía consigo un mensaje positivo que fue muy bien recibido por todo el público presente, pues hacía referencia al cuidado del planeta y a la protección del medio ambiente.
Pie de foto: Alana junto a su padre con los premios alcanzados en el concurso Cacique Tundama.



