El Sistema de Emergencias Médicas (SEM) en Pereira y Dosquebradas fue creado como respuesta a las emergencias en estas ciudades. Desde su implementación, este sistema busca garantizar un servicio equitativo y eficiente, superando las problemáticas asociadas al desorden en el manejo de ambulancias.
El SEM opera las 24 horas del día, los 7 días de la semana, a través de la línea de emergencias 123. Al recibir una llamada, la Policía Nacional canaliza la solicitud hacia la Secretaría de Salud, que asigna la ambulancia más cercana mediante un sistema de geoposicionamiento. Este modelo prioriza la atención médica de urgencias, como enfermedades graves, accidentes de tránsito, traumatismos o paros cardiorrespiratorios, basándose en la gravedad y la proximidad.
En el pasado, las emergencias en la vía pública o en viviendas enfrentaban desafíos como la llegada de múltiples ambulancias compitiendo por atender al paciente, motivadas por los incentivos del Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT). Esta situación no solo generaba caos, sino que también dificultaba la disponibilidad de ambulancias para emergencias críticas. Hoy, con el SEM, este problema se ha reducido significativamente, según datos recientes de la Secretaría de Salud.
Las principales emergencias incluyen siniestros viales y enfermedades generales, evidenciando la importancia de contar con un sistema articulado para responder a situaciones críticas. Además, el SEM dirige a los pacientes al centro médico más adecuado según su condición, optimizando los recursos sanitarios disponibles.
Inconformidades de las empresas
A pesar de estos avances, las empresas enfrentan diversos problemas que afectan su operatividad y relación con la comunidad. Muchas de estas compañías expresan inconformidades sobre cómo se ha implementado el sistema.
Una fuente cercana a una de estas empresas, que pidió no revelar su nombre, mencionó que aunque el SEM ha traído beneficios, como la reducción de la competencia desmedida entre ambulancias y la disminución de accidentes durante traslados, persisten problemáticas. Entre ellas se destacan las fallas en la coordinación de despachos, la falta de recursos económicos y las condiciones laborales desfavorables para las tripulaciones.
Fallas en la asignación y coordinación
Uno de los puntos críticos señalados por las empresas es la falta de precisión en el triage inicial de las llamadas recibidas a través de la línea 123. Según la fuente, ocurren situaciones en las que ambulancias son despachadas a emergencias que no lo ameritan, como casos de personas en estado de embriaguez o dolores menores. Este uso ineficiente de los recursos genera pérdidas económicas para las empresas y reduce la disponibilidad de ambulancias para emergencias críticas.
Además, el funcionamiento de la línea 123 es motivo de queja constante. “Las llamadas se pierden, las personas deben esperar largos minutos y, muchas veces, ante la demora, los pacientes terminan desistiendo y buscan alternativas por su cuenta”, señaló la fuente.
Falta de apoyo financiero y operativo
Las empresas también denuncian que no han recibido apoyo financiero directo del Gobierno para operar dentro del SEM. Aunque se destinan recursos públicos para la implementación del sistema, las empresas privadas aseguran no percibir beneficios tangibles. “No hemos recibido una sola ayuda económica. Lo único que nos ofrecen son capacitaciones, pero eso no soluciona los problemas operativos que enfrentamos a diario”, afirmó la fuente.
Riesgos para la seguridad del personal
Un aspecto especialmente preocupante es la seguridad de las tripulaciones. En varias ocasiones, las ambulancias son enviadas a atender emergencias en zonas peligrosas sin la debida coordinación con la Policía. “Hemos tenido casos en los que nuestras tripulaciones fueron atacadas mientras atendían emergencias en lugares inseguros. Nos mandan sin medir los riesgos, y la respuesta de la Policía es lenta o inexistente”, denunció la empresaria.
Esta falta de protocolos de seguridad ha llevado a que algunas empresas se nieguen a responder ciertos despachos cuando consideran que el riesgo para su personal es demasiado alto.
Percepción de arbitrariedad en el sistema
Otro tema que genera preocupación es la percepción de arbitrariedad en la asignación de despachos por parte del personal del SEM. Según la empresaria, algunos operadores actúan de manera parcial, favoreciendo o perjudicando a ciertas empresas en función de experiencias previas o conflictos personales. “Esto no debería pasar. Es un sistema que debe ser imparcial y profesional, pero la realidad es otra”, afirmó.



