Su poesía expresa las emociones que siente y las imágenes fotográficas o de collage se convierten en complementos para nombrarlo todo.
Juan Carlos Acevedo
El poeta colombiano Omar Ortiz Forero (Bogotá 1950) recoge en su nuevo libro de poemas su fervor por la tierra de don Juan Rulfo. Con el título de Paisajes Mexicanos (CLU Editores), entrega a cada lector pequeñas postales que se leen como declaraciones líricas a la historia del país de las catrinas y el tequila.
Esas tarjetas, casi croniquillas, representan el viaje histórico y literario del territorio que Ortiz Forero a visito y leído en múltiples ocasiones y en las cuales descubre —para todos nosotros— una geografía personal de recuerdos y nostalgias, que él mismo devuelve en éstas páginas en forma de breves poemas.
Para logarlo, el poeta, construye cada texto sin traicionarse, es decir, con un lenguaje coloquial que ve en lo cotidiano y en lo popular la posibilidad de brindar testimonio para el tiempo efímero que vivimos, donde la inmediatez parece ser la forma de existir. Ese es un rasgo característico de la poética de Ortiz: dar evidencia del período que vive.
Paisajes Mexicanos se convierte, entonces, en guiños hacia lo histórico, lo literario, lo artístico y por supuesto lo ritual de un país rico en acontecimientos, nombres, lugares y poblaciones legendarias, todo ello enmarca nuestra memoria latinoamericana y él nos la despierta.
Quién conoce México no puede ser indiferente a su cultura y tradición, lo sabemos. Por ello el poeta Ortiz traza su vínculo con la historia en poemas como “Ciudad de México” donde la leyenda se mezcla con la nostalgia o en “El puerto de Veracruz” en el cual la historia de la conquista y la dominación se funden con la melancolía de quien recuerda los amores viajeros sin olvidar los orígenes. Omar recrea, juga con la historia y su presente. Desde un fino paralelismo nombra seres ya idos e instantes del hoy asegurándose que todos sepamos que somos parte del mismo origen y de este tiempo. Revelándonos una búsqueda de la poesía ante la pregunta de ¿quiénes somos?
Desde lo literario viejos conocidos aparecen entre línea y línea: León de Greiff y sus heterónimos, Celerino que crea un universo inigualable de la mano de Juan Preciado, la sombra de Arreola y Zapotlán El Grande, asoman poetas como Owen, Sabines, la gran María Sabina y todo el misticismo que ha creado, llegan Leyva y Leticia y Araceli como los puentes que le descubren el México secreto al poeta Ortiz, hasta terminar con el contemporáneo Francisco Trejo en su devenir tras los rumbos de Fernando del Paso.
Leonora Carrington y su simbolismo, José Clemente Orozco y la condición del hombre, José Guadalupe Posada y las estampas de la muerte nos recuerdan la antigua relación entre arte y poesía. Nombres que hablan en este libro de un escritor y su relación con pintores, grabadores, muralistas, ilustradores del mundo que han hecho y hacen parte de su vida y de su obra literaria. Él crea una identidad poética en su relación con el arte de todos los tiempos.
Su poesía expresa las emociones que siente y las imágenes fotográficas o de collage se convierten en complementos para nombrarlo todo. El poeta encuentra en las artes plásticas un medio de expresión que amplifica su palabra. Por eso el diseño y formato del libro a cargo de Pablo López y la carátula e ilustraciones hechas por Lorena Ortiz logran lo que otros ya han dicho sobre la hermandad entre palabras e imágenes.
Omar Ortiz vuelve a hacer de nombres, lugares y costumbres motivos de su escritura que los lectores identifican desde títulos como Diario de los seres anónimos (2002); logrando que la música, el humor, la comida, el licor o las yerbas originen un cosmos propio y universal a la vez el cual da forma a sus Paisajes Mexicanos y hace, entonces, un tributo íntimo, personal a sus amigos de todos los tiempos y de paso revela ese México lejano a turistas y lleno de intriga para los nuevos poetas de América.
* ORTIZ Forero, Omar. Paisajes Mexicanos. CLU Editores. Bogotá 2025. Páginas 47



