Beatriz Mesa Mejía
José Nacavera es uno de los artesanos risaraldenses que participa en representación del departamento de Risaralda en el marco de la XI edición de Expoartesano La Memoria, segunda vitrina comercial y una de las más importantes para los artesanos del país. Desde el Resguardo Kurmadó, en Marsella cuenta su historia. Él habla la lengua de su pueblo y se siente orgulloso de su sangre Embera Chamí. Respeta las voces de sus mayores y las tradiciones que vienen en las cadencias de danzas y cantos. Habita entre los verdes de altos contrastes de las tierras andinas y entre los tonos armónicos de las chaquiras que trabaja con maestría y que en sus manos se convierten en una explosión de color.
“En el Resguardo Kurmadó vivimos unas 23 familias, más o menos cien personas, la mayoría trabaja en la agricultura y en las artesanías. Tenemos un arraigo fuerte de nuestra cultura que se manifiesta en nuestras vestimentas, en el idioma, en las tradiciones y rituales. Tenemos grupos musicales con instrumentos autóctonos -como tamboras y flautas-, danzas y maestros de la misma comunidad”, dice José Rodelfi, evidenciando un claro interés en que no se pierda aquello que los ha identificado. José vive del trabajo con las cuentas de chaquira y de la agricultura. En esta comunidad hay dos talleres. El suyo se llama Jaiwera y en él trabajan doce familias. Jaiwera significa “espíritu de una mujer sabia”, surgió hace cuatro años.
Precisamente, en el libro Lenguaje creativo de etnias indígenas de Colombia, editado por Suramericana, el antropólogo Édgar Bolívar Rojas señala: “lo que hay de semejante en estos tejidos ornamentales es distintivo del lenguaje creativo Embera: articular la delicada elaboración manual con la producción de un sistema de objetos que contienen un dispositivo de saber matemático y geométrico de admirable simetría y movimiento, capaz de inducir la sensación de asomarse al infinito en el espacio limitado de un brazalete o un collar” (Pg. 317).
Agrega que: “Los gestos creativos corresponden a actitudes de intensa concentración mental: la mirada detenida en la progresión, disminución o alternancia de unidades y colores armonizada por la fina motricidad de los dedos. Esta técnica, en apariencia fácil, permite representar ideas y percepciones o simbolizar contextos míticos y rituales mediante un lenguaje fundado en el orden, el cromatismo y la espacialidad que se repite, se alterna, se desdobla, se reduce y crece en series (…)” (Pg. 317).
José terminó bachillerato y se graduó como técnico en sistemas. Como su padre, también ha sido líder y fue secretario en una asociación Embera. Su esposa es Olga Viviana Tanigama Guasiruma y su hija, de nueve años, comienza a aprender el oficio al lado de sus padres.







