2020–2030. La Década del Envejecimiento Mortal (II)

Gonzalo H. Vallejo A.

Columnista

El año 2020 marcó el inicio de la “Década del Envejecimiento Saludable”. Desde mucho antes se venía insistiendo en la necesidad de que gobiernos, sociedad civil, ONG, líderes gremiales, agencias internacionales y medios de comunicación, entre otros, trabajaran en pro de mejorar el nivel de vida personal, familiar y social de los adultos mayores. La realidad cotidiana es inobjetable: la población mundial está envejeciendo y este hecho parece no importarle a nadie. “El envejecimiento saludable consiste en desarrollar y mantener habilidades funcionales y necesarias que permitan el bienestar en la vejez”, ha sido el leitmotiv de esta campaña. La dura realidad que viven hoy día nuestros viejos, controvierte su veracidad y credibilidad. La soledad, exclusión, confinamiento y marginalidad del anciano es evidente y contraría los postulados proclamados por la ONU.

América Latina y el Caribe es la segunda región, después de África, con mayor incremento de personas mayores de 60 años. Se habla de la ampliación de la esperanza de vida en estas regiones, sin embargo, este aumento por factores socio–económicos más que demográficos, sanitarios o migratorios, no se traduce en calidad de vida. Según la OMS, la pandemia “Covid–19” ha causado, directa o indirectamente, la muerte de 15 millones de personas en todo el mundo. Muchas enfermedades no pudieron ser atendidas debido a la sobrecarga que sufrieron los sistemas de salud en la etapa crítica pandémica, la cual mostró no solo la fragilidad de la adultez mayor, sino la de los sistemas y entornos que la han rodeado. Irónicamente, el 75% promediado de las muertes registradas entre los adultos mayores de 60 años, por efectos “Covid–19”, se dio en los “países desarrollados”.

El 80% de las muertes ocasionadas por este virus se produjo en centros de atención especializados y en hogares geriátricos. La infravaloración de nuestros adultos mayores es evidente. “El cuerpo se arruga, el cerebro no”, afirmaba la neurobióloga italiana Rita Levi-Montalcini. Un año antes de su muerte, a sus 103 años, publicaba su último artículo. Este apretado anecdotario, con fechas y protagonistas memorables, son un testimonio de respeto y gratitud hacia nuestros viejos. Miguel de Cervantes firmó la segunda parte del “Quijote” y sus “Novelas ejemplares”, dos días antes de morir a los 68 años cuando la esperanza de vida en los siglos XVI y XVII no pasaba de los 40 años. El escritor portugués José de Sousa Saramago publicaba en 1995, a sus 73 años, “Ensayo sobre la ceguera”; a los 75 escribía “Todos los nombres” y a los 76 años recibía el Premio Nobel de Literatura.

El músico italiano Giuseppe Verdi estrenó su famosa ópera “Otelo” en 1887, a sus 74 años. A los 92 años, el dramaturgo británico George Bernard Shaw escribió sus célebres “Fábulas improbables”. A sus 90 años, el filósofo inglés Bertrand Russell participaba activamente en los movimientos pacifistas europeos. A los 88 años, Coco Chanel, la diseñadora de alta costura francesa, dirigía su famosa firma de ropa femenina. El escritor español Camilo José Cela publica en 1983, a los 67 años, su célebre obra “Mazurca para dos muertos” y recibe por ello, el Premio Nacional de Narrativa. Seis años más tarde, con 73 años, recibe el Premio Nobel de Literatura y, a los 78 años, el Premio Planeta por su novela “La cruz de san Andrés”. El político alemán Konrad Adenauer, considerado el Padre de la Unión Europea, era canciller de Alemania a los 87 años… Viejo amigo ¡Sé tú!   

gonzalohugova@hotmail.com

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