Educación y tecnología en Colombia: el desafío de una brecha que sigue excluyendo a nuevas generaciones

La brecha digital continúa siendo uno de los principales obstáculos para la equidad educativa en Colombia, en un momento en el que la tecnología dejó de ser un complemento para convertirse en un factor determinante de acceso, permanencia y proyección laboral de los estudiantes. Así lo advierte Nelson Cubides, especialista en innovación tecnológica y educativa, en diálogo con Infobae Colombia.

Cubides subraya que, aunque más del 75 % de la población colombiana tiene acceso a internet, la mayoría se conecta a través de dispositivos móviles, una transformación que ha cambiado la manera de estudiar y trabajar, pero que también ha profundizado las desigualdades. “Un estudiante con conectividad, dispositivos adecuados y competencias digitales no solo aprende más, sino que tiene mayores posibilidades de permanecer en el sistema educativo y de insertarse en el mercado laboral”, explica.

Doble exclusión: educativa y social

Para el experto, quienes quedan por fuera del ecosistema digital enfrentan una doble exclusión. “La brecha digital es, en el fondo, una brecha de oportunidades”, afirma, y advierte que la educación tecnológica no puede seguir siendo un privilegio urbano, mientras las zonas rurales y periféricas permanecen rezagadas por falta de conectividad y de políticas públicas sostenidas.

La pandemia dejó al descubierto estas falencias. “Miles de estudiantes dependieron de un celular compartido, de planes de datos limitados o de guías impresas que no lograron suplir la interacción pedagógica”, recuerda Cubides. A su juicio, entregar computadores o ampliar la cobertura no es suficiente si la tecnología no se integra de manera real al proceso educativo.

El eslabón débil: la formación docente

Uno de los puntos críticos es la capacitación de los maestros. “Sin docentes formados para enseñar en entornos digitales, cualquier inversión en infraestructura termina siendo insuficiente”, señala. El fortalecimiento de competencias digitales en el magisterio es, para Cubides, una condición indispensable para lograr una apropiación efectiva de la tecnología en el aula.

Universidad, automatización y pensamiento crítico

En educación superior, el reto es aún mayor. La automatización, la inteligencia artificial y la economía del conocimiento exigen universidades más flexibles y conectadas con el mercado laboral. Persistir en modelos rígidos, advierte el especialista, “condena a los jóvenes a una formación que rápidamente queda obsoleta”.

A esto se suman desafíos éticos y sociales, como la desinformación en línea. “La falta de pensamiento crítico digital vuelve a los ciudadanos vulnerables a narrativas falsas y contenidos manipulados”, alerta Cubides, quien insiste en que Colombia tiene talento humano, pero necesita una política pública coherente y de largo plazo que articule educación y tecnología.

Una decisión que marcará el futuro

Con miras a los comicios presidenciales de 2026, el debate sobre cobertura educativa y transformación digital se perfila como uno de los grandes retos del próximo gobierno. Para Cubides, la pregunta ya no es si la tecnología debe estar en la educación, sino cómo, para quién y con qué propósito. De esa respuesta, concluye, dependerá buena parte del desarrollo social y económico del país en las próximas décadas.

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