Alvaro Ramírez González
Columnista
La política es bien jodida; no perdona, no se queda con nada.
La llegada de Alejandro Corrales y Gabriel Vallejo cayó muy bien en Risaralda. Un par de figuras jóvenes, decentes, trabajadores, con una trayectoria impecable y con muchas ganas de servir. Cualquiera diría que por su juventud, y su trabajo en el Congreso, estarían mucho tiempo en el Parlamento.
Pero no fue así. Las pasadas elecciones regionales borraron al CD de la política en Risaralda. Y lo perdieron con todos los astros alineados.
Dos Senadores, Corrales y Guerra, un Representante a la Cámara, Vallejo.
Uribe de líder de la bancada en el Congreso y viniendo a la tierra a apoyarlos. Y finalmente, Iván Duque, presidente de Colombia representando al Centro Democrático.
La arrogancia, la soberbia de un Comité que hace la política en restaurantes y el desprecio por la Senadora María Del Rosario Guerra, fueron el principio del fin.
En un desayuno al que los convoqué a todos en mayo del 2019, se los advertí. La importación impuesta por unos “científicos”, de los candidatos a la Gobernación de Risaralda y a la Alcaldía de Pereira, desplazando a los candidatos de la casa fue un error mortal, una aberración. ¡Se los barrieron!
Quedaron muy débiles Corrales y Vallejo. Así lo consigné en el artículo del 28 de octubre, conociendo ya los resultados y que titule, “La catástrofe electoral del CD en Risaralda”
Acaban de pasar las Convenciones Municipales del Centro Democrático. En el 80% del potencial electoral del departamento (Pereira, Dosquebradas, Santa Rosa, La Virginia y Marsella), el grupo de la Senadora Ma del Rosario Guerra y el diputado Durgues Espinosa, le propinó una dura derrota en su propio patio a Corrales y Vallejo. ¡Increíble!
¿Qué pasó? En mi criterio, el egoísmo y la soberbia en primer término. En segundo lugar, al partido le están metiendo la mano desde afuera. No de otra manera se explica que Adriana López y Eduardo Cardona, que jamás militaron un solo día en el CD, fueran los candidatos a la Alcaldía de Pereira y la Gobernación de Risaralda respectivamente. ¿Quien le metió la mano tan duro al partido Senador Corrales y Representante Vallejo?
Y en tercer lugar, un Comité lleno de soberbia, de arrogancia y de pasado, pero incapaz de hacer la política y de dejar hacerla.
Perdieron todo. La Gobernación del Departamento y todas las Alcaldías. Y la cuota de concejales y diputados, es la más precaria de todos. Con este lánguido panorama, y sin Uribe en la contienda, el regreso de Corrales al Senado y de Vallejo a la Cámara está casi definitivamente enterrado.
Eso si lo lamento. Pero es el costo de haber cometido y permitido tantos errores. Y el manejo del CD en Risaralda cambiara de jefes y protagonistas. Serán la Senadora Ma del Rosario Guerra y el Diputado Durgues Espinosa en adelante, los mandamás en el CD. Fue la voluntad de la Convención. Derrotar a Corrales y Vallejo. Y darle el mando a Guerra y Espinosa.
¡El que gana es el que goza!
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