En municipios como Pueblo Rico y Mistrató en Risaralda, persiste una preocupante realidad que atenta contra los derechos fundamentales de las niñas: la mutilación genital femenina, también conocida como ablación.
Esta práctica, comúnmente realizada en las primeras semanas de vida de las menores, acarrea consecuencias físicas y psicológicas devastadoras. Especialistas en diversas áreas, desde ginecología hasta psiquiatría, han denunciado los efectos perjudiciales de esta práctica ancestral. Sin embargo, emerge una voz de resistencia, liderada por una valiente mujer y líder indígena, quien trabaja incansablemente para poner fin a esta cruel tradición.
Trabajadora social y defensora de los derechos humanos
Mónica Gómez Marín, también politóloga, ha estado involucrada en la lucha contra la Ablación en Risaralda desde el año 2000. Al adentrarse en su trabajo con las comunidades indígenas, descubrió una realidad alarmante: niñas que sufrían y morían a causa de infecciones relacionadas con esta práctica; junto con la personera del municipio, en 2001 descubrieron que los indígenas justificaban esto como una manera de curar y preparar a las niñas para su futuro como mujeres y esposas.
Cuenta que inicialmente, la ablación se llevaba a cabo utilizando cuchillas o tijeras, lo que resultaba en numerosas muertes debido a hemorragias. Posteriormente, se adoptó el método de cauterización para intentar reducir estos riesgos, la detección de casos de infección en las niñas llevó al descubrimiento de esta práctica, ya que muchas acudían al servicio médico con complicaciones graves en sus órganos sexuales.
La atención a este problema no debe ser reactiva, sino constante y sostenida en el tiempo, con el objetivo final de eliminar por completo la mutilación genital femenina en Risaralda y en todo el mundo.
Psiquiatría
Uriel Escobar Barrios, médico especialista en psiquiatría y gerencia en servicios de salud, profundiza en las graves consecuencias psicológicas y mentales, destacando que esta práctica ancestral va en contra de los derechos fundamentales de las mujeres y niñas. Además de los riesgos físicos y de salud que conlleva, como infecciones e incluso la muerte, la ablación deja secuelas psicológicas profundas que pueden afectar la vida de la mujer en todos los aspectos.
El dr. Escobar manifiesta que estas mujeres sufren, generando ansiedad, depresión, baja autoestima y dificultades en las relaciones interpersonales y sexuales. Desmonta mitos y creencias erróneas que respaldan esta práctica, destacando su grave violación de los derechos humanos y su condición de problema de salud pública. Hace un llamado a la educación como herramienta fundamental para erradicar esta práctica, proponiendo programas educativos que sensibilicen a las comunidades sobre los graves daños físicos, mentales y emocionales que causa la ablación.
Ginecología
La doctora Ana María Valencia explica que quienes la practican no comprenden completamente su razón de ser ni los riesgos involucrados, el procedimiento suele ser rudimentario, llevado a cabo por una persona sin experiencia médica, utilizando herramientas cortantes como cuchillos o tijeras que no se esterilizan adecuadamente.
Esta falta de higiene conlleva graves riesgos, siendo las infecciones severas una de las primeras y más preocupantes complicaciones que enfrentan estas niñas. Estas infecciones pueden propagarse rápidamente, afectando no solo el área genital, sino también poniendo en peligro la vida de la niña, llegando incluso a causar septicemia que es una afección grave en la que el cuerpo responde de manera incorrecta a una infección.
Expone que las niñas también están expuestas a hemorragias graves, dado el alto flujo sanguíneo en la zona, lo que puede llevar a la anemia e incluso la muerte. Las complicaciones físicas también son significativas, desde cicatrices excesivas que dificultan las relaciones sexuales hasta la formación de quistes que pueden obstruir el canal del parto. Esto lleva a que sean criadas dentro de la comunidad con un único propósito: la reproducción.
Dato: Anteriormente, se estima que los costos asociados a estas complicaciones alcanzan cerca de 1400 millones de dólares, según lo plantea la Organización Mundial de la Salud.
Líder indígena y Mujer Comfamiliar del año 2022
Francia Elena Giraldo Guazorna, ha estado dedicada al trabajo diario en beneficio de su comunidad, en su lucha contra la ablación, ha explorado las raíces y motivaciones detrás de esta práctica, que comienza usualmente poco después del nacimiento de las niñas, alrededor de los 8 días de edad. Esta práctica, realizada por las “mayoras “de la comunidad, se considera una tradición ancestral que busca prevenir supuestas malformaciones en los órganos sexuales femeninos y controlar la sexualidad de las niñas.
Ella ha enfrentado retos significativos al desafiar esta práctica, aunque algunos miembros rechazan la intervención, argumentando la antigüedad de la práctica, ella insiste en la importancia de educar y sensibilizar a la comunidad sobre los derechos humanos de las niñas y las mujeres. Reconoce los riesgos graves asociados con la ablación, que van desde infecciones graves hasta la muerte de las niñas.



