Titta Ocampo: La actriz

Ángel Gómez Giraldo

El día parecía como mandado a hacer. Un golpe alto de viento había barrido las nubes que en la mañana fueron amenaza de lluvias en Pereira.
De esta manera, pues, el sol dejaba ver la ciudad con un mero vistazo.
Eran ya las cuatro de la tarde y una mujer de gran solemnidad caminaba entre la Plaza de Bolívar y el parque El Lago Uribe Uribe por plena Cra. 8a.
La vi como una estrella de la noche cogida del día. Cuerpo de mujer hecho de poesía. Cabellos sueltos como una cortina de seda abierta para mostrar una sonrisa de cristal.
Cuerpo envuelto en traje estampado con todos los colores para unos pasos artísticos.
El reconocerla a la distancia me impulsó a gritar su nombre en plena calle: !Titta! !Titta!
Cuando la tuve más cerca, vino lo que tenía que llegar, el ritual de saludo con un abrazo de gran formato.
Titta. SÍ, Titta Ocampo la actriz que creció en Paradigma, una fundación de arte para soñar como lo justifica su verdadero nombre, arte par soñar y más ahora que tiene escuela de actuación para cine y televisión.
Todo esto en una casa grande y pintoresca con teatrino incluido en exclusivo sector de la ciudad.
De verdad, es tan amplia la casa que cabe la realidad con los sueños de quienes terminarán siendo artistas.
Se dice que fue abierta esta casa con las expectativas de quien guarda una cajita mágica, y de ello hace ya más de dos décadas.

Desafío
Cuando la tarde parecía reírse de quienes corrían ante otra amenaza de lluvia, la desafío a que me conceda una entrevista y su respuesta fue la siguiente: “Hágale Ángel que yo no guardo ningún secreto en lo personal ni en lo profesional”.

– ¿Titta, de la ciudad?
– Sí, hija de un trashumante que es mi papá Hernán Ocampo, quien salió por todo el país a conocer otras ciudades y regiones del país para regresar luego con la familia argumentando que el estar lejos de la qurendona, morena y trasnochdora no lo dejaba dormir.
Cuando esto era yo apenas una niña que aprendió a hablar y a caminar al mismo tiempo”.
Su voz infantil le fue prestada a un títere que cantaba, el burrito eres tú, y entonces su abuela tuvo el pálpito que la nieta se dedicaría a la escena teatral.

-Y, ¿quién fue la abuela?
-Fue una mujer de carácter, tan extraña como su nombre, Mrietta que según los entendidos significa mujer rebelde.
Nuestra actriz se ha nutrido con el estudio, y entonces tenemos que es tecnóloga en producción de medios audiovisuales, “pero sobre todo actriz”, subraya elevando la voz.

– ¿Lo mejor de Titta Ocampo?
-Tiene nombre propio, responde ella con explosión pirotécnica.
Es que tiene un hijo que va a cumplir 15 ños de edad el próximo 28 de octubre para una fiesta de globos y sorpresas.
Es un actor con un rostro de ángel que le da brillo al teatro y la actuación.
Su nombre está entre un poema indígena y el capricho de los padres que se lo pusieron sin consultarlo: Tonatiuh Ramírez Ocampo.
Es necesario contar aquí que el hijo único de la actriz está tan formado en la actuación que aparece en varios seriados de televisión y participación, hace poco tiempo, en la película Malta que se estrenará próximamente en todas las salas de cine del país.
Un hijo de lujo, puesto que un día de caminata larga se encontró con el actor artífice de la Fundación Paradigma, arte para soñar y de la Escuela de actuación para cine y televisión, y jugaron a un solo corazón para ambos.
Un encuentro así de almas gemelas ameritaba boda y se casaron por el rito católico para ser más felices.
Y como no hay boda blanca sin fiesta, estos artistas pereiranos la tuvieron y muy buena.
Wilmar y Titta convertidos en marido y mujer bailaron el vals como sobre las nubes. Músicos de banda sinfónica ofrecieron concierto de violines. Los payasos de frac pusieron a los invitados a reir a carcajadas y los títeres se movieron y hablaron entre hilos.
Los arlequines, personajes masculinos de la comedia del arte que viste traje de rombos y lleva máscara, les cayeron de sorpresa para una fiesta a la que no fueron pocos artistas de Pereira.
Ciertamente, como diría un expresidente de Colombia, fue una fiesta de boda bien pintada.
El matrimonio fue en el año 2.008 para seguir viviendo en Paradigma de Pinares donde la vida pasa de madrugada para La Florida que es el hogar del agua de Pereira, según dice poéticamente el periodista de El Diario, Víctor Quinchía.

-¿El arte aún por el arte? Le pregunto a nuestra bella actriz y responde con lógica.
No, al arte hay que meterle empresa para que los artistas vivan dignamente y no mendigándole al Estado, patrocinios y aportes.
Paradigma es arte para vivir y estudiar hasta lograr el éxito en la actuación.
Tan así es que Wilmar y Titta hoy por hoy son coproductores con Julio Pachón para una película que se rodará en Marsella, Risaralda.
La actriz Titta Ocampo en todo su esplendor.

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