El Ministro de las Culturas, Juan David Correa, ha vuelto a encender la polémica en torno a la celebración de los 500 años de Santa Marta, la ciudad más antigua de Colombia y de las Américas, fundada en 1525 por el conquistador español Rodrigo de Bastidas. En su más reciente intervención, Correa sugirió que el evento, programado para el 29 de julio de 2025, debe abordarse como una “conmemoración” y no como una “celebración”. Su postura, lejos de ser meramente simbólica, ha generado intensas reacciones por parte de autoridades locales, académicos y comunidades históricamente marginadas.
“Conmemorar para celebrar”: una visión crítica sobre la colonización
El documento publicado por el Ministro, titulado “Conmemorar para celebrar”, expone detalladamente los esfuerzos que desde el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes se están llevando a cabo para redefinir el enfoque de la conmemoración. Según Correa, la colonización no trajo consigo únicamente la civilización, la religión o el idioma español, sino también “violencia, imposición y una matriz de dominación” que dejó profundas cicatrices en la sociedad colombiana.
“La conmemoración debe servir como un espacio de reflexión sobre los múltiples legados de la colonización, reconociendo tanto los aportes culturales y lingüísticos, como los efectos negativos que este proceso tuvo sobre las comunidades indígenas, afrodescendientes y otras culturas preexistentes”, aseguró el ministro en su pronunciamiento.
Entre las acciones que el Ministerio ha tomado en preparación para la conmemoración, se encuentra la actualización del Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP) del Centro Histórico de Santa Marta, una estrategia que busca preservar y revalorizar el patrimonio arquitectónico y cultural de la ciudad. Además, se ha impulsado la conexión del Teatro Santa Marta con el Centro Nacional de las Artes, y se está trabajando en el fortalecimiento de la megabiblioteca de la ciudad, con apoyo de la Biblioteca Nacional de Colombia.
Un evento con divisiones: el rechazo del alcalde y la Academia de Historia
Sin embargo, las declaraciones de Correa no han sido bien recibidas por todos los actores implicados en la celebración del Quinto Centenario. El alcalde de Santa Marta, Carlos Pinedo Cuello, ha mostrado su desacuerdo, argumentando que la ciudad tiene una rica historia que merece ser celebrada, no solo conmemorada. Pinedo subrayó que el aniversario es un evento de gran relevancia tanto a nivel nacional como internacional, y que debería enaltecer la herencia hispana sin olvidar las dificultades históricas.
En una postura similar, la Academia de Historia del Magdalena emitió un comunicado en el que criticó el enfoque del Ministro, calificando de insuficiente su visión crítica sobre la colonización. La institución abogó por una conmemoración que reconozca no solo los aspectos negativos del pasado, sino también los procesos de descolonización y el papel de la identidad hispana en la formación de la actual cultura colombiana. Además, destacaron que el Quinto Centenario debería ser una plataforma para el fortalecimiento del turismo y la infraestructura de la ciudad, problemas históricos que aún afectan el desarrollo de Santa Marta.
Las demandas de las comunidades afrodescendientes y los desafíos legales
Uno de los principales obstáculos en la organización del evento ha sido la ley 2058 de 2020, que creó la comisión para la celebración del Quinto Centenario de Santa Marta y permitió al Ministerio de las Culturas asumir el liderazgo técnico del evento. A pesar de los avances logrados, el proceso ha enfrentado importantes desafíos legales. Comunidades afrodescendientes presentaron una demanda exigiendo mayor participación en la planificación del evento, alegando que habían sido excluidas en las etapas iniciales.
La Corte Constitucional de Colombia falló a favor de estas comunidades, exigiendo su inclusión en el comité organizador y garantizando su derecho a participar en las decisiones relacionadas con la conmemoración. Este fallo fue aplaudido por colectivos afrodescendientes y por defensores de los derechos culturales, quienes ven en este proceso una oportunidad para hacer justicia histórica y visibilizar las voces marginadas.
Una conmemoración con enfoque intercultural
A pesar de la controversia, Correa ha insistido en que la conmemoración del Quinto Centenario de Santa Marta debe ser un espacio para la reflexión crítica y el reconocimiento de la diversidad cultural del país. “Quinientos años después, hay quienes sostienen que por Santa Marta llegó la civilización, la lengua, la religión, y debemos dejar el pasado atrás para celebrar la comunidad hispana que somos”, señaló el Ministro. “Pero también hay quienes creemos que es necesario reconocer la violencia colonial como parte de un largo periodo histórico de imposición de una lengua y una religión sobre muchas otras, para que prevalezca una matriz intercultural”, sentenció Correa.
El Ministro concluyó afirmando que, aunque es posible que nunca se llegue a un consenso ideal sobre el tema, el evento del próximo 29 de julio de 2025 será una oportunidad histórica para generar un diálogo constructivo que promueva la equidad y la justicia social, al tiempo que se celebra la rica herencia cultural y natural de la región.
Una ciudad que mira hacia el futuro
Mientras el debate continúa, lo que está claro es que el Quinto Centenario de Santa Marta será un evento que trascenderá lo puramente conmemorativo, para convertirse en un espacio de diálogo sobre la historia, la cultura y el futuro de la ciudad. Los diferentes actores involucrados—el gobierno, las comunidades, los gestores culturales y los académicos—siguen buscando un equilibrio entre el reconocimiento del pasado colonial y la construcción de un futuro inclusivo, donde todas las voces sean escuchadas y respetadas.



