Una mujer rural tejedora de paz

Con más de 12 años de dedicación a labores comunitarias, Clementina ha sido nominada a Mujer Comfamiliar por su compromiso con la transformación social. A través de la asociación Territorios de Paz, promueve la educación, la sostenibilidad y el empoderamiento de las comunidades más vulnerables de Risaralda.

Clementina Preciado Bolívar es mucho más que una activista; es una fuente de inspiración para quienes creen en la construcción de un mundo mejor. Como parte de la asociación sin ánimo de lucro Territorios de Paz, Clementina y su equipo han llevado esperanza y transformación a las comunidades rurales de Pereira y municipios cercanos.

“Territorios de Paz se constituyó legalmente hace cinco años, pero venimos trabajando en el ámbito comunitario desde hace más de una década”, señala Clementina con una sonrisa que refleja orgullo y determinación.

La organización trabaja bajo tres ejes principales, Pedagogías para la vida, Emprendimiento social y Soberanía y seguridad alimentaria. Estos pilares permiten abordar de manera integral problemáticas como el cuidado del medio ambiente, la salud mental, y la educación en comunidades rurales.

Pedagogías para la vida: Una apuesta por la salud integral

“El concepto de la vida es el núcleo de nuestro trabajo”, explica Clementina. Este eje busca sensibilizar a las personas sobre su relación con el entorno, el planeta y consigo mismas. Desde enseñar buenas prácticas alimenticias hasta abordar la salud mental, el enfoque es holístico.

Clementina resalta que la salud mental es un tema prioritario. “Hoy en día vemos un incremento alarmante en los casos de suicidio y consumo de sustancias psicoactivas. Las rupturas familiares y la falta de vínculos sociales agravan estas situaciones. Por eso, buscamos que cada individuo reconozca su cuerpo como su primer territorio de paz”.

Huertas como espacios de encuentro y aprendizaje

Uno de los proyectos más emblemáticos de Territorios de Paz es el desarrollo de huertas comunitarias y escolares en escuelas rurales de Pereira, como las de Cañaveral, Esperanza Galicia y Tribunas Córcega.

Para Clementina, las huertas son más que espacios de cultivo, son “dispositivos pedagógicos”. “La huerta nos permite detenernos en el ritmo frenético de la vida. Es un espacio terapéutico donde mujeres y niños pueden reconectarse con la naturaleza y entre ellos mismos. Además, aprendemos sobre el respeto a la vida, incluso hacia las malezas, que cumplen una función importante en el ecosistema”.

La asociación también ha trabajado con la granja de habitantes de calle en el albergue rural, un espacio que ahora vuelve a funcionar tras haber sido cerrado temporalmente. “Es gratificante ver cómo ese espacio sigue siendo un lugar terapéutico para quienes más lo necesitan”, comenta Clementina.

Un legado construido desde el voluntariado

Territorios de Paz opera gracias al trabajo incansable de un equipo de voluntarios. “Somos alrededor de 20 personas en el staff principal, pero contamos con el apoyo constante de estudiantes de instituciones como UNIMINUTO, quienes realizan sus prácticas de responsabilidad social con nosotros”, afirma.

La asociación también ha logrado importantes alianzas con empresas como el Centro Comercial Parque Arboleda y la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (CARDER), que les facilitan recursos y herramientas para sus proyectos.

Un sueño que comenzó con un lapicero

Territorios de Paz nació oficialmente en 2020, pero su origen se remonta al proyecto Lapicero por la Paz. “Esta iniciativa surgió durante los diálogos de paz con las FARC.
Queríamos aterrizar el discurso nacional y enfocarnos en las necesidades locales: acceso a alimentos, educación y oportunidades para las zonas rurales”, recuerda Clementina.

A partir de esa experiencia, decidieron formalizarse como asociación comunitaria para acceder a mayores recursos y continuar impactando positivamente a las comunidades.

Reconocimientos que motivan

El trabajo de Clementina ha sido ampliamente reconocido. En 2009 y 2023 fue nominada a Mujer Rural de Pereira, y recientemente recibió la nominación a Mujer Comfamiliar. “Estos reconocimientos no son solo para mí, sino para todo el equipo de Territorios de Paz. Es un reflejo del esfuerzo colectivo y de la confianza que las comunidades y entidades han depositado en nosotros”, asegura.

Un futuro lleno de intercambios culturales y nuevas metas

Uno de los proyectos más destacados de la asociación es el Encuentro de Saberes, Culturas, Artes y Oficios, un evento que reúne artesanos locales e internacionales para promover el intercambio cultural. El primer encuentro se realizó en Risaralda, con delegaciones de México y Ecuador.

“En marzo de este año, vamos a Tlaxcala, México, para el segundo encuentro. Esto es posible gracias a una red de apoyo que incluye a las comunidades locales, municipios y organizaciones internacionales. Es una oportunidad para fortalecer los pequeños territorios de paz que hemos construido”, comenta Clementina emocionada.

La visión de un territorio en paz

Para Preciado, la paz se construye desde lo cotidiano. “Un territorio de paz puede ser una escuela, una huerta o un barrio. Es ese lugar donde cada persona asume su responsabilidad para crear un entorno armonioso. Si cada uno de nosotros se compromete, podemos construir una paz real, aunque sea gradualmente”.

Con esta visión y una labor que inspira, Clementina Preciado Bolívar continúa demostrando que la paz no es un ideal inalcanzable, sino una realidad posible cuando se trabaja desde el corazón de las comunidades.

“El conocimiento que no se comparte y la semilla que no se siembra se muere, es por esto que la semilla no se guarda en el bolsillo, sino que se riega por toda la tierra”.

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