Las ciudades de Trujillo y Chiclayo, fueron capitales de grandes civilizaciones pre Incas y juntas forman la “Ruta Moche”, un recorrido que reúne los principales atractivos arqueológicos, culturales y paisajísticos de los departamentos de La Libertad y Lambayeque.
El clima cálido de la costa norte de Perú, su mar intenso, sus valles verdes y la riqueza de la fauna fueron factores determinantes para que los antiguos pobladores peruanos se establezcan en esta zona para levantar imponentes y majestuosas construcciones cuyo legado cultural permanece hasta nuestros días.
La prolífica arqueología de esta región atrae no solo turistas sino especialistas de todos los rincones del mundo que vienen a estudiar los frecuentes hallazgos de las culturas milenarias que habitaron esta mágica tierra.
Y es que la costa norte como todo Perú es magia pura, por eso quienes deciden viajar hacia el pasado y encontrar el origen de la riqueza cultural de esta región, lo podrán hacer a través de la Ruta Moche, recorrido que puede empezarse desde Chiclayo hasta Trujillo o viceversa. Si los turistas optan por la primera opción, pueden hacerlo por avión en un vuelo desde Lima de una hora y media.
Los tesoros y misterios de Chiclayo: aprovechando esta conectatividad, podemos iniciar el viaje en esta ciudad, capital del departamento de Lambayeque y poseedora de uno de los descubrimientos más predominantes de la historia : El Señor de Sipán, soberano anterior a los incas y considerado un semi Dios.
En busca de Los Moches: esta ciudad del departamento de La Libertad, mantiene hasta nuestros días las maravillosas costumbres y tradiciones de los moches, cultura que floreció en la zona norte del país entre los años 100 y 800 d. C.
A 60 kilómetros de Trujillo, se encuentra el complejo arqueológico El Brujo donde se llevó a cabo uno de los descubrimientos más grandes de la aqueología peruana: la tumba de la Señora de Cao, primera evidencia arqueológica de una mujer gobernante en el antiguo Perú.
Gastronomía, cultura y naturaleza: Lima es la capital gastronómica de América, pero la exquisitez de la comida peruana se extiende a todas sus regiones y la costa norte no es una excepción. El norte peruano es sinónimo de la buena mesa y allí los turistas disfrutarán de una variedad de sabores y olores fruto del legado de las civilizaciones.



