La crisis institucional y deportiva que atraviesa el Deportivo Pereira sigue generando preocupación entre la hinchada, los actores del fútbol local y la ciudadanía en general. En medio del silencio directivo y la falta de explicaciones claras, crece una pregunta que resuena en tribunas, redes sociales y calles de la capital risaraldense: ¿cuándo el señor Álvaro López le dará la cara a la ciudad para explicar lo que está pasando con el equipo?
A pocos días del inicio de la campaña 2026, la incertidumbre sigue marcando el presente del Deportivo Pereira. Mientras otros clubes del fútbol profesional colombiano avanzan en la planeación deportiva, anuncian técnicos y refuerzos, en el equipo matecaña no hay claridad sobre el proyecto que afrontará la nueva temporada.
Hasta el momento, no se ha informado oficialmente quién será el director técnico que liderará al equipo ni cuáles serán las contrataciones para encarar los retos del próximo año. En contraste, lo único que ha trascendido son salidas sensibles, entre ellas la del arquero uruguayo Salvador Ichazo, uno de los referentes recientes del club y pieza clave en procesos anteriores.
Lo que hoy hace el señor Álvaro López resulta una vergüenza para la ciudad de Pereira y para el fútbol colombiano. Su manejo del club, marcado por el silencio, la falta de rumbo y decisiones que profundizan la crisis, deja una imagen lamentable de la dirigencia deportiva. Para muchos hinchas y ciudadanos, su actuar representa un capítulo nefasto que golpea la historia, la credibilidad y la dignidad del Deportivo Pereira.



