En el corazón de Barcelona, la ciudad que ha sido cuna de innumerables genios literarios, se congregan los amantes de las letras para honrar a un pereirano que ha dejado una huella imborrable en el ámbito literario: Germán Restrepo Lizcano, conocido también por el seudónimo “Monje”. Este médico de profesión y escritor por vocación ha sido galardonado con un prestigioso premio que reconoce su contribución excepcional al mundo de la poesía.

Germán Restrepo Lizcano, nacido el 30 de octubre de 1964 en Pereira, en un hogar de aficionados a la pintura y al arte escénico, escenario perfecto para su espíritu escritor, se graduó con honores en la escuela para Varones Alfonso López Pumarejo del barrio Boston, fue escogido como Mejor Bachiller, empezó sus estudios de Biología y Química en la Universidad de Caldas (Manizales) y a mediados de 1983 recibió la convocatoria para viajar a la Unión Soviética a estudiar Medicina en el Instituto Médico Rostov sobre el Don, en la Rusia Blanca. Estudió un año en Europa, pero aquejado de problemas de salud tuvo que regresar a su ciudad natal, donde se graduó como Médico y Cirujano en la Universidad Tecnológica de Pereira en 1991.
Restrepo se adentra en el fascinante mundo de las palabras desde temprana edad. Su primer hito literario fue la publicación de “De Lunas, Lluvias y Versos” en 1982, una obra que ahora reposa en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos y en la Biblioteca Jorge Zalamea Borda de Pereira. Este laureado autor fue distinguido por el Departamento de Español y Literatura del Colegio Deogracias Cardona, donde se graduó en 1982, marcando el inicio de una carrera literaria que se ha desplegado con maestría a lo largo de las décadas.
No es solo el reconocimiento académico lo que destaca en la trayectoria de Restrepo. El autor fue cofundador del periódico “Juventud de la Jornada de la Tarde”, una plataforma que le permitió expresar su perspectiva única y consolidarse como un destacado poeta. El premio de poesía en la categoría tema libre con su poema “El Sol Obrero” en la Biblioteca Pública Jorge Zalamea fue solo el preludio de los éxitos que le esperaban.

Su participación activa en el ámbito literario no se limita a las fronteras colombianas. Restrepo ha colaborado en una antología de poetas de vanguardia y ha publicado poemas en inglés y español en diversas revistas de los Estados Unidos. Su destreza como declamador también se ha evidenciado en recitales, incluyendo uno memorable en el Orange County Community College en Middletown, NY.
No obstante, detrás de cada logro, hay personas que han sido faros en su camino. Germán Restrepo agradece especialmente a su profesor Obdulio Lopera y a su hermano Eduardo Restrepo, ambos escritores y docentes, por su apoyo fundamental al inicio de su carrera literaria. Obdulio, además, ha contribuido como prologuista de su libro, brindando un respaldo invaluable.
En la antesala de recibir un premio en Barcelona, Restrepo no olvida sus raíces. Expresa su gratitud y dedicación a su madre Stella Lizcano y a su padre Jesús Restrepo, ambos ya fallecidos, así como a toda la comunidad literaria del Eje Cafetero que ha influido en su evolución como escritor.
En cuanto al premio que lo ha llevado a Barcelona, Restrepo revela que se trata de una obra que examina con maestría el día de la muerte de Federico García Lorca y las profundas implicaciones de este evento en la literatura y poesía universales.
En un gesto de generosidad, el autor anuncia su disposición de compartir algunas muestras de sus poemas recientes con quienes deseen sumergirse en su universo lírico. Además, anticipa su deseo de regresar al Eje Cafetero para compartir su arte en futuras ocasiones, si es invitado por alguna organización de la región.
Dato
Germán Restrepo Lizcano, recibió el reconocimiento nacional como Artista Profesional del Ministerio de Educación Nacional, por su trabajo literario continuo y de producción poética en forma ininterrumpida.

Poesía
Tarde de Pereira
A mi madre
El sol está cayendo en la distancia
sobre las siluetas negras de los árboles
se niega a caer definitivamente, quisiera
volver a subir hasta el zenit ya lejano
La radio suena anunciando necedades
los pájaros cantan su ultima cancion del dia
mi corazón angustiado y nostálgico
intuye calles y puentes y casas conocidas
Ahora vivo a millones de metros de distancia
con todos los recuerdos de mis mejores días
con las mirlas, las tórtolas y las golondrinas
que me reconocían y seguían a la escuela
Era entonces un niño tímido y solitario
estudioso de los insectos y los de las aves
leyendo y maravillándome de un mundo
imperceptible moviéndose a nuestros pies
Mi madre sabía que era curioso y preguntaba
cosas que ella responder no podía
entonces con sus manos blancas y suaves
arreglaba mi cabello y me decía :
” un dia encontraras todas las respuestas”
pero ellas se fueron para siempre con ella
como este sol que desaparecer no quería…
Monje



