Jorge Eduardo Murillo
Columnista
Cuando un gobernante inicia su período, los medios evalúan los primeros 100 días de su gestión. Por lo general es difícil despegar, las expectativas son grandes y se compara lo que dijo en campaña con lo poco que puede haber realizado en ese corto lapso. Juan Pablo Gallo inició con pie derecho, muy bien asesorado en imagen y con un gran dinamismo producto de su juventud. Desde el principio fue coherente con su discurso y poco a poco fue calando en el conglomerado. No faltan los errores más las críticas de ciudadanos y contradictores. En un momento fue denunciado implacablemente, pero finalmente salió airoso. En la relación beneficio-costo es un ganador y se convierte en uno de los mejores alcaldes en la historia de Pereira. Con su corta edad y el buen resultado de su gestión, se convierte en un importante protagonista de la política con posibilidad a seguir aspirando a cargos de elección popular.
Solo faltan 3 meses para finalizar el gobierno de Juan Pablo Gallo. Por lo general en esa etapa los gobernantes están con el sol a sus espaldas y los ciudadanos están más interesados en su reemplazo. En el caso de Gallo, la cosa es distinta; su popularidad es exagerada y se convierte en el más querido en el país. Fue inédito al terminar las obras que iniciaron otros alcaldes y por vanidad no terminaron, porque eran de otros movimientos. Ganamos los ciudadanos por tener una mejor ciudad. De otro lado en los últimos 100 días acelerará la terminación de obras y proyectos sociales para que el nuevo gobernante no las tire al olvido. No es sino ver la cantidad de parques que le deja a la ciudad, más de 15 estarán modernizados y al servicio de la comunidad, abarcando todas las comunas posibles.
En vías entrega la San Mateo y otra cantidad de obras que sin el sistema de valorización, ofrece gran movilidad y alivia el bolsillo de los ciudadanos. El megacable lo deja casi listo y sin probabilidad de marcha atrás. Agilizó la puesta en marcha de puestos de salud y establecimientos educativos. En estos días los gobernantes se esconden, Juan Pablo no, sale todos los días a las calles, no atiende comunidades en su despacho. Por el contrario busca a las comunidades en donde ellos tienen sus necesidades. Como pueden observar sus últimos días están llenos de vigor y dejará una huella que los ciudadanos no olvidarán a la hora de volverlo a tener en cuenta en un futuro.


Debemos darle gracias al Alcade Gallo por ser uno de los pocos que Sí realizó la tarea encomendada , gracias y mil gracias , por cambiarle la cara a nuestra gran Ciudad.
Ahhhh eso de ser contratista de la Alcaldía es muy bueno. Este sacamicas hace bien su trabajo.