Jairo Arango Gaviria
Columnista
“Sobre las cosas que no se conocen siempre se tiene mejor opinión”
G. Wilhelm
En relación con los actuales acontecimientos políticos sociales en Colombia, considero pertinente diferenciar la frontera política de la social. Una manera pedagógica de hacerlo es la de caracterizar los conceptos.
Los partidos políticos son asociaciones de personas con identidades ideológicas similares con el ánimo de gobernar de acuerdo a sus propios intereses y de la manera en que consideran debe ser el Estado. En este orden de ideas las diferencias entre partidos pueden llegar a ser sustanciales e irreconciliables, o únicamente retóricos.
De otra parte, los movimientos sociales son grupos de personas que se unen para luchar por un mismo fin y para demostrar su opinión en contra de algo. De esta forma son masas de personas que presentan su oposición ante alguien y respecto a ciertos asuntos mediante la realización de actividades (marchas), para promover o asegurar un interés u objeto común a través de una acción colectiva. Surgen a partir de condiciones de tensión, frustraciones y reclamos. Se caracterizan por un alto nivel de preocupación frente a un problema. Estos movimientos sociales pueden ser, social culturales, social históricos, societales, y los dedicados a las sectas, racistas y xenófobos.
Entendidas las definiciones de partidos políticas y de movimiento social, veamos sus principales diferencias: mientras los partidos políticos poseen una organización formal, jerárquica y burocrática; los movimientos sociales no tienen una organización específica. En los partidos políticos encontramos una lucha por la conquista del poder bajo una ideología, los movimientos sociales son espontáneos, bajo unos intereses de supervivencia colectivos. Se expresan para protestar por ideas que partiendo del Estado, van en contravía de los intereses colectivos de la mayoría, en particular de los jóvenes que se sienten excluidos de toda capacidad de decisión.
Si observamos lo que está ocurriendo hoy en el país encontramos que las marchas son en su gran mayoría asistidos por jóvenes que protestan por las malas iniciativas de la administración pública y que en nada contribuyen a satisfacer sus intereses mínimos de educación, trabajo, inclusión social. No obstante entienden que la democracia se construye en la diferencia. O cambiamos o nos cambian.
En consecuencia hoy las marchas en Colombia no están dirigidas por ningún partido político de izquierda, centro o derecha. Son expresiones de descontento colectivo en que los jóvenes marchantes lo hacen como una manera de protesta visible a un Estado que desde hace varias generaciones ha estado de espalda a escuchar sus intereses y legislando sin incluirlos en esas decisiones. A los jóvenes no le interesa ni la izquierda ni la derecha o el centro, les interesa participar con dignidad e inclusión en la sociedad. O cambiamos o nos cambian.

