Vino de La Celia con aroma de café

Por Pilar Salcedo Jiménez

En medio de la incertidumbre que dejó la pandemia y entre los cafetales de La Celia, Risaralda, nació un emprendimiento que hoy representa identidad, tradición y resiliencia.

Laura Vázquez Ferreira, docente rural y mujer cafetera, encontró en el café de su tierra la inspiración para crear el vino de café celianés, un producto artesanal que reúne el trabajo de las mujeres cafeteras del municipio, el apoyo familiar y el orgullo de una comunidad.

“Mi vida siempre ha estado ligada a la educación, a la tierra y al café, pero fue en medio de una circunstancia inesperada —la pandemia— cuando nació un sueño que hoy se ha convertido en un orgullo para mi familia y para mi pueblo: el vino de café”.

En ese tiempo, Laura hacía parte de la junta directiva de AMCCE Café, la Asociación de Mujeres Cafeteras de La Celia, organización, afirma, que fue un gran ejemplo para ella y para muchas otras mujeres. Agradece en especial, a Maribel Llanos Martínez y a su mamá, Lucero Martínez. “Son dos mujeres que han dejado en alto el nombre de las mujeres caficultoras”, indica.

“Allí recibíamos capacitaciones para el desarrollo de marca y la creación de nuevos productos derivados del café. En medio de ese proceso, y casi como una inquietud personal, surgió en mí la idea de elaborar un vino a partir del café producido por las mujeres cafeteras de nuestro municipio. Quería crear algo diferente, algo que hablara de nosotras, de nuestro trabajo y de nuestra identidad”, indica.

Durante la pandemia comenzaron los primeros ensayos. Fueron tiempos de prueba, de error, de paciencia y de mucha ilusión. Luego, al finalizar ese periodo, Laura realizó un curso virtual de emprendimiento que fue clave: allí se consolidó el nombre del producto, la imagen de la marca, el logotipo y, poco a poco, el proyecto fue tomando forma.

“Desde el inicio tuve claro que el vino siempre se elaboraría con café de las mujeres cafeteras de La Celia; ese ha sido y seguirá siendo su sello. Así nació este emprendimiento, que es y seguirá siendo familiar. En todo el proceso me acompañan mi hermano, mi mamá y mi esposo. Entre todos asumimos las tareas de elaboración, logística y mercadeo. El vino se produce aquí, en nuestro municipio, con la intención de ofrecer un producto de calidad que nos represente y que lleve el nombre de La Celia a otros lugares”.

El proceso no ha estado exento de retos. La adquisición de insumos y envases, especialmente las botellas de vidrio, representa una dificultad constante. Ante este panorama, han contemplado nuevas alternativas de presentación, como formatos más pequeños o empaques en caja.

Son propuestas-afirma Laura- que se irán materializando de manera gradual, siempre con el compromiso de conservar la calidad y la esencia que caracterizan al producto. Paralelamente, surgen nuevos sueños creativos, como la posibilidad de explorar combinaciones con frutos propios de la región, entre ellos la mora, manteniendo siempre como base el café de La Celia.

Un legado

“Ser una mujer emprendedora celianesa tiene un gran significado para mí. Es llevar un legado valioso y saber que detrás hay muchas mujeres con ideas, con iniciativas que nacen en la cotidianidad, pero que a veces solo necesitan un ejemplo o un impulso para salir adelante. Me llena de orgullo ver cómo otras compañeras del sector cafetero se han sentido motivadas a emprender, a crear tortas, galletas y otros productos.

También siento un profundo orgullo al ver cómo el vino ha sido recibido por amigos, vecinos y autoridades. Muchas personas lo eligen para compartir o para regalar porque lo ven como una buena representación de nuestro municipio. Lo que comenzó solo como la intención de ofrecer un producto novedoso, hoy nos motiva a seguir, porque sabemos que es valorado y esperado”-

Uno de los logros más significativos fue la obtención del registro de marca, alcanzado a finales del año pasado. En un primer momento, la solicitud fue negada debido a la similitud con otro nombre ya existente en el mercado; sin embargo, tras un proceso legal riguroso y mucho esfuerzo, lograron ese reconocimiento que hoy respalda y fortalece su identidad como marca: Celiano.

El símbolo

“La imagen que nos representa es el saltarín rayado, ave emblemática del municipio de La Celia. Conocí de cerca su historia cuando fue reconocida oficialmente como símbolo local. La etiqueta fue escogidamediante un consenso familiar, en una votación que recuerdo con especial cariño por la participación de todos.

Gracias al apoyo de amigas que llevan el vino a otras ciudades, hemos podido conocer el interés que despierta en lugares como Pereira, Medellín, Bogotá, Cali y Bucaramanga. Aunque la distribución aún es limitada por las condiciones logísticas del transporte, asumimos este desafío no como una dificultad, sino como una oportunidad que se irá consolidando con el tiempo.

Hoy avanzamos sin afanes, con gratitud y entusiasmo. Cada botella representa nuestro esfuerzo, nuestra identidad y nuestra historia. Seguimos firmes en la idea de consolidar Celiano como una marca que hable de La Celia, del café, de las mujeres cafeteras y del emprendimiento hecho con amor, paciencia y orgullo celianés”, afirma Laura.

Dato de interés

 En instagram celianovino.

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